“La Ballena”.
En 1868 las tierras pasaron al General F. Acosta, quien las denunció con el fin
de forestarlas. Al fallecer pasan a manos de su esposa, Norberto Regules, quien
las transfiere a Luis Sivori, éste a Ramón Álvarez y éste, el 5 de octubre de 1896,
se las vende a Antonio Lussich, quien las había visto por primera vez pocos días
antes, a raíz de una excursión que realizara a Punta del Este con Samuel Blixen,
Arturo Brizuela y otros notables de la época.
El territorio adquirido fue de 1800 hectáreas, que se extendían desde el
arroyo El Potrero a la Sierra de La Ballena y del Río de la Plata a la Laguna del
Sauce, con un paisaje muy diferente al que hoy conocemos, ya que en aquel
entonces existían sólo rocas y dunas de arena.
Al año siguiente comenzaron los trabajos de forestación, que tuvieron en su
impulsor, Don Antonio, dos perfiles bien definidos: por un lado forestar las
sierras, tratando de detener los vientos huracanados, obra ésta, para su época,
titánica; y por otro, una vez formado el bosque, poblarlo de pájaros.
Comienza la adquisición de plantas y árboles de todas las regiones del
mundo.
De esta forma, próximo a la Casona que fuera su residencia, construida ésta
de los viejos muros de una casa antigua situada frente a un recodo del Camino
Real, construyó sombráculos donde se observaba el comportamiento de las
plantas y pajareras que oficiaban de cuarentena para aquellos animales traidos
de los lugares más lejanos.
La parte Este de la sierra, al abrigo de los vientos del suroeste, fue la elegida
para la preparación de almácigos y vivero, parte del parque hoy denominada “La
Quinta Nueva”.
Una vez germinadas y con cierto desarrollo, las plantas eran llevadas por
millares al otro lado de la sierra, ésta sin resguardo.
Eran plantadas en plena tierra; en los bañados, previa construcción de
montículos de tierra o al voleo en pleno cerro o abriendo pozos en la roca. Los
primeros en ser plantados fueron Tamarix, Pinos marítimos, Eucalyptus y la
Chilca, para luchar contra el viento y la arena.
Después se introdujeron durante 30 años las especies más diversas, siendo
el asombro de Técnicos Forestales de la categoría de Thays y Carrasco y
recibiendo elogios de cuanto personaje visitaba este lugar.
En diciembre de 1979, 182 hectáreas pasan a manos de la Intendencia
Municipal de Maldonado, que luego de ser reacondicionadas, son abiertas al
público.
En el año 1990 se agregan otras más, hasta las 192 hectáreas que
actualmente tiene el Parque.
Según un relevamiento realizado por la Facultad de Agronomía, el Arboretum
cuenta hoy con 400 especies exóticas y 80 autóctonas.
Se realizan permanentemente tareas de limpieza, manejo del sotobosque,
control de especies, reforestación, etc.
Actualmente es visitado por miles de turistas de todo el mundo, por escuelas,
liceos y centros de estudios de botánica y jardinería.
El Arboretum es hoy una de las reservas forestales más importantes, siendo
reconocido a nivel mundial.