08/03/2023
Genealogía de José Gabriel Túpac Amaru: ¿Legitimo descendiente de los Incas?
● Genealogía:
Don José Gabriel Túpac Amaru, del Ayllu Calca, afirmaba descender del soberano Felipe Túpac Amaru, por la línea (matrilineal) de Juana Pilcohuaco, durante el proceso judicial de probanza que realizó en los años 1777-1780 ante la Real Audiencia de Lima.
“Es cierto que Don Blas Túpac Amaro, Cacique de Surimana, fue mi bisabuelo, hijo de Doña Juana Pilcohuaco y nieto del Inca Don Felipe”. (José G. Túpac Amaru, 1777)
● Árbol genealógico presentado por José Gabriel Tupac Amaru en 1777:
x.- Tataratatarabuelo: Felipe Túpac Amaru
a.- Tatarabuelos: Diego Felipe Condorcanqui - Juana Pilcohuaco
b.- Bisabuelos: Blas Túpac Amaru – Francisca de Torres
c.- Abuelos: Sebastián Túpac Amaru – Catalina del Camino
d.- Padres: Miguel Túpac Amaru – Rosa Noguera
e.- Litigante: José Gabriel Túpac Amaru Noguera
● Pruebas presentadas por José Gabriel Tupac Amaru:
1.- Tristán de Silva Ordoñez, testigo y vecino del Cuzco, ratificó en la década de 1790 ante el Corregidor del Cuzco que Juana Pilcohuaco era hija de Felipe Túpac Amaru, a quien él mismo conoció cuando lo trajeron apresado a la ciudad. Tristan era un niño cuando aquello aconteció.
Juana había sido traída de Vilcabamba en 1572 junto a otras niñas huérfanas y pobres, de quienes se presumía que eran hijas del Inca apresado, siendo Juana puesta por orden del virrey (Álvarez de Toledo) bajo el cuidado de Teresa Ordoñez, madre de Tristán. Tras la muerte de su apoderada fue entregada a Feliciana de Silva, hija de Doña Teresa y hermana de Tristán.
Doña Juana estuvo bajo la protección de aquella familia española hasta que fue entregada en matrimonio al cacique Don Diego Felipe Condorcanqui, por disposición de los apoderados, ya que el esposo de Doña Feliciana era el Corregidor de Tinta (Canas y Canchis), y bajo su criterio aquella unión nupcial era la más apropiada.
2.- El virrey Hurtado de Mendoza dispone que Juana Pilcohuaco fuera registrada como hija de Felipe Tupac Amaru en 1792, en base a la crónica de Barnabé Cobo, dónde este señala que Magdalena y Juana son hijas de Túpac Amaru, y en base a otros testimonios posteriores a 1572 dónde los vecinos del Cuzco y familiares de Juana repiten la versión de los cronistas.
3.- El 25 de enero de 1602 el virrey Luis de Velasco concede a Don Diego Felipe Condorcanqui la posesión de las tierras de Surimana, Tungasuca y Pampamarca.
4.- El 20 de septiembre de 1618 el virrey Francisco de Borja declara a los hijos de Doña Juana Pilcohuaco como descendientes legítimos del soberano Felipe Túpac Amaru. El 16 de junio de 1619 le otorga la potestad de tener indios bajo su servicio.
5.- El 16 de septiembre de 1635 el virrey Luis Fernández de Cabrera ratifica la posesión de los Condorcanqui y sus descendientes sobre las tierras de Surimana, Tungasuca y Pampamarca, sin poder ser despojados de ella hasta que su linaje quedara extinto.
6.- El 24 de septiembre de 1715 el virrey Diego Ladrón de Guevara confirma la admisión del gobernador Don Bartolomé Túpac Amaru, tío-abuelo de Don José Gabriel Túpac Amaru, en el Consejo de los 24 Electores Incas del Cuzco como Inca Elector y representante del linaje de Huayna Capác.
● Cuestionamientos al linaje que se atribuyó José Gabriel Tupac Amaru:
1.- En la década de 1770 el Consejo de los 24 Electores Incas del Cuzco enterados de las pretensiones del cacique Túpac Amaru, decidieron mostrarse totalmente hostiles a su persona.
Thomson señala que el Consejo era consciente de que José Gabriel era descendiente legítimo de los Incas de Vilcabamba, ya que su misma institución había aceptado a su tio-abuelo Bartolomé años antes, pero que sin embargó ellos prefirieron apoyar en cierto modo a Diego Felipe Betancur.
