15/05/2026
Hace 78 años, estas palabras hicieron realidad un sueño milenario.
El pueblo de Israel vio hacerse realidad un sueño que había vivido durante más de dos mil años.
Un sueño nacido en Jerusalén, preservado en cada plegaria, transmitido de generación en generación, incluso en los momentos más oscuros de nuestra historia.
Porque la conexión del pueblo judío con la tierra de Israel no comenzó en 1948.
Es una conexión milenaria, profunda e indestructible. Una historia de regreso, esperanza y resiliencia.
Cada piedra de esta tierra es una evidencia de la historia innegable.
Contra todo pronóstico, después del exilio, la persecución y el dolor, el pueblo judío volvió a levantarse en su tierra ancestral para reconstruir su hogar y renovar su independencia.
Nunca abandonamos nuestro hogar.
Siempre hubo presencia judía en la tierra aunque imperios extranjeros la colonizaron.
E incluso cuando la mayoría del pueblo judío vivía en el exilio, Jerusalén estaba en el centro de nuestras oraciones, nuestros sueños y nuestros anhelos.
Israel no es solo un Estado. Es la materialización de un sueño eterno. La prueba viva de que la esperanza puede sobrevivir al tiempo y la resiliencia de un pueblo que, a pesar de la distancia y las dificultades, nunca abandonó a su hogar ancestral.
Hoy celebramos 78 años de la declaración de independencia de Israel.
78 años de vida.
78 años de construcción.
78 años de convertir desafíos imposibles en logros asombrosos.
78 años de una sociedad diversa donde todos tienen lugar.
78 años de libertad de un pueblo con 3.000 años de historia en su hogar.
Am Israel Jai - El pueblo de Israel vive 🇮🇱