05/18/2026
Carmen Navas fue una madre marcada por el sufrimiento, por la angustia y por la herida irreparable que dejó la muerte de su hijo.
Durante el último año, el país fue testigo de su peregrinación por centros penitenciarios, oficinas y tribunales buscando respuestas sobre el paradero de su hijo. La vimos enfrentar silencios, indiferencia y miradas endurecidas por la burocracia y la deshumanización. La vimos sostenerse apenas por la esperanza de encontrar justicia.
El Estado le negó información sobre la muerte de su hijo, incluyendo el lugar de su entierro. Después de mu**to, incluso, le negaron la amnistía porque “no aplicaba”.
Víctor Hugo Quero Navas no era un expediente. Era un hombre trabajador, un hijo que cuidaba de su madre y que terminó atrapado en uno de tantos procesos arbitrarios que han desgarrado familias venezolanas enteras.
La muerte de Víctor Hugo Quero Navas bajo custodia del Estado y la muerte de Carmen Teresa Navas ilustran la tragedia que viven millones de venezolanos. Son víctimas de un sistema que no busca hacer justicia ni servir a los ciudadanos, sino perseguirlos, torturarlos y reprimirlos.
La muerte de Carmen Teresa Navas nos obliga a redoblar los esfuerzos para exigir una investigación sobre las causas del fallecimiento de su hijo y alzar la voz para que haya justicia.
Ya basta. Nos oponemos a vivir en un país donde un hijo inocente muera bajo custodia de un Estado represor e indolente, y una madre muera de dolor luego de pasar más de un año buscando información sobre su paradero.
Que descansen en paz.
Y que sus nombres jamás sean olvidados.
Habrá justicia.