Armas y Letras Uruguay

Armas y Letras Uruguay Publicación del Instituto de Historia y Cultura Militar del Uruguay "Coronel Rolando Laguarda Trías

LA ESCUELA MILITAR ORIENTAL12 DE JUNIO DE 1858La Escuela Militar Oriental fue el primer intento de crear un centro de fo...
12/06/2026

LA ESCUELA MILITAR ORIENTAL
12 DE JUNIO DE 1858
La Escuela Militar Oriental fue el primer intento de crear un centro de formación de oficiales del Ejército en Uruguay.
Fue fundada un día como el de hoy, 12 de junio de 1858, durante el gobierno de Gabriel Pereira por iniciativa del entonces Ministro de Guerra, Gral. don Antonio Díaz. Su primer director fue el Cnel. de Ingenieros don José M. González Echandía.
Los cursos de formación de oficiales comenzaron el 11 de abril de 1859 en un local ubicado en la calle Uruguay Nº 252 en Montevideo.
Esta escuela de formación de oficiales para nuestro ejército se proyectó como una escuela politécnica integral con un plan de estudios de 5 años que incluía matemáticas, artes bélicas e historia militar.
Lamentablemente tuvo una vida corta ya que los cursos debieron ser suspendidos definitivamente en 1863 debido al estallido de la guerra civil y la revolución de Venancio Flores.
Debieron pasar varios años hasta que un proyecto de ley presentado el 31 de marzo de 1884 por el diputado Ventura Fernández, dió los pasos iniciales para que nuestro país volviera a contar definitivamente de un nuevo instituto de formación de oficiales con el nombre de Colegio Militar.
Al año siguiente, el entonces ministro de Guerra y Marina, Gral. don Máximo Tajes, promulgó un decreto que aprobaba el reglamento del nuevo instituto y otro que establecía el 25 de agosto de ese año como fecha oficial de su apertura.

COMBATE NAVAL DE LOS POZOS11 DE JUNIO DE 1826El 11 de junio de 1826, las mansas aguas del fondeadero de Los Pozos —en la...
11/06/2026

COMBATE NAVAL DE LOS POZOS
11 DE JUNIO DE 1826
El 11 de junio de 1826, las mansas aguas del fondeadero de Los Pozos —en la actual Dársena Norte porteña— se convirtieron en el escenario de uno de los episodios más vibrantes de la guerra entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio del Brasil (1825-1828).
Aquella jornada, grabada con letras de molde en la historia naval americana, unió en un mismo destino a la bisoña escuadra republicana y a los ciudadanos de Buenos Aires, quienes se agolparon en la ribera para atestiguar el bautismo de fuego de sus marinoss.
Para comprender la magnitud del enfrentamiento, es preciso remontarse a la compleja geopolítica de la emancipación sudamericana. En 1821, aprovechando las disensiones internas del antiguo Virreinato del Río de la Plata, el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve invadió y anexó la Provincia Oriental bajo el nombre de Provincia Cisplatina.
La resistencia no tardó en encenderse. En abril de 1825, la Cruzada Libertadora de los Treinta y Tres Orientales, capitaneada por Juan Antonio Lavalleja, cruzó el río con el firme propósito de reconquistar el suelo patrio. El clamor de libertad cristalizó el 25 de agosto de ese año en el Congreso de Florida, donde se declaró la independencia del territorio oriental y su reincorporación a las Provincias Unidas.
La respuesta de Buenos Aires no se hizo esperar: mediante la ley del 25 de octubre, el Congreso argentino aceptó la integración de la provincia y asumió su defensa. Ante lo que consideró una afrenta flagrante a su soberanía, el Imperio del Brasil declaró formalmente la guerra el 10 de diciembre de 1825, imponiendo apenas doce días después un severo bloqueo naval sobre el puerto de Buenos Aires, asfixiando su comercio durante el resto de la contienda.
Decidido a consolidar el bloqueo y a asestar un golpe definitivo al orgullo rioplatense, el mando brasileño reforzó su escuadra y confió la ofensiva al experimentado capitán James Norton.
Al ser detectado por las vanguardias de Norton en aguas someras, Brown replegó sus fuerzas hacia el fondeadero de Los Pozos. Esta zona, caracterizada por sus peligrosos bancos de arena y escaso calado, neutralizaba la ventaja operativa de los grandes navíos imperiales.
Minutos antes de las 14:00 horas, la imponente línea brasileña se recortó en el horizonte. Fue en ese instante de máxima tensión cuando Brown ordenó izar en el mástil de la nave capitana una de las señales más célebres de la iconografía militar argentina:
«¡Fuego rasante, que el pueblo nos contempla!».
La orden no era una mera arenga; las familias criollas, los comerciantes y la plebe de Buenos Aires se habían volcado en masa a las playas y muelles para presenciar la batalla en tiempo real.
El plan de Norton naufragó rápidamente ante la geografía del estuario. Al constatar que sus buques de gran calado corrían el riesgo inminente de encallar y que la distancia les impedía hacer efectivo el peso de su artillería, el comandante brasileño ordenó la retirada hacia aguas profundas.
Lejos de conformarse con la retirada enemiga, y creyendo que la fragata imperial Niteroy había quedado varada en las restingas, Brown ordenó el avance inmediato de sus ágiles cañoneras. Se desató entonces un breve pero encarnizado intercambio de fuego de artillería, tras el cual la escuadra brasileña aceleró su repliegue definitivo.
IMAGEN:
Combate naval de Los Pozos, óleo sobre tela. 202 x 91 cm de José Murature.

