08/24/2014
Antigua, Guatemala
Antigua ciudad, tan vieja como las ansias de los desheredados, hombres maduros de la tierra de los arboles que eso significaba la palabra Goatemala.
Ansia de libertad que le robaron el clamor al rio Usumacinta y las arrugas en las caras de los viejos a las corrugadas sierras de mi pueblo.
Rondaba nuestra suerte de colonia entre surcos de maizal y curvas del Motagua, rio sinuoso que serpentea como anaconda la floresta.
Hoy repican en mi sangre el constante tintinar de la piedra de moler que aroza el mazo en arrobo de chales. Los sonidos de las casas alrededor de las fuentes en los parques, y las mujeres lavando con el largo pelo al aire…negro azabache como la noche oscura del olvido.
Trapos rozando pilas, guacales trinando en cantaros y el sirsirriar de los comales, quemados como montes de siembra, esperando...mirando con los ojos del trópico que se come las lomas y se acibaran.
los montes.
Los hijos del sol caminan sonriendo, bebiendo p***s, cargando lastres, pero duermen a la interperie bajo los astros que en las latitudes tropicales son gigantes.
En las noches de luna se oye el cascabellar de los caballos en las lapidas de piedras que cubren las calles. Repiquetean cascos y desvelan resuellos.
La montaña broto del peñón a suelas, y la piedra se clavo al suelo a cuestas, pero el horizonte no se le monto al mar encima con dolor; ni se desprendió el alboroto por error, si se han despenicar las lenguas, y las sangres, fue para regar el porvenir de una Patria mejor y mas domita; pero no a la mano del amo si no a la de Dios pues es de El mi Guatemala Antigua de Iximche y no de los Capitanes de alcurnia.
Anabella Peña