10/01/2016
Dos en uno xd
..Although we've still got miles to go, I've forgotten the places I used to know, this face gives smiles unjustified, I once was lost but I sure I'm fine until the ground holds me in it's arms...I'm true... And I'll wait for you...
Capítulo 24
Ver a tu peor enemigo indefenso, es una de las sensaciones más satisfactorias de la vida.
Suelienni reposa en una incomoda silla, mi vista va a parar a Miles, quien me sonríe con cierta complicidad.
«¿Trajiste mis cosas?
(No puedo creer que lo vayas a hacer) susurro, levantando la mochila que Miles me ha pedido traer.
«Tú querías matarla» susurra, levantándose de la cama del hospital.
(Necesitamos sacarla de aquí) mi voz suena profunda, víctima del éxtasis, pero también el sentimiento.
Frank... El demonio es otro.
«Gee... ¿Qué hay si no quiero matarla?» Me volteo a verlo, justo antes de que pueda alzar a Suelienni y azotarla bruscamente con el suelo, ash.
(¿De qué estás hablando?)
«¿Qué tal si solo quiero hacerla sufrir, darle una muerte más lenta?
(¿Miles?) Él sube su mirada rápidamente, sonriéndome.
Siento un escalofrío subir por mi espalda, antes de sonreír de lado.
Sí. Ya es un Darkle.
«Quítale las piernas» me relamo los labios «O las manos, diría los ojos... Pero así no podría verse al espejo» me acerco a mi dueño, subiéndome a su cama, él me ve, sonriendo con malicia.
(¿Todo esto es mi culpa?) Susurro, apegando mi rostro al de él.
«¿Tú qué crees?» Suspira, casi en mis labios. Una risita se escapa de mis labios.
No necesito decir nada para que Miles sepa que debe correr, su tobillo no le importa, por lo cual salta de la cama, ahogando una exclamación, soltando una risita antes de tomar la mochila que reposa en mis brazos y empujar por el hombro a su madre, quien yace en la incomoda silla y salir del cuarto corriendo.
Una carcajada aflora en mis labios, al momento que veo a Suelienni despertarse alertada, voltea a ver a la cama y se levanta al instante, corriendo fuera del cuarto al ver que Miles no está ahí.
Atravieso la pared, apareciendo en el pasillo, donde mi niño baja las escaleras, empujando enfermeras nocturnas y siendo seguida por su madre, con mi cabeza señalo una ventana, él suelta una carcajada, dejándose caer en mis brazos, entonces yo salto por la ventana de aquel tercer piso, oyendo el grito de Sue.
Dulce manjar de la discordia.
Al caer, Miles se separa de mí, levantándose del suelo intacto y volteando a la ventana, donde Suelienni se ha asomado.
«¡Miles!
«¡Hola mamá!
«¡Hijo, quédate donde estás!» Mi niño asiente enérgico, riendo entre dientes junto con mis carcajadas abiertas.
Oh, Sue ¿Cómo puedes ser tan ilusa?
Después de un par de minutos, vemos a Suelienni correr hacia nosotros.
(Tú solo corre a un callejón cerrado) murmuro, sonriendo como un niño pequeño.
¿Quién es Frank en estos momentos?
Mi Darkle obedece al instante, corriendo apenas si su madre logra divisarlo correctamente.
«¡No!» Exclama ella, sin dejar de correr a su hijo.
Miles suelta una abierta carcajada, una ventaja: no tiene la vestimenta de hospital. Solo se torció el tobillo, es algo estúpido que tuviera que quedarse. Yeso ¡Ja! Que estúpidos son los mundanos cuando no conocen el poder del in****no.
Apenas si nos adentramos en aquel callejón cercano- ventajas de estar en la ciudad, claramente- dos indigentes posan su mirada en Miles, el niño les sonríe con amplitud, girándose de frente a la salida apenas si llega al fondo.
Es entonces cuando la mirada de aquellos hombres se posa en Suelienni, quien recién entra en el callejón.
«Tú sabes» oigo a mi Darkle, vuelvo a relamer mis labios, y justo cuando Sue está a un metro de abrazar a su hijo, la empujo con la fuerza del in****no, haciendo que choque cruelmente con la pared.
