Juntada batllista

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� Somos batllistas del Partido Colorado que, más allá de preferir una u otra agrupación partidaria, nos juntamos a proponer soluciones para los problemas de los uruguayos y para destruir las falsedades que ensucian el debate público.

24/05/2023

El FA.PIT hace daño

Las políticas de Estado que protegen, alimentan y educan a la infancia en Uruguay, son obra batllista.
Hoy, más de 70.000 niños encuentran alimento, salud, abrigo, cariño y educación en los centros CAIF, una política pública batllista de 1988 que se transformó y hoy es política de Estado.
En 1920 se instauró la "copa de leche". En 1999, durante Sanguinetti en la Presidencia, se articuló y sistematizó el Plan de Alimentación Escolar: ahora, más de 240.000 escolares almuerzan y meriendan cada día en las escuelas públicas del Uruguay.
Cuando el FA.PIT se atribuye el monopolio de la sensibilidad social, miente. No fueron eficientes en sus acciones sociales como gobernantes y, en general, lo que hacen y dicen debilita la convivencia social. Explotan las diferencias entre los uruguayos para su ganancia partidaria, dividen para reinar. La lucha contra el tabaquismo, el Plan Ceibal y la UTEC son aciertos en sus quince años de gobierno, todo lo demás falló.
Cuando ganaron, hicieron poco y mal. Al perder, arrancaron con la manija constante y los palos en la rueda del país que igual marcha contra viento y marea. El FA.PIT apuesta a la bronca, al estilo peronista.
Los batllistas creemos debatir con datos, mejorar los argumentos, evitar las falsedades y bajar el volúmen. Se llama diálogo y es la esencia edificante de esta República.

CAIF: Acuerdos perdurablesLa diputada blanca Gloria Rodríguez, en una comisión parlamentaria, describió así el Plan CAIF...
23/05/2023

CAIF: Acuerdos perdurables
La diputada blanca Gloria Rodríguez, en una comisión parlamentaria, describió así el Plan CAIF en noviembre de 2018:
"...el Plan CAIF es una política social dirigida a la atención de la primera infancia desde el nacimiento hasta los tres años de edad. Fue concebida treinta años atrás y contó, desde su inicio, con el apoyo de todo el espectro político, respaldo que se mantuvo en el tiempo, lo que nos deja algunas enseñanzas y, sobre todo, nos lleva a reflexionar, sobre todo, acerca de la capacidad de generar acuerdos interpartidarios y de que estos se mantengan en el tiempo, transformándose en una política de Estado; eso habla muy bien de nuestro sistema político. Somos precisos al referirnos a una política de Estado, entendiendo por tal el amplio acuerdo, el mantenimiento de los objetivos estratégicos y la permanencia en el tiempo. En segundo término, cabe destacar el carácter de política incremental del Plan, que a partir de su concepción se fue extendiendo cualitativa y cuantitativamente en los sucesivos gobiernos de todos los partidos. El Plan CAIF ha sido la prueba viviente de que cuando el gobierno y la sociedad civil se unen en compromiso y responsabilidad en el abordaje de una temática, por más difícil que sea, el trabajo en conjunto da frutos que individualmente sería casi imposible alcanzar. Este Plan surgió como una respuesta que el primer gobierno del doctor Julio María Sanguinetti debió dar ante una situación sumamente crítica, luego de que nuestra nación hubiera transitado por uno de los momentos más oscuros de su historia. También contó con el apoyo del Partido Nacional, y los alcances del programa se potenciaron e incrementaron durante el gobierno del doctor Luis Alberto Lacalle Herrera. En ese período, se produjo una expansión récord para esa época, de ochenta y cinco nuevos centros CAIF a lo largo y ancho de todo el país. Es importante destacar la previsión que se tuvo desde los inicios en cuanto a disponer la acción coordinada de la sociedad civil en sus más variadas formas con el Estado a nivel nacional y departamental. De forma práctica, esto nos demuestra la potencialidad de una política social cuando recurre a todas las fuerzas disponibles en una sociedad, con el Estado como referente principal pero valiéndose de actores sociales que demuestran una clara vocación de atender a los sectores sociales más vulnerables. En este marco, la presencia del Estado se ha reforzado por diferentes vías y en diferentes formas de actuación institucional. También se logró el compromiso de actores de segundo y tercer nivel de gobierno, a los que se asignaron prerrogativas y se otorgó efectiva participación a nivel territorial, lo que permite un contacto más cercano con los problemas sociales. En esta sumatoria, el papel de la sociedad civil a nivel local también constituye un ejemplo de descentralización, responsabilidad y participación comunitaria, valores intrínsecos de los derechos humanos y de la democracia. Desde el punto de vista estrictamente técnico, uno de los grandes méritos es el carácter multidisciplinario del Plan, que involucra a profesionales de distintas orientaciones científicas, como el trabajo social, la medicina y la educación, entre otros, que a su vez se están nutriendo constantemente de los nuevos avances y paradigmas sobre la atención de la primera infancia, porque es en esa franja en la que las vulnerabilidades sociales se hacen más evidentes y pueden tener un efecto duradero a lo largo de toda la vida. Conscientes de la relevancia social que fue adquiriendo y fruto de una sensibilidad que el país siempre ostentó -no es patrimonio excluyente de una sola fuerza política-, el Plan se fue consolidando a lo largo de los sucesivos períodos de gobierno y llegó a convertirse en una auténtica política pública que opera en el punto más sensible de nuestra comunidad, abordando el período de la vida más importante para el desarrollo del ser humano: de cero a tres años, cuando la correcta nutrición, protección y estimulación son indispensables para el proceso cognitivo, puesto que más del 80 % del cerebro se forma antes de los tres años..."

22/05/2023

Fue el batllismo en el gobierno el que creó los CAIF hace 35 años.
Desde 1985, durante la primera presidencia de Sanguinetti, los batllistas Adela Reta, Hugo Fernández Faingold y Ariel Davrieux, entre otros, concibieron el Plan CAIF como política pública para atender a los niños de hogares más vulnerables. El primer CAIF se abrió en Salto en 1988 y hoy son más de quinientos en todo el país.
Luego, otros gobiernos, colorados, blancos y frenteamplistas, siguieron instalando Centros Caif, hasta hoy mismo. Así, una política pública se transformó en política de Estado.
La convicción batllista define el mejor Uruguay: Se progresa con la reforma permanente; con trabajo, sin pausas ni excusas, sin resentimientos ni falsedades. La convivencia en paz, el debate leal y el constante esfuerzo innovador por un país modelo, con oportunidades para todos.

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