FUNERALES DEL COMANDANTE BLAS BASUALDO10 DE JUNIO DE 1815El comandante don Blas Basualdo era capitán de milicias cuando ...
10/06/2026

FUNERALES DEL COMANDANTE BLAS BASUALDO
10 DE JUNIO DE 1815
El comandante don Blas Basualdo era capitán de milicias cuando el Gral Artigas inicia su gesta en 1811 a la cual se une sin vacilaciones desde el primer día.
Su primera actuación fue al norte de nuestro territorio, donde había formado una fuerza de casi 200 hombres en la zona del Valle del Lunarejo (Actual dpto de Rivera).
Leal hasta el final, cuando Artigas se dirige al Ayuí junto a su pueblo, Basualdo se le incorpora con 350 hombres otorgándole Artigas el cargo de jefe de división.
Acompañó al caudillo oriental en el segundo sitio de Montevideo, al mando de un regimiento de 400 hombres y operó en la margen derecha del río Uruguay donde obtuvo importantes victorias contra las fuerzas de Buenos Aires como en el paso del Puente de Gualeguaychú, el Paso del Espinillo y el arroyo Sauce Solo, lo que permitío a Artigas invadir la provincia de Santa Fé.
Cuando las fuerzas de Bs. As. amenazaron Corrientes y Misiones, Basualdo fue llamado a operar en ese teatro de operaciones donde fue derrotado en Capilla del Palmar para posteriormente lograr un resonante éxito en Colodrero derrotando y capturando a Genaro Perugorría.
El vencedor de los campos de Colodrero fue elegido representante de Entre Ríos al congreso de la liga federal del los pueblos “orientales del Paraná”, que debió reunirse en Mercedes, pero que fracasó por la invasión lusitana a la Banda Oriental.
Gravemente enfermo, Blas Basualdo falleció en su guarnición el 21 de mayo de 1815; al morir el Gral José Artigas escribió desde el campamento de Purificación:
“Cuartel General, 21 de mayo de 1815”.
“Acabamos de perder el virtuoso ciudadano, Comandante de División Don Blas Basualdo. La muerte le arrancó de nosotros después de una dolencia dilatada, y el lleno de sus destinos señalando su carrera con mil servicios brillantes que reclaman el reconocimiento de la patria y el llanto de los hombres de bien.
Así un día como el de hoy, 10 de junio de 1815, de acuerdo con instrucciones enviadas por el Gral. Artigas, el Cabildo de Montevideo oficia un solemne funeral a la memoria de quien fuera uno de los mas valientes tenientes del Jefe de los Orientales, el comandante don Blas Basualdo.
IMAGEN:
Comandante don Blas Basualdo, acuarela de Federico Reilly.