Miles suelta una risita, sacando dos cuchillos de la mochila y aventándolos a mis manos, suelto una carcajada, lanzando las jodidas armas una a una. Dando justo en las cabezas de los indigentes que recién empezaban a levantarse.
«¡Ya estamos solos!» Canturrea el niño, relamiendo sus labios al ver a su madre incorporarse del suelo. Su mirada celeste es oscura.
«Hijo...» Miles me hace una seña con la cabeza, río, volviendo a empujar a Suelienni, azotándola con la pared contraria. El castaño saca un cuchillo más de su morral, aventándolo al estómago de su madre, ríe.
«¿Qué? ¿Ya olvidaste cómo arrancar las cabezas?... Madre» pronuncia burlón, sonriéndome con complicidad «Aparécete» una carcajada limpia sale de mis labios, justo al momento que Suelienni abre sus ojos a más no poder.
(¿Qué? ¿Me recuerdas de alguna pesadilla?) Ella empuña el cuchillo que le ha lanzado su hijo, me lo avienta, dando justo en mi pecho.
Suelto una carcajada.
(No soy Dubeline...) Miles suelta una carcajada, sacando sus tijeras de la mochila y tomándolas con ambas manos.
«Pero hizo lo mismo que ella...» Susurra, acercándose a su madre.
La rubia se apega a la pared, negando levemente con su cabeza ¿En serio esta cosa patética mató a mi pelirroja?
«¿De qué...? ¿Cómo sabes...? Él...
(Soy su Hootless) me encojo de hombros, inclinándome hacia ella.
«Yo sé lo que le hiciste a Dubeline, sé quien es... Ella era la asesina que mutiló a papá» susurra mi niño, subiendo las tijeras al cuello de su madre.
Trágate esa, Carstoon.
«Tú... Ella no debía... Tú papá es mío... Frank...
«Shh...» Le calla su hijo, la tomo por los hombros.
Una sonrisa maliciosa atraviesa el rostro de mi creación.
(Dubeline enamoró a Frank, el jamás volvió a amarte como hacía... Las pesadillas... Era yo. Un demonio) susurro, acercándome a su rostro. (Frank Iero amaba a Dubeline Burley) ella se mueve bruscamente, chocando con el filo de las tijeras. Miles las retira.
«¡Pero la maté! ¡Tenía que amarme! ¡A mí y solo a mí! ¡Yo...!» Un gemido ahogado sale de sus labios, tanto Miles como yo soltamos una risita, pues el niño ha clavado las tijeras en su vientre.
«Papá dejó de amar a Dubeline...» Susurra mi niño, encajando más profundo las tijeras.
Una carcajada sale de mis labios, y él... Él sonríe...
«Para amar a Gerard.
La mirada de Suelienni viaja bruscamente hacia mí, mas Miles saca las tijeras, empujándolas de nuevo contra su vientre, la empujo, azotándose con el suelo.
«We need a doctor! A fu***ng doctor!» grita mi dueño, suelto una carcajada.
Miles es más hardcore para cantar.
(They're coming in through the windows...) Comienzo, despojándole de la camisa.
«¡No, hijo! ¡Soy tú madre!
«And breaking through all the boards I nailed up, they look like they've been through hell and back they got just one thing on their minds...» El niño le ignora, sacando las tijeras del vientre de su madre y soltando una limpia carcajada.
(We need a plan, need a plan, need a plan,need a plan, need a plan, need a plan,need a plan...) Empiezo a repetir, sosteniendo a Suelienni por los brazos.
«Ya deja de parlotear» susurra mi Darkle, posándose sobre ella «We need a doctor, a fu***ng doctor!» Le clava las tijeras en el hombro.
(Get your guns, get your guns, get your guns, get your guns, get your guns, get your guns...)
«And just fu***ng run...
(Get your guns, get your guns, get your guns, And just fu***ng run...) Vuelco a reír. Miles termina de apuñalar el otro hombro de su madre, dejándola infanta de esa parte.
«We need a doctor, a fu***ng doctor!» Ríe, mientras yo tomo el rostro de su madre.
(Cállate ya) susurro (They found a hole in the basement door...) Amo esta canción.