La razón de esta actitud parcial fue primero que José Gabriel se atribuía la primogénita imperial, definiéndose así mismo como “Descendiente de la Sangre Real y Tronco Principal de los Reyes Incas que gobernaron estos Reinos del Perú”, desconociendo totalmente al Consejo y su autoridad; y segundo, la superstición propia del contexto de aquel decenio, es decir el miedo hacia un mito y profecía indígena, ya que por aquellas fechas se temía la llegada del "año de los tres sietes" dónde habría de "coronarse un Rey Inca" y el cacique Túpac Amaru se mostraba ya con aires mesiánicos. Toda la élite indígena del Cuzco era conocedora de la profecía del "retorno del Rey Inca", quién habría de erradicar según las creencias el régimen español, expulsando a los "extranjeros españoles"; a este orden político pertenecían y apoyaban totalmente estos Electores Incas del Consejo, ya que su autoridad y privilegios dependían del gobierno español.
“Todos los indios de este Reyno se habrían de alzar contra los españoles y se les habría de quitar la vida, empezando por los corregidores, alcaldes y demás gente de cara blanca y rubios. Que en esto no tuviesen dudas, pues tenían los indios del Cusco nombrado Rey que los gobernase”. (Orcohuaranga, 1776)
En el año de 1779 el Comisario del Consejo pronunció lo siguiente:
"Josef Gabriel Condorcanqui y Noguera fingido Tupa Amaro, y supuesto cacique de pueblos, que no era ni pudo ser, porque fue un pobre arriero de vil e ignorada extracción, y de padre ignoto por ser de extraño fuero, y su madre una india vilisima sujeta a las contribuciones de tributo y otros servicios personales que son propios de sus natales, y origen". "Josef Gabriel que como extranjero en la sucesión de los ingas usurpó el apelativo de Tupa Amaro a la leal y fidelísima casa de don Diego Felipe de Betancur Tupa Amaro, Urtado de Arvieto, Fiesto y Cardona Inga, que es uno de los Electores de Alférez Real que obtuvieron título de este Superior Gobierno, por el suso dicho, sus hijas, nietas y bisnietas, se les ha declarado la legitima descendencia del Inga don Felipe por la linea legitima de don Justo Titu Tupa Amaro su legítimo hijo…".
2.- Vicente García Rodríguez, representante legal de Don Diego Felipe Betancur y de Doña María Avendaño Betancur, se mantuvo firme en su postura, argumentando ante la Real Audiencia que las pruebas presentadas por los Betancur eran totalmente legítimas, acusando a José Gabriel de fraude, apoyándose en el hecho de que los Betancur habían recibido ciertos privilegios del virrey Melchor Portocarrero Lasso y tenían el total respaldo de los Incas Electores del Cuzco.
El español Vicente García señalaba que José Gabriel no tenía partida de bautismo y algunos de sus antepasados tampoco, por lo que era según su criterio un "usurpador" de origen desconocido. A lo que José Gabriel respondía que el mismo Vicente García había extraído esos documentos de los archivos eclesiásticos de su cacicazgo meses antes de denunciarlo, para asi perjudicarlo en un posible juicio.
Está maña de Vicente García queda en evidencia años después, cuando el mismo Consejo en 1785 lo acusa ante el corregidor Matías Baulen de haber extraído documentos de sus archivos sin permiso, haciéndose pasar por apoderado de los Electores.
● Ruiz de Navamuel y el Inventario de 1572:
Anteriormente se desconocía el número real de descendientes que dejó el soberano Felipe Túpac Amaru. Ya que en las crónicas y testimonios posteriores a 1572 se señalaba que sus hijas eran Juana y Magdalena, o Juana e Isabel.
“no sabe que hubiese quedado al presente otro hijo ni hija del Inca Túpac Amaro, sino es la expresada Doña Juana Pilcohuaco; porque otra hermana suya llamada Doña Isabel, a quien el testigo conoció en los Aymaraes, era mu**ta muchos años”. (José G. Túpac Amaru, 1777)
Pero según documentos del siglo XVI del Archivo General de Indias si se puede determinar quienes eran sus hijos. Don Álvaro Ruíz de Navamuel, quien fue Secretario Mayor y Mayordomo del virrey Francisco Álvarez de Toledo, registra en 1572 un inventario de los hijos de los soberanos Túpac Amaru y Titu Cusi Yupanqui.
