30/07/2025
Juancho Moraes, músico de ley y panadero de oficio, dejó su huella en el corazón de Artigas con su inconfundible bandoneón y las exquisiteces que preparaba en el local, como la clásica Cara Sucia, el deleite de los jóvenes estudiantes que concurrían al Liceo 1. A los 76 años, y después de toda una vida dedicada a la música, cumplió su sueño de grabar sus interpretaciones en la Usina Cultural Artigas. En 2013, registró clásicos del tango y el folclore, dejando un legado sonoro que hoy resuena con más fuerza que nunca.
La pasión de Juancho por el bandoneón nació a los 18 años, cuando con mucho esfuerzo y un crédito de la Caja Popular, pudo comprar su primer instrumento. "Desde siempre me fascina su sonido, porque es ronco en los bajos y enronquecido en los agudos", recordaba con brillo en los ojos. Tras un tiempo alejado por responsabilidades laborales, retomó el bandoneón después de jubilarse, reaprendiendo de la mano de otro veterano, Ulises Damini. Su regreso a los escenarios, junto a un guitarrista, en los festejos de San Juan, fue un momento de gran emoción.
Sus grabaciones de "Lágrima y sonrisa", "Las Margaritas", "Milonga sentimental", "Sentimiento gaucho" y "Mala Suerte" quedaron "divinas", según sus propias palabras. Su música sonó en la radio local, llenándolo de una alegría inmensa.
"Sube la autoestima saber que a esta altura de la vida todavía puedes hacer cosas lindas", afirmaba Juancho, quien dedicó sus últimos años a su gran pasión. Su legado, marcado por su humildad, su talento y su amor por la música y por la gente, perdurará en la memoria de Artigas.
Desde ClicRegional, enviamos un apretado abrazo a familiares y amigos en este momento de dolor, especialmente a su hijo, el comunicador y músico Ricardo Moraes.
Fuente exclusiva:Clicregional-Artigas.