01/05/2019
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MEMORIAS: COSAS DEL TIEMPO 2/VI/2015
SALA DE LECTURA “LUCAS RAÚL CHICA”:
UN SUEÑO ROSARINO HECHO REALIDAD
Renán Alcides Orellana
Sin duda alguna, un verdadero acierto ha sido la fundación de una Sala de Lectura en Villa El Rosario, Morazán. Y no menor acierto ha sido también, nominarla “Lucas Raúl Chica”, para honrar la memoria de un excelente maestro, nacido de las entrañas mismas de ese pueblo.
Un sueño acariciado fue siempre la creación de una biblioteca en el pueblito y, casi de manera paralela, una aspiración personal de hacer justicia cultural a uno de los tantos mentores que ha producido Villa El Rosario; uno de aquellos recordados maestros que tanto bien hicieron, como forjadores de la niñez y la juventud rosarinas. Fueron -son- tantos que, por eso y para no caer en omisiones involuntarias, queda pendiente esa nómina, ojalá que para cercano futuro…
Pues bien, aquel sueño personal comenzó a hacerse realidad un día. Y aquí, me desmarco de mi fraterna relación sanguínea con mi hermano Ruddy E. Orellana, para poder expresarle así, ajeno a falsos elogios y adulaciones familiares, mi reconocimiento por crear e impulsar desde sus inicios el proyecto. Con reconocimiento también a quienes hoy, con voluntad y entusiasmo, se han sumado y contribuyen a llevarlo adelante, tanto como miembros del Comité Coordinador, como colaboradores impulsados por su verdadera identidad rosarina.
Recuerdo las decididas palabras de Ruddy, aceptando un reto de sí mismo: si no hay quien o quienes deseen hacerlo, lo haré solo. Y lo hizo, inició el proyecto. Desde luego, de inmediato contó conmigo. ¿Y cómo no iba yo a unirme a su idea, entusiasmado? Y más cuando, sin vacilaciones ni dudas, optó por el nombre que le sugerí: Lucas Raúl Chica, mi maestro del Cuarto Grado en aquella entonces recién nominada Escuela “Pbro. José Serapio Ponce de León”, y a quien tal vez Ruddy no conoció más que por referencias mías y de otras personas.
Doy fe de su entrega al proyecto, sin escatimar esfuerzos. Pero luego, la satisfactoria sorpresa: feliz acogida del proyecto y a los esfuerzos de su impulsor, por parte de algunos rosarinos entusiastas, unidos por la idea de promover el hábito formador de la lectura.
Ahora, el proyecto es de todos los rosarinos, sin discriminación alguna. Esfuerzo colectivo y solidario. Complicada captación de libros, carencia de infraestructura y mobiliario, logística difícil, escasos recursos, falta de personal, gestiones varias, indiferencia a veces… dificultades, desencantos por apatía, pero también, una férrea voluntad tratando de alcanzar la meta.
Y allá está la Sala de Lectura “Lucas Raúl Chica”, como faro de luz incipiente en Villa El Rosario. Una fuente del saber que, sin duda, irá creciendo para fortalecer el conocimiento, la enseñanza-aprendizaje, el hábito de leer y escribir y, sobre todo, la satisfacción que toda gente de bien encuentra en cada libro. ¡Adelante! Sala de Lectura rosarina. Ni un paso atrás, ni siquiera para tomar impulso ¡Así sea!
(RAO).
Fotos:
1. Fachada de la Sala de Lectura “Lucas Raúl Chica”, en Villa El Rosario, Morazán.
2, 3 y siguientes. Niños haciendo uso de los distintos servicios de la Sala de Lectura “Lucas Raúl Chica”, en Villa El Rosario, según sus requerimientos escolares.