NUEVO COMANDANTE PARA LA PARTIDA DESTACADA DE MONTEVIDEO9 DE JUNIO DE 1784Un día como el de hoy, 9 de junio de 1784, el ...
09/06/2026

NUEVO COMANDANTE PARA LA PARTIDA DESTACADA DE MONTEVIDEO
9 DE JUNIO DE 1784
Un día como el de hoy, 9 de junio de 1784, el virrey del Río de la Plata, Marqués de Loreto designa al capitán de milicias don Félix de la Rosa en carácter de comandante de la “partida destacada de Montevideo”, disponiendo que la misma se mantuviera “volante en la campaña” para la persecución y aprehensión de malhechores.
La designación del capitán De la Rosa obedeció al relevo y posterior arresto del que entonces actuaba como comandante de la Campaña de Montevideo y jefe de una partida en el Paso del Rey del río Yí, teniente de Milicias don Antonio Pereira.
Resultó que el teniente Pereira había sentado sus reales en el Paso del Rey donde había levantado una ranchería para la tropa y “un tendejón o Pulpería avastecida con vevidas y Ropa de cargas [sic]” pertenecientes al propio Pereira, para consumo de la tropa a su cargo.
Ya en mayo de 1784 el Gobernador de Montevideo D. Joaquín del Pino, había informado que, a su juicio, Pereira no se conducía con la fidelidad debida: “esto es q. ha tenido puestas Faenas sobre el Piray, e introducidos sus cueros, en los Dominios de Portugal, como igualmente q. se ha mesclado enasumptos de contrabando [sic].”
Ya en mayo de 1784 el Gobernador de Montevideo D. Joaquín del Pino, conocedor de esta situación, no llegaba a condenar de manera absoluta las actividades del teniente Pereira que en el Paso del Rey parecía estar rodeado de poderosos recursos, sin descontar la adhesión de sus soldados aunque admitía su inconducta. Ppero aceptaba también que le era imposible “evitar los consavidos desordenes sino tal cual faena q. se haga por los Bagaraundos del Rio Negro p.a acá [sic].”
A consecuencia de estos hechos denunciados por los hacendados de Montevideo, el Virrey, el 8 de junio de 1784, dispone que Pereira fue relevado de su cargo y una vez en Montevideo, reducido a prisión en la Ciudadela, de la que sus medios le permitieron fugar trasladándose a España para vindicar su conducta.
IMAGEN:
Generada con IA para ilustrar el momento del arresto del teniente Antonio Pereira y donde se aprecian integrantes del Cuerpo de Milicias de Infantería de Montevideo, según la descripción del destacado uniformólogo don Francisco Ferrer Llul, junto a otros milicianos.

SAN FELIPE Y SANTIAGO DE MONTEVIDEO EXTIENDE SU JURISDICCIÓN8 DE JUNIO DE 1784Para fines del siglo XVIII, la jurisdicció...
08/06/2026