«They're coming up through the floor boards...» Gime él muchacho, mientras yo abro la boca de su madre. Ella llora.
«I got enough ammo but I should have prayed for more guts...
(I don't care what you think...)
«I just care how you shoot...» Ríe, sacando la lengua de su madre.
«They don't care who you were...
(They just care how sweet the blood!) Miles corta la lengua de su madre, rasgando, por qué no, su labio también.
«¡Papá no va a quererte!
(We need a plan, need a plan, need a plan, need a plan, need a plan...) Comienzo a repetir de nuevo.
«We need a doctor, a fu***ng doctor!» Allá va su lengua. Ella grita. Nadie oye.
(Get your guns, get your guns, get your guns, get your guns, get your guns, get your guns...)
«And just fu***ng run...
(Get your guns, get your guns, and just fu***ng run!)
«Someone send in the troops...» El tono cambia bruscamente.
(Get a plane in the air...) Miles clava las tijeras en su vientre de nuevo.
«We need emergency help...
(Whatever the f**k you can spare...) Le detengo de los brazos, el castaño le clava las tijeras en el hombro.
«I'm on my own now, I'm on my own now, oh god I'm on my own now!» Lame el rostro de su madre. «Solo mira en lo que me convertiste» gruñe.
(Someone send in the troops...)
«Get a plane in the air...
(We need emergency help...)
«Whatever the f**k you can spare...» Carcajada.
(I'm on my own!)
«I'm on my own, I'm on my own now, I'm on my own!» Ambos soltamos un gemido, Miles rasgando el torso de su madre.
(They've got a hold of me now...)
«It's all over! It's all over!» Gruñe mi niño, antes de levantarse, con una sonrisa oscura en sus labios «¿Feliz mamá?» Ella no contesta, está perdiendo sangre... Y su lengua yace a unos metros de ella.
(Oh, señora Iero, ¿No piensa decirle a la policía?) Me burlo, riendo con mi Darkle.
«No deberías...» Sonríe Miles, toma la lengua de su madre, metiéndola a su boca, la muerde.
Este niño es más asqueroso que Dubeline. Suelienni le ve asqueada, él escupe la lengua, ya toda masticada, sonríe.
«No te maté... Mami.
*FunGhoul*
..
Isn't is obvious, I'm a wreak, I saved my breakdowns just for you... Isn't is obvious, I've calmed down, I saved my breakdowns just for you, for you, for you, for you... I want what I want, I need what I need, I want what I need, I need what I want...
Capítulo 25.
Cuando abren la puerta del cuarto de Miles, ambos dormimos, totalmente abrazados, yo por inercia abro los ojos, sintiendo todo un escalofrío bajar por mis pies al ver a Frank, viéndonos con oscuridad en sus ojos, y lágrimas, más lágrimas que nada.
No dice nada, tampoco hace algo por acercarse, viste un viejo jean negro y no trae la camiseta puesta, sus fuertes y tatuados brazos están cruzados, su mirada avellana, siempre dulce, es totalmente severa.
No dejo de abrazar a mi Darkle, el castaño deja escapar un sollozo, y entonces tengo que obligar a Miles a que se levante, simplemente con el pensamiento.
El muchacho levanta la mirada al instante, intercambiándola con la de su padre, lo siento tensarse, mas luego me suelta, sentándose al borde de su cama.
«No la maté» susurra, y entonces Frank se digna a mirarlo.
Siento culpa, justo igual que con Dubbie, pues en estos instantes, el padre ve a Miles de la misma manera en que Fred veía a Dubbie, con total decepción.
«Es tu madre» la voz del tatuado se rompe.
«Ella mató al amor de tu vida, ella estaba loca» susurra él, sin verlo realmente a los ojos.
Frank se limpia el rostro de más lágrimas, apretando los labios.
«La policía está allá abajo, tu madre está en... En el hospital» el hombre da media vuelta, quedando de espaldas a su hijo.
Miles se levanta al instante, corriendo hacia él hasta abrazarlo por la cintura, el castaño no contesta, pero tampoco lo aleja.
«¿Me odias?» Frank suelta un enorme y largo suspiro al oír la pregunta, una de sus manos tatuadas va a acariciar el cabello de su hijo y en un acto de desesperación lo abraza, dejando esconder su rostro en el cuello de Miles.
