18/07/2026
Con orgullo, siempre digo:
Fui policía, soy policía y lo seré hasta el último día de mi vida.
Ser policía no fue solo llevar un uniforme; fue una forma de vivir. Elegí esta vocación sabiendo los sacrificios que implicaba.
Me perdí momentos importantes con mi familia, no por falta de amor, sino porque entendía que servir también era protegerlos. Así aprendí la paradoja de esta profesión: mientras cuidamos a otros, los nuestros aprenden a vivir con nuestra ausencia.
La Policía me formó en disciplina, respeto, lealtad y humildad. Me hizo mejor persona y me enseñó a no juzgar sin conocer.
También me dio una hermandad que perdura. Mis compañeros son familia; juntos compartimos riesgos y sacrificios que solo nosotros entendemos.
Vi caer a muchos en el cumplimiento del deber. Cada pérdida recordaba el riesgo que asumimos, y aun así, siempre corríamos hacia el peligro, porque alguien necesitaba ayuda.
Guiado por principios firmes, procuré vivir con honestidad y honor, sin buscar privilegios, solo servir con dignidad.
Si pudiera empezar de nuevo, volvería a ser Policía de Chacao, donde aprendí el verdadero sentido del servicio y el compañerismo.
Hoy no necesito uniforme para saber quién soy. La vocación y el honor no se jubilan.
Por eso afirmo:
Ser policía no fue solo mi trabajo; fue, es y siempre será mi forma de vivir. @ policiamunicipaldechacao