05/01/2026
Algo no está funcionando.
En las últimas semanas volvimos a hablar de accidentes, de familias golpeadas, de calles que ya no son seguras como deberían. Y cuando esto pasa, no es mala suerte: es consecuencia.
Nuestro pueblo ya supo tener orden, prevención y presencia real en el tránsito. Muchos lo recuerdan. Hubo una etapa en la que se controlaba, se educaba y se cuidaba a la gente. Ese trabajo tenía nombre y apellido: Alberto, el ex inspector de tránsito.
No era casualidad. Era decisión política.
Hoy, por falta de decisión, continuidad y políticas públicas serias, ese modelo se abandonó. Y cuando el Estado se retira, el costo lo paga la gente: con choques, con miedo, con vidas truncadas.
Gobernar no es improvisar ni borrar lo que funciona por mezquindad o comodidad. Gobernar es sostener lo que da resultados y mejorarlo.
Este no es un mensaje de nostalgia. Es una advertencia y una propuesta: el orden y el cuidado se pueden recuperar, pero hace falta coraje político, equipos capacitados y respeto por quienes hacen bien su trabajo.
Nuestro pueblo merece volver a sentirse seguro. Y yo estoy convencido de que es posible.