SAN FELIPE Y SANTIAGO DE MONTEVIDEO EXTIENDE SU JURISDICCIÓN
8 DE JUNIO DE 1784
Para fines del siglo XVIII, la jurisdicción del Gobierno Político y Militar de Montevideo cubría solamente la parte del sur del territorio de la Banda Oriental y que se delimitaba desde el arroyo Cufré hasta el cerro Pan de Azúcar, y desde el Río de la Plata hasta la Cuchilla Grande incluyendo además de la propia ciudad de Montevideo, la Villa de Nuestra Señora de Guadalupe (Canelones) y la Villa de San Juan Bautista (Santa Lucía) .
Sin embargo, la defensa de la frontera requería medidas operativas más rápidas ante la enorme burocracia que implicaba depender de Buenos Aires, la capital del virreinato y otros nucleos poblados y fortificaciones.
Por eso, un día como el de hoy, 8 de junio de 1784, el virrey del Río de la Plata, don Nicolás Felipe Cristóbal del Campo Rodríguez de Salamanca y Solís, 2do. marqués de Loreto, tomó la decisión de extender la jurisdicción política y militar de Montevideo al puerto de Maldonado, la fortaleza de Santa Teresa y el fuerte de Santa Tecla.
A diferencia de la mayoría de los anteriores virreyes, el marqués de Loreto, quien se había dedicado exclusivamente a la carrera de las armas, no tenía experiencia política alguna en Hispanoamérica antes de asumir como virrey. Sin embargo demostró ser un administrador honrado y capaz para ejercer el virreinato, cuya importancia crecía vertiginosamente. De ahí esa decisión de delegar jurisdicciones en la gobernación de Montevideo
El porqué de esa medida se explica porque las fortalezas fronterizas estaban demasiado lejos de las autoridades bonaerenses para reaccionar a tiempo y el cruce del Río de la Plata, obstáculo con mal tiempo y que causaba demoras largamente perjudiciales para las comunicaciones de emergencia.
Con este cambio administrativo, Montevideo pasó a ser el verdadero centro operativo y militar de la Banda Oriental.
IMAGEN:
Don Nicolás Felipe Cristóbal del Campo Rodríguez de Salamanca y Solís, marqués de Loreto.

EL "DÍA D" COMIENZO DE LA LIBERACIÓN DE EUROPA DEL YUGO N**I6 DE JUNIO DE 1944Un día como hoy, 6 de junio de 1944 comenz...
06/06/2026

EL "DÍA D" COMIENZO DE LA LIBERACIÓN DE EUROPA DEL YUGO N**I
6 DE JUNIO DE 1944
Un día como hoy, 6 de junio de 1944 comenzaba en las costas de Normandía (Francia) la mayor operación de la historia militar universal moderna, tanto en lo operativo como en lo logístico. Llamada Operación Overlord, significó el desembarco anfibio y aerotransportado de las fuerzas aliadas bajo el comando supremo del general Dwight David Eisenhower (14 de octubre de 1890 - 28 de marzo de 1969).
La preparación llevo meses en los cuales se fueron concentrando hombres (1,5 millones de soldados USA), armas y equipos en las islas británicas. concentración de buques y adecuación de puertos de embarque.
También un ingenioso plan de engaño que hizo creer a los alemanes que el verdadero desembarco se realizaría en el “Pas de Calais”, el estrecho de 30 km de ancho que une el Mar del Norte con el Canal de la Mancha. De ahí a la frontera alemana había apenas 300 km y donde los alemanes habían concentrado las mejores tropas y defensas de lo que habían llamado "El muro del Atlántico". Esto determinaría que los alemanes no moverían esas tropas ni las grandes reservas blindadas a retaguardia creyendo que el desembarco en Normandía era un engaño aliado, perdiendo así valioso tiempo de reacción y permitiendo la consolidación de las cabezas de playa en Normandía.
En la noche del 5 al 6, 22.000 paracaidistas saltan detrás de las líneas alemanas en los dos extremos de la zona del desembarco, con la doble misión de dañar lo más posible las instalaciones militares que defendían las playas y defender dos puentes sobre el río Orme. Esa misma noche, aprovechando una "ventana de buen clima" en la climatología que se había presentado adversa, la primera ola de desembrco, constituida por más de 150.000 soldados zarparon de diferentes puertos a lo largo de toda la costa sur de Inglaterra y cruzaron el canal de la Mancha en casi 7000 embarcaciones (Operación Neptuno). Estas se agruparon en en canal para luego dividirse en 5 grupos que se dirigieron a diferentes playas cuyo nombres claves fueron Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword. En ellas resistencia que encontraron los Aliados fue variada según las playas. La más feroz fue en Omaha Beach, donde se calcula que murieron más de 4000 soldados entre ambos bandos en pocas hora. Al final del día si bien no fueron capaces de alcanzar los objetivos iniciales planeados pero sí aseguraron las cabezas de playa. Las bajas ese día fueron muy menores a las que habían planificado:
Playa Utah (Fuerzas USA) – 197 bajas – 0,82%
Playa Omaha (Fuerzas USA) – 2.000 bajas – 3,7%
Playa Juno (Fuerzas USA) – 1.074 bajas – 5%
Playa Gold (Fuerzas Británicas) – 630 bajas – 2,5%
Playa Sword(Fuerzas Britanicas y francesas) – 413 bajas – 1,4%
En cuanto a los alemanes se desconoce el número de bajas exactas de ese día, pero se estima que fueron entre 4.000 y 9.000 hombres

