11/12/2017
Saludos hermanos, este mensaje lo dirijo especialmente a mis Aliados de ABP, organización a la cual pertenezco hace 8 años.
Hoy creo estar seguro de que cada miembro de esta organización quiere lo mismo que yo, cumplir con el deber y el derecho humano de aportar a la unidad y a la convivencia en esta tierra de gracia. Empecemos a instruirnos por la palabra para ser aprobados y vestirnos con aptitud coherente que conlleve a caminar en el mismo sentido y hablar el mismo idioma con sabiduría e inteligencia, buscando una evolución en la manera de hacer política.
La de hoy está agotada para este tiempo crucial.
Seguro que muchos como yo se han hecho esta pregunta; ¿Realmente merece la pena comprometerse activamente en política?
Si no llegamos a tener una visión contemplativa de la política, difícilmente conseguiremos dar una respuesta de valor absoluto a nuestra pregunta. Daremos respuestas de utilidad, de conveniencia, de necesidad, de urgencia, pero nunca de un valor absoluto; nunca daremos una respuesta que nos sostenga en los momentos más difíciles de este compromiso político, lleno de ambigüedades y de trampas.
Es preciso tener una visión muy elevada, es decir, una visión contemplativa, de la política.
¿Hacia dónde tiende la acción política, entendida como dinámica constructiva de una sociedad y no solamente como el arte de mantenerse en equilibrio?
Es ahí donde hay que detenernos y pensar que es lo que jugamos?
Hacemos guerra disfrazada de política, no siempre el fin justifica los medios, sobre todo si creemos que somos los que controlamos, solo los medios aprobados por Dios son los que justifican, así que, no transitemos dos caminos a la vez, solo el camino de la verdad y de la humildad es lo que permitirá asumir responsabilidades de autoridad para servir a Dios y al Prójimo. Si le sirves al enemigo, no le sirves a Dios y tampoco a esta organización que lleva como líder a un hombre con integridad y firmeza, Antonio, Aliados, feliz aniversario.
Desde un exilio obligado, pero agradecido de Dios por darme la oportunidad junto a mi familia de nacer de nuevo en adopción, por un bello país llamado Belize, les Bendigo en nombre de nuestro Sr Jesús.
Domingo J. Gómez Medero.