«No podría» susurra él, en mi cabeza Miles me da las gracias.
El niño se separa de su padre, con leves lágrimas en sus ojos, no por Sue, claro, sino por miedo, porque por un instante creyó que su padre lo odiaba, y eso ni Dubeline se lo hubiera permitido.
«La policía está allá abajo» musita Frank, antes de soltar a su hijo, aun le ve decepcionado, mas él ya sabe cómo es este mundo.
El niño comienza a llorar de otra manera, es una falsa y llena de mentira, Frank siente un n**o en la garganta, lo veo, y entonces mi Darkle corre escaleras abajo, llorando como un niño haría al saber que han mutilado a su madre.
Para hacer creer a los del Hospital que Miles está en casa gracias a Frank es fácil, pues solo necesito confundir sus palabras con el arte del in****no, y entonces olvidaran al niño corriendo escaleras abajo en el hospital, recordando vagamente que no corría, caminaba, y que su madre lo entregó a Frank para luego ella volver por unos papeleos. Fácil, solo un poco de ilusión, no afectamos a casi nadie...
Mi vista sube a Frank, el hombre ve al suelo, totalmente impotente, relamo mis labios, antes de levantarme de la cama, me poso frente a él, y a diferencia de otras veces, siento la misma vibra de cuando él salía con Dubbie, una vibra de miedo, de inseguridad a lo que pueda hacer.
«¿Cómo pudiste obligarlo...?
(Yo no lo obligué) le corto, él aprieta los labios, viéndome con aquellos ojos llenos de lágrimas (Él me llamó, yo estaba contigo.)
«Pero... Ella...
(¿Recuerdas a la señora Burley?) Siento sus músculos tensarse, él se adentra al cuarto, cerrando la puerta a sus espaldas. (Eso es odio, Frank, no matar a alguien, solo dejarlo marcado de por vida) no puedo evitar que una sonrisa atraviese mi rostro.
Amo a Frank, claro que quisiera dejar de sonreír y abrazarlo, pero amarlo no significa que deje de ser un demonio, el odio y el dolor, para mí, es la esencia más dulce.
«Dubeline no me odiaba.
(A ti te hicimos eso por miedo) suspiro (Eres alguien demasiado vivo para que te hubieras enamorado de ella) me acerco, acorralándolo contra la puerta. (La madre de Dubbie era odio puro, por eso mi niña le dibujó una sonrisa con un cuchillo, Margot era demasiado cobarde para hablar, pero con tu esposa...) Él me calla con un beso, haciéndome borrar la sonrisa.
Respondo al instante, apegándolo por el cabello, él gira, azotándome contra la pared, para luego empujarme y separarse de mí.
«¿Por qué tienes que recordarme tanto a ella? ¿Por qué me haces sentir esto de nuevo? N-no puedo odiarte... ¿Por qué me haces lo mismo que Dubbie?» Lo acerco por la camisa, sonriendo de lado.
Siento mi áurea oscura esparcirse por el cuarto, dejándolo caer en una oscuridad profunda, justo como cuando lo desperté en aquel hospital hace más de diez años, después de que fue mutilado.
Sus pupilas se achican, viéndome fijamente, le siento temblar.
(¿Qué es lo que no entiendes?) Mi voz suena doble.
Él no deja de verme, veo en su mente, la cual divaga en oscuros recuerdos del pasado, aquellos donde yo soy la pesadilla.
(Dubeline y yo... Éramos uno mismo) susurro contra sus labios, soltándolo y dejándolo caer en la realidad de golpe.
Cae contra el suelo, con los ojos llorosos y la boca apretada, se levanta temblando pero sin vacilar, se acerca a mí, apegándome a la pared. Un escalofrío me recorre la espalda.
«Entonces deja de evitar que te ame» gruñe, con una ira enorme en la voz, me suelta, abriendo la puerta y saliendo del cuarto, azotando con fuerza.
Siento mi cuerpo temblar de ansiedad, relamo mis labios, que aún saben a Frank, y entonces una enorme sonrisa se dibuja en mis labios, porque vamos...
Frank Iero sí es un hombre...