02/06/2026
A días de cumplirse once años del surgimiento de Ni Una Menos, nuestro país vuelve a verse conmocionado por el as*****to de una adolescente. La violencia contra las mujeres sigue siendo una realidad cotidiana a escala mundial, con América Latina y África entre las regiones con mayores tasas de femicidios. En Argentina, una mujer es asesinada cada 31 horas. La movilización masiva que siguió al femicidio de Chiara Páez en 2015 marcó un punto de inflexión en la visibilización de esta problemática y dio origen al movimiento Ni Una Menos. A pesar de la enorme sensibilidad social que despertó esta lucha, los femicidios continuaron sucediéndose año tras año e incluso alcanzaron uno de sus puntos más altos en 2019. Hoy, el femicidio de Agostina Vega, una adolescente de 14 años del barrio General Mosconi de Córdoba, vuelve a poner sobre la mesa la responsabilidad del Estado capitalista frente a la violencia contra las mujeres y su incapacidad para prevenir estos crímenes.
¿Por qué el Estado es responsable?
El sistema capitalista se apoya históricamente en múltiples formas de opresión que contribuyen a reproducir las desigualdades existentes en la sociedad. Entre ellas se encuentra la opresión de las mujeres, cuyos cuerpos son convertidos en mercancía por la industria cultural, la publicidad y numerosos negocios que obtienen ganancias a partir de su cosificación. Esta lógica no es una anomalía del sistema, sino una consecuencia de una sociedad donde todo puede transformarse en objeto de lucro.
Desde el marxismo entendemos que la opresión de las mujeres no es un fenómeno natural ni eterno. Engels explicó en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado que la subordinación de las mujeres surgió históricamente junto al desarrollo de la propiedad privada, la familia monogámica y la división de la sociedad en clases. La opresión de las mujeres tiene, por lo tanto, raíces materiales e históricas concretas. En la actualidad, la violencia contra las mujeres encuentra su base material en las relaciones sociales del capitalismo, que perpetúan la desigualdad económica, la dependencia, la doble carga de trabajo y la mercantilización de los cuerpos. Por eso la violencia machista no puede entenderse solamente como el resultado de conductas individuales o problemas culturales, sino como una consecuencia de un sistema basado en la explotación de la clase trabajadora.
La llegada de Javier Milei al gobierno implicó además una ofensiva ideológica contra las políticas de género. Desde el oficialismo se presenta al feminismo y a las reivindicaciones de las mujeres como expresiones de una supuesta “ideología de género” o del llamado “marxismo cultural”, justificando el desmantelamiento de organismos y programas estatales vinculados a esta problemática. Pero sería un error atribuir esta situación exclusivamente al actual gobierno. Las administraciones anteriores tampoco lograron resolver el problema. En muchos casos impulsaron medidas parciales e insuficientes que no modificaron las condiciones materiales que colocan a miles de mujeres en situaciones de vulnerabilidad y violencia.
La responsabilidad estatal también se expresa en el funcionamiento cotidiano de sus instituciones. Una y otra vez se repiten denuncias de familiares que encuentran indiferencia, demoras y malos tratos cuando intentan reportar la desaparición de una mujer. Horas decisivas se pierden entre trámites burocráticos, prejuicios y negligencias. En lugar de actuar de manera inmediata, desplegando operativos de búsqueda, realizando peritajes y ordenando allanamientos urgentes, con frecuencia predominan la pasividad y la revictimización. Se cuestiona cómo estaba vestida la víctima, por qué salió de su casa o con quién se iba a encontrar. Mientras tanto, el tiempo transcurre y las posibilidades de encontrarla con vida disminuyen dramáticamente. Demasiadas veces el aparato estatal parece movilizarse plenamente cuando ya no busca salvar una vida, sino encontrar un cuerpo.
https://argentinamilitante.org/3j-en-defensa-de-nuestras-vidas-mujeres-trabajadoras-a-organizarnos/