Un conjunto de sierras que en forma de anillo rodean el lago de la Represa, a donde desembocan las cañadas que se inician en las alturas, es lo que el puñado de sus pobladores conoce desde siempre como Villa Serrana. Lugar presente en la tradición oriental, ya que es frecuente cruzarse en conversación con algún recién conocido y notar que sabe de la belleza y los encantos de haber pasado un fin de
semana en la infancia con sus padres, o ya de adolescente acampar sobre las cañadas de la villa. Tales encantos consisten principalmente en la poca población, la cual pone al visitante frente a la naturaleza en su expresión más intensa. Recorrer sus bosques de Coronillas y Eucaliptos, bañarse a orillas de las cañadas, o en el Baño de la India, el Ocho, la Olla o los diferentes lugares que han acumulado las aguas que bajan de los cerros, además de la posibilidad de observar todo tipo de animales en sus propio ambiente, son algunas de las cosas que vuelven única la experiencia en sus sierras. Se suma además otro de los máximos atractivos, en la nocturnidad de Villa Serrana, ya que es uno de los lugares más aptos del país para observar maravillosos cielos completamente estrellados. Villa Serrana fue fundada en 1946 como una villa de descanso de estilo europeo, y fue convocado para ello al arquitecto Julio Vilamajó, quien realizaría lo que sería su última gran obra. Vilamajó consideró que la arquitectura a planearse debía estar íntimamente ligada con los materiales locales, por lo que decidió construir tomando la piedra, la madera y la paja como materiales fundamentales para las viviendas. Además, diseñó calles con nombres de árboles, por lo que uno recorre caminos con los nombres Guazubirá, Coronilla, Lantana, Sombra de Toro, Envira, Canelón, Arrayán, Chalchal, Carobá, Molle, Aruera, Tembetarí, Tala, etcétera. En el Valle de la Alegría Vilamajó ideó un restaurante con el nombre de Ventorrillo de la Buena Vista, lugar que hace honor a su nombre, desde donde se ofrece una hermosa visual del lago y la Represa, declarada Monumento Histórico Nacional en 1979. El nombre del lugar incluye la palabra "ventorrillo", que significa "bodegón o casa de comidas en las afueras de una población". Actualmente, gracias a una fuerte campaña de recuperación y promoción de parte de autoridades municipales y nacionales, Villa Serrana se encuentra en un momento de auge por lo que es visitada y colmada su capacidad hotelera y de alquiler prácticamente todos los fines de semana, además de los periodos de vacaciones. Otro fenómeno que ha crecido fuertemente es la adquisición de terrenos y construcción de cabañas por particulares, la mayoría de ellas para alquiler, como una forma de agregar un ingreso familiar, o para escapadas de fin de semana, para quienes buscar rehuir de la ciudad. La pequeña comunidad que se ha formado en Villa Serrana intenta mantener el tipo de vida tranquila de la mano de la naturaleza, el cuidado del medio ambiente y que las construcciones mantengan la idea fundante de Vilamajó. Además, ofrecen a los turistas diferentes tipos de servicios para poder disfrutar del escape de la vida bulliciosa de la ciudad.