COLONIA DEL SACRAMENTO, LAS LEALTADES CRUZADAS Y EL CAMINO A LA REVOLUCIÓN DE MAYO 5 DE JUNIO DE 1810El movimiento inici...
05/06/2026

COLONIA DEL SACRAMENTO, LAS LEALTADES CRUZADAS Y EL CAMINO A LA REVOLUCIÓN DE MAYO
5 DE JUNIO DE 1810
El movimiento iniciado en Buenos Aires el 25 de mayo de 1810 tuvo repercusión inmediata en Colonia del Sacramento, donde un grupo de vecinos calificados se apresuró a formalizar su adhesión a la junta presidida por don Cornelio de Saavedra, enviándole una comunicación que lleva la fecha del 5 de junio.
Reunidos en la Comandancia de Armas de la ciudad, encabezaron esta actitud el comandante militar de la plaza, coronel don Ramón del Pino, y el cura vicario, doctor José María de la Peña Enríquez junto a varios vecinos.
Sin embargo, el Cnel. Del Pino hubo de rectificarse ya que si bien tuvo una postura inicialmente favorable a la Junta de Buenos Aires, luego cambió radicalmente de opinión al recibir la circular en
que el gobernador Soria reproducía el oficio por el cual el ex Virrey Cisneros lo instituía “como único Jefe de la Banda Oriental” , en cuyo carácter debía exhortar a los comandantes, cabildos y jueces a que se mantuvieran sujetos a las autoridades legítimas.
Así el 19 de julio de 1810 el Cnel. Del Pino, a la vista de este oficio, se declaró desligado del gobierno de la Junta “ y sugeto ála Jurisdicción del S.“ Gov.r de Montevideo Jefe natural y único de esta vanda” .
Posteriormente, su inicial "vacilación" y falta de firmeza militar generaron desconfianza en el mando español de Montevideo. Considerándolo un comandante ineficaz para tiempos de guerra, las autoridades realistas decidieron relevarlo de su cargo a finales de 1810, enviando en su lugar al Brigadier don Vicente María de Muesas.
Sin embargo el cura vicario, Dr don José María de la Peña Enríquez mantuvo su postura de acompañar el propósito de la Junta de Mayo y salió de la Colonia junto con el teniente don Rafael Ortiguera y un grupo de soldados acompañando a Artigas cuando este, el 15 de febrero de 1811, decidió abandonar la guarnición de Colonia.
La decisión de Artigas de abandonar las fuerzas realistas, se debió a que el brigadier Muesas lo observó y lo agravió de palabra por un hecho menor relacionado con la conducta de sus subalternos.
A partir de este episodio los sucesos políticos y militares se precipitaron en la banda Oriental. El 28 del mismo mes tuvo lugar el grito de Asencio, y el 9 de abril desembarcó Artigas en la Calera de las Huérfanas, investido con poderes de la junta de Buenos Aires.
En cuanto a la Colonia del Sacramento, el comandante Benavídez sería quien la ocuparía el 27 de mayo de 1811, fecha que señaló el término definitivo de la soberanía hispana sobre la histórica ciudad.
IMAGEN:
Generada por IA a los efectos de ilustrar la nota

