02/22/2017
"Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de tí, y esperaré." -Salmo 5:3
El salmista hace referencia en varios de sus escritos a encontrarse de mañana con su Séñor para deleitarse en él, para levantar sus alabanzas a él, pero más aún, para escuchar Su voz.
¿Qué tendría en especial las mañanas?
Sabemos que el salmista era pastor de ovejas y fue durante ese tiempo que nacieron muchos de los salmos. El salmista descubrió que la quietud de la mañana cuando aún los demás no han salido a realizar sus labores y la frescura, verdor y calma que proporciona esas horas del día eran el escenario perfecto para estar a solas con su Creador, sin interrupciones ni algúna otra cosa que le distrajese su atención de Aquel a quien quería escuchar.
¿Qué relación tan cercana tenía el salmista David con el Creador?
Esta relación cercana surgió de esos encuentros cada día, cada mañana con su Señor, y sabemos que además tenía otros encuentros durante el día y la noche en su caminar diario. Su vida no se limitaba a unos minutos o a unas horas en las mañanas, no, su vida era un andar constante al lado, de la mano del Señor. David tenía una relación estrecha con el Señor porque no fallaba en encontrarse en sus citas con su Creador. El deseaba escalar más alto en su relación con el Señor, conocerle más.
¿Podemos tener una relación estrecha con el Señor así como la tuvo David?
Por supuesto que sí, solo debemos disponer nuestro corazón y nuestro tiempo para encontrarnos en esa cita diaria con nuestro Señor y aún durante el día tener nuestros encuentros con El mientras andamos y hacemos, recordando que si somos Sus hijos, El está con nosotros en todo momento. ¡Hagámoslo parte de primordial de nuestra vida, que sea nuestra guía realmente! Cuando disponemos el tiempo a conocerle, a estar a solas en Su Presencia y a que sea nuestra guía diaria, cada uno de nuestros días será diferente. No significa que no atrevesaremos situaciones difíciles o por enfermedades, no, el salmista David las tuvo que enfrentar, pero el haber estado conectado con el Señor le ayudó a estar sensible a la voz del Señor y podía saber qué hacer en determinados momentos, consultaba con el Señor al instante y recibía la respuesta del Señor. David sabía qué el Señor quería que el hiciera o qué no hacer. ¡No es maravilloso tener una relación así con el Señor!
¡Comenzémos hoy!
Te invito a que juntos tengamos esta cita a solas con nuestro Creador, busca un lugar apacible, en el tiempo más sosegado, el más recomendable es en las primeras horas de la mañana porque te prepara para enfrentar el día (pero selecciona el tiempo más sosegado según tu horario), ten alistado: tu Biblia, una libreta, un marcador y un lápiz. Y por último, ten un corazón dispuesto a adorar, pero sobretodo a escucha a tu Señor. ¡Presentémonos muy temprano ante El!
-Pies de Ciervas