14/08/2026
El movimiento estudiantil es parte de la mejor historia de nuestra educación.
Desde fines del siglo XIX, en nuestro país, las y los jóvenes han estado a la vanguardia de muchas de las luchas por ampliar los derechos educativos.
Los círculos de reflexión científica, política y filosófica; el impulso de jóvenes maestras; la Reforma Universitaria de comienzos del siglo XX; los liceos populares en distintos puntos del país. Más adelante, la valiosa organización de la FEUU y de la FEI, que junto al movimiento sindical impulsaron la Ley Orgánica de 1958 bajo una consigna que hizo historia: “obreros y estudiantes, unidos y adelante”.
En los años sesenta, jóvenes de la Universidad, el IPA, Magisterio, UTU y Secundaria se movilizaron soñando con transformaciones que permitieran al país superar una crisis que ya era profunda. Fueron tiempos de enorme participación, pero también de represión, persecución y descalificación, atravesados por el clima político y cultural de la Guerra Fría.
Ni siquiera la dictadura pudo borrar esa tradición. En 1983, los jóvenes volvieron a ocupar las calles y contribuyeron a recrear la agenda democrática. Y en 1996, una nueva generación estudiantil volvió a defender valores de participación, democracia y construcción colectiva.
La solidaridad y el compromiso desplegados durante la crisis de 2002 fueron otro mojón de una historia de renovación que continúa hasta hoy, llega cada vez a más rincones del país y se expresa también en nuevas agendas de derechos, en la defensa de la convivencia y en el respeto por la diversidad.
Hoy recordamos a Líber Arce y, en él, a tantas y tantos estudiantes que a lo largo de nuestra historia se organizaron colectivamente para ampliar horizontes: por la libertad de cátedra, por la organización de los jóvenes del interior, por condiciones de transporte más justas, por la extensión de los liceos y de la enseñanza a todo el territorio, por las libertades públicas y por la democracia.
Los movimientos estudiantiles fueron, son y seguirán siendo una fuerza fundamental para construir una educación más democrática, más libre y con más derechos.