DORREGO FELICITA A RIVERA4 DE JUNIO DE 1828El 4 de junio de 1828, el gobernador de Buenos Aires que además estaba a carg...
04/06/2026

DORREGO FELICITA A RIVERA
4 DE JUNIO DE 1828
El 4 de junio de 1828, el gobernador de Buenos Aires que además estaba a cargo de las Relaciones Exteriores y Guerra de las Provincias Unidas del Río de la Plata, don Manuel Dorrego, le escribió una carta al general don Fructuoso Rivera. En ella, Dorrego lo felicitaba efusivamente por el éxito de su audaz campaña militar en las Misiones Orientales, un territorio que había sido ocupado por el Imperio del Brasil.
En la misiva, Dorrego destacaba el impacto político y militar de la victoria, afirmando con firmeza que este triunfo "obligaría al emperador a desistir de su pretensión de titularse señor de un territorio usurpado".
La noticia de este éxito militar fue llevada a Buenos Aires por el capitán don Augusto Pozolo junto con una bandera imperial capturada en las operaciones.
Para situarnos en el contexto histórico recordamos que nuestro país y la Provincias Unidas del Río de la Plata se encontraban desde el año 1825 en guerra contra el Imperio del Brasil que ocupaba la entonces llamada Provincia Oriental.
La guerra contra el imperio, estaba estancada a pesar de victorias como la de Ituzaingó en 1827 y es entonces que el Gral. Rivera, sin el apoyo explícito de Buenos Aires y la oposición decidida del Gral. Lavalleja que era además su superior, idea una estrategia que se transforma en una brillante campaña militar por la cual desbordando las líneas imperiales y aprovechando su profundo conocimiento del terreno se adentra en territorio brasileño y en pocos días recupera los históricos Siete Pueblos de las Misiones.
Al recuperar este territorio, Rivera forzó al Imperio del Brasil a sentarse a negociar y firmar la Convención Preliminar de Paz de 1828, que determinó la independencia de Uruguay y la devolución de las Misiones al Brasil.
IMAGENES:
Gral. don Fructuoso Rivera
Manuel Dorrego

INCURSIÓN EN LOS CORRALES DEL CERRO 3 DE JUNIO DE 1843Durante el contexto de la Guerra Grande, el general don Manuel Ori...
03/06/2026

INCURSIÓN EN LOS CORRALES DEL CERRO
3 DE JUNIO DE 1843
Durante el contexto de la Guerra Grande, el general don Manuel Oribe había implantado el sitio a la ciudad de Montevideo (Sitio grande 1843-1851). Establecido con su gobierno en el Cerrito de la Victoria, la estrategia principal de las fuerzas sitiadoras ante la férrea defensa de la ciudad consistía en asfixiarla económicamente, bloqueando el ingreso de recursos por tierra mientras que las fuerzas navales y el apoyo aliado intentaban mermar la resistencia del Gobierno de la Defensa.
En esta dinámica de desgaste, la zona del Cerro de Montevideo jugaba un papel estratégico fundamental para los sitiados. No se trataba únicamente de un fuerte militar aislado, sino de un núcleo que creaba un área de seguridad vital. Dado que las fuerzas de la Defensa controlaban la bahía, utilizaban los campos y los corrales situados al pie del Cerro para mantener, arrear y resguardar el ganado vacuno y caballar.
Posteriormente, estos animales eran sacrificados y la carne se trasladaba en barcazas hacia la ciudad de Montevideo, constituyendo una de las principales fuentes de alimento y transporte para resistir el cerco.
Las acciones del 3 de junio de 1843
Consciente de esta vulnerabilidad y de la importancia del suministro, el 3 de junio de 1843 una columna del ejército de Oribe ejecutó una incursión rápida y sorpresiva dirigida específicamente a los corrales al pie del Cerro. El plan táctico consistía en arrebatar todo el ganado disponible, dejando a la plaza sin víveres frescos y sin caballada para sus salidas militares.
A pesar de la audacia del movimiento, la operación fracasó en su intento. La guarnición que custodiaba el Cerro, apoyada por las guardias avanzadas de la defensa, reaccionó rápidamente. El terreno defendido por la fortaleza y sus fortificaciones adyacentes limitó el despliegue de los atacantes. Los defensores repelieron con éxito la carga de las fuerzas de Oribe, logrando poner a salvo los animales y frustrando por completo la misión del ejército sitiador, que debió retirarse sin haber cumplido su cometido de desabastecer la plaza.
IMAGEN: Generada por IA a los efectos ilustrativos de esta nota.