"Pueden haber sido hijas de Titu Cusi Yupangue y haber dicho más tarde que su padre fue Túpac Amaru, cuando se difundió su fama de último Emperador Inca". (P. Cahill, 2003)
Según estos documentos, que no son crónicas o testimonio posteriores al año de la muerte de Túpac Amaru, sino una fuente gubernamental (primaría) de un funcionario público, Túpac Amaru tuvo solo dos hijos con su esposa Guasua Chumbi: Don Martin y Doña Isabel Túpac Amaru, ambos sin descendencia conocida. No sé registraron otros hijos del Rey Inca en 1572.
Por ende, según el documento oficial, ni la Juana de José Gabriel o el tal Juan Tito de los Betancur fueron descendientes del soberano Felipe Tupac Amaru.
“T**a Amaro Inga, degollado en el Cuzco a 1 de octubre de 1572; casó con Guasua Chumbi. Hijos: Doña Isabel y Don Martín". (De Navamuel, 1572)
"hija de T**a Amaro de edad de tres años, llamada Doña Isabel”. (De Navamuel, 1572)
● Conclusión:
En los documentos del siglo XVI del Archivo General de Indias no existe registro alguno de la existencia de una hija del soberano Túpac Amaru que se llamara Juana Pilcohuaco o algo parecido.
"hija del dicho Tito Cusi de edad de dos años, llamada Doña Juana, con su madre llamada Curi Bondo”. (De Navamuel, 1572)
Según lo registrado por Don Álvaro Ruíz de Navamuel en 1572, Juana, de quién afirmaba descender José Gabriel Tupac Amaru era hija del soberano Titu Cusi Yupanqui, no de Túpac Amaru. Es decir que José Gabriel si era un legítimo descendiente de los Incas de Vilcabamba, pero su árbol genealógico estaba errado.
"Pueden haber sido hijas de Titu Cusi Yupangue y haber dicho más tarde que su padre fue Túpac Amaru, cuando se difundió su fama de último Emperador Inca". (P. Cahill, 2003)
El magistrado español B. Mata Linares señalaba en 1784 que los nobles Incas acomodaban su ascendencia según su conveniencia, lo que podría haber generado muchas confusiones durante las probanzas, afirmando que: “imbuidos de su descendencia de los antiguos Emperadores Ingas atribuiendose cada uno arbitrariamente la que le acomodaba”. (Mata Linares, 1784).
Por otro lado, según los historiadores Tomson y Lewin, las autoridades españolas de la Real Audiencia de Lima habrían dilatado el proceso, porque había un temor de que los litigantes (Túpac Amaru y Betancur) al legitimar el linaje que se atribuían (descendientes de Túpac Amaru), procedieran a reclamar el Marquesado de Santiago de Oropesa por "línea colateral", título simbólico retenido en esas epocas por la Corona. Por lo que para ellos ni Túpac Amaru o Betancur, aún teniendo apoyo de los Incas del Cuzco, y aún si pudieran haber probado su ascendencia, no habrían podido legitimarse como descendientes de Túpac Amaru ni recibir ese reconocimiento por parte del gobierno español. Y efectivamente tras la muerte de José Gabriel Túpac Amaru y Diego Cristóbal, los Betancur siguieron tratando se hacer todo lo posible para legitimarse ante el gobierno español y acceder al Marquesado de Santiago de Oropesa, sin éxito alguno.
Referencias:- Curacas sin sucesiones: del cacique al alcalde de indios, Scarlett O'Phelan (1997).- Catálogo de la colección Mata Linares, AH España (1870).- Élites indígenas en los Andes: nobles, caciques y cabildantes bajo el yugo colonial, D Cahill (2003)..- Buscando a un Inca: la cripta de T**a Amaro, María Martin Rubio (2005)- Shadows of Empire: The Indian Nobility of Cusco, 1750-1825, David T. Garrett (2005).- Nobleza, identidad y rebelión: los incas nobles del Cuzco frente a Túpac Amaru (1778-1782), David Cahill (2003).- La rebelión de Túpac Amaru, Charles Walker, (2015).- Ficha de Relación histórica de los sucesos de la rebelión de José Gabriel Tupac-Amaru, en las provincias del Perú, el año de 1780.