17/08/2017
Mar Caribe, me pones cálida y me maquillas el cuerpo con tu Sol. Ya que has sido siempre tú mi compañero apremiante, permíteme regalarte unas palabras en mi nostalgia:
Tú sabes que es aquí, en ésta tierra de sol y regocijos donde siempre quiero estar, tus ríos y tus playas han sido testigos verídicos de mi niñez y de mi mocedad. Me siento princesa en tu Fortín Solano y me siento sirena en tus aguas.
¿Cómo me despego de ti, Caribe, si has asoleado mi piel desde que nací? Tu Puerto Cabello me ha cantado todos los cumpleaños, me ha prestado su malecón para llorar, para reír, para bailar ¡Todas las primaveras de mi existencia llenas de ésta ribera!
¡Deja, Mar Caribe, que Patanemo me escude con su afanoso oleaje! ¡Deja, Mar Caribe, que Yapascua me haga un vestido turquesa! ¡Deja, Mar Caribe, que Isla Larga me peine el cabello con sus caracoles! ¡Deja, Puerto Cabello, que el baile de la hamaca me pinte el alma! ¡Deja, Puerto Cabello, que los tambores de San Juan hagan temblarme el cuerpo! ¡Deja, Mar Caribe, que Puerto Cabello me ame!
Mira la playa seduciendo a los chiquillos, loca y sexy, pide a olas que se sumerjan en ella, estos nadan y juegan. Mitad niños, mitad criaturas marinas.
Los jóvenes patinan en las tardes y yo quiero echar una mirada a sus juegos, a sus amoríos, echar una mirada al sol ocultándose detrás de ellos
Veo a los añejos pasar el tiempo en la plaza Concordia y veo a los frescos besarse y burlar los compromisos que trae consigo la vida.
No quiero caminar una ciudad sin costa. Quiero que después de recorrer tus calles la playa me reciba con salsa brava, un crepúsculo violáceo y rosáceo, y unas olas traviesas empapándome los zapatos.
Lo que me amarga es que pareces olvidado, mi Puerto Cabello, Puerto Cabello de mi Mar Caribe, como si estos años, tus desapegados hijos, hayan estado ocupándose en cosas redundantes y no en ti. Entonces, ingratos ¿Qué hacen echándoles flores a otras riberas, a otra gente, a otras calles?
No sé si pronto o más tarde percibirán la fastuosa costa en la que nacieron pero no desean amar.
Los perdonamos.
Pd.: Esto es un aporte de una de nuestra talentosa seguidora Stefany Arráez! Bendiciones.