EL ÚLTIMO BONAPARTE1 DE JUNIO DE 1879 Un día como el de ayer, 1 de junio de 1879, sucedía el ocaso de una dinastía cuand...
02/06/2026

EL ÚLTIMO BONAPARTE
1 DE JUNIO DE 1879
Un día como el de ayer, 1 de junio de 1879, sucedía el ocaso de una dinastía cuando el último heredero directo de la dinastía Bonaparte hallaba la muerte en los campos de Ulundi, en la entonces colonia británica de Natal (actual República de Sudáfrica). Napoleón Luis Bonaparte, príncipe imperial y teniente del ejército británico, caía en combate frente a los guerreros de la nación zulú. Tenía apenas veintitrés años.
Con su prematura muerte, sin dejar descendencia, se extinguía trágicamente la línea principal de la Casa Bonaparte.
De las Tullerías al exilio en Kent
Nacido en París en 1856, en el apogeo del Segundo Imperio francés, el joven príncipe era el único hijo del emperador Napoleón III y de la emperatriz Eugenia de Montijo, lo que lo convertía en sobrino-nieto de Napoleón I. Su nacimiento estuvo bendecido por los mayores poderes de la época: tuvo como madrina a la reina Victoria del Reino Unido y como padrino al Papa Pío IX. Hasta 1870, ostentó el título de heredero al trono de Francia.
Sin embargo, el destino de su linaje cambió drásticamente con la derrota francesa en la guerra franco-prusiana y el desastre de Sedán.
Derrocado el régimen imperial y proclamada la Tercera República, la familia real se vio forzada al exilio. Encontraron refugio en Kent, bajo la protección de la Corona británica.
Allí, el joven príncipe creció adoptando las costumbres inglesas y se formó como artillero en la prestigiosa academia de Woolwich. Tras la muerte de su padre, se convirtió para los círculos monárquicos en Napoleón IV, la gran esperanza de la restauración bonapartista.
La búsqueda de la gloria militar
Para reclamar el trono de sus antepasados, el joven necesitaba demostrar el valor militar que exigía su apellido. Cuando el Imperio británico entró en guerra contra los zulúes en 1879, el príncipe suplicó a su madre y a la reina Victoria que le permitieran marchar al frente.
Se le concedió el permiso únicamente bajo el uniforme británico y en calidad de observador civil. Pero el ímpetu de un Bonaparte no entendía de misiones pasivas.
El 1 de junio, mientras participaba en una patrulla de reconocimiento, el destacamento fue emboscado en un poblado abandonado por unos cuarenta guerreros zulúes.
En la confusión de la retirada, el príncipe intentó montar a lomos de su caballo desbocado. En un giro cruel del destino, la correa de la silla (la misma que había usado su padre en la fatídica batalla de Sedán) se rompió, haciéndolo caer y fracturándole un brazo.
El último combate
A pie, herido y abandonado por su escolta, el teniente Bonaparte se negó a huir. Cuando las fuerzas británicas recuperaron su cuerpo al día siguiente, la escena daba testimonio de su última resistencia: sostenía un revólver en la mano izquierda y presentaba diecisiete heridas de lanza (assegai), todas ellas en el pecho.
Fiel a la tradición militar de su estirpe, el último Bonaparte cayó de cara al enemigo, buscando una gloria que acabó por costarle la vida y el futuro de su dinastía.

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