La Dirección del Servicio de Bandas Militares, tiene como misión fundamental de Formar, Capacitar y Especializar al personal del Arma de Banda Militar de las FFAA de la Nación. La Dirección del Servicio de Bandas Militares, fue creada por Decreto Nº 32.762 de fecha 28 de Marzo de 1958, con la finalidad de velar por el eficiente funcionamiento de las Bandas de Músicos de las Instituciones Armadas,
atender sus necesidades técnicas y propender al desarrollo de la música marcial, además de las canciones de carácter universal y autóctono, con la realización de conciertos y festivales para extender la cultura musical a través de toda la República. Le corresponde además, al Servicio de Bandas, desarrollar a través del país, donde haya guarniciones militares con dotación de banda, una labor de fecunda enseñanza y extensión cultural musical, manteniendo a las Unidades Militares en contacto con el desarrollo de la música en todos los aspectos, épocas y tendencias. Nuestro reconocimiento a un servicio caracterizado por la noble función de alegrar los corazones de quienes estamos en las Fuerzas Armadas. Los de las Bandas Militares podemos decir que desde los tiempos más remotos, todos los ejércitos, vieron en la ejecución de notas marciales, un estimulo notable para el combatiente en el momento de la refriega, un toque de alegría, en la victoria y un acompañamiento y consuelo en la derrota. También son clásicas las danzas guerreras de las antiguas tribus tanto para prepararse para el combate, cuanto para celebrar el triunfo. Nuestro Ejercito continuó, como sabemos, con todas las tradiciones hispánicas de la que es heredero y, en forma muy temprana, contemplo a los pífanos y tambores como integrantes de las primitivas organizaciones militares. Tanto es así que hasta nuestros días el reglamento de servicio interno incluye un tambor o corneta como integrante de la guardia de Prevención, Su función, rendir honores, ejecutar los toques reglamentarios para izar o arriar el pabellón, los toques para rancho, silencio, retreta, diana, alarmas y tantos otros. También resulta notoria la presencia del Tambor Mayor. En las bandas Militares actuales es quien munido de un bastón especialmente decorado con los colores patrios y realizando a veces alardes de malabarismo, marca el ritmo y la cadencia de los instrumentos de percusión, auxilia al Maestro de Banda Militar en su dirección y conduce los movimientos del conjunto de la Banda en las evaluaciones de orden cerrado que esta ejecute. En la antigüedad, vestidos con llamativos uniformes, tenían la misma función, pero también encaminada a hacer ejecutar los toques reglamentarios usados como medios de comunicación. Teniendo en cuenta que todavía no excistian los modernos medios de los que ahora se dispone, las voces de mando, en fragor del combate, se impartían por toques de cornetas o tambores, dirigidos por este Tambor Mayor. Entre las paginas más gloriosas de nuestra historia aparecen personajes como el Sargento Mby ju´i que con su toque de corneta anuncio la victoria en la batalla de Curupayty, y el Sargento Fray quien se destaco en la guerra del Chaco ejecutando toques pintorescos de cornetas para levantar y fortalecer el espíritu de los combatientes y muchos otros anónimos han hecho vibrar de emoción a las tropas, correr lagrima en los curtidos rostros de más de un combatientes, en las dianas del Campo de Batalla y, además, contribuir con sus estridentes y tocantes sones a decidir la suerte de un combate. Es momento también de recordar la famosa Retreta de Campaña y de las plazas públicas, Esta tocante pieza del repertorio musical militar, en la versión que hoy reconocemos, tiene en su composición los arreglos necesarios para ser ejecutada por varias bandas militares en forma simultánea y constituir con ello un espectáculo para los ojos, los oídos, fundamentalmente, para el espíritu militar. En sus orígenes se ejecutaba con los escasos instrumentos de una banda lisa (tambores y cornetas) y servia para llamar con sus sones a las distintas patrullas destacadas en el terreno. Los toques aislados y lejanos se orientaban entre si en un creciendo que finalizaba en la jubilosa reunión de todas ellas, al calor de una reconfortante hoguera (De autor anónimo, se cree que comenzó a ejecutarse hacia 1879, durante la campaña al Desierto) A la vez nostálgica y vibrante, se repite en sus sones primero distanciados y luego reunidos en exultante gozo, alimentando los espíritus consustanciados con el sentir que genera. Hoy, la tradición y orgullo de tener bandas militares, que como hemos visto tienen antecedentes muy remotos, continua vigente. Resultan particularmente coloridas y emocionantes aquellas Bandas militares pertenecientes a unidades históricas. Todas constituyen a exhaltar los valores del espíritu militar, contemplándose como una necesidad particular que contribuye a que subsistan dentro de los comandos orgánicos de la Fuerza. Grande o chica, a pie o montadas (fanfarrias), ejecutando jubilosos y emotivos aires castrenses, sean estos toques reglamentarios, marchas de nuestro nutrido hermoso repertorio o piezas populares, las Bandas Militares han sido soporte de las tropas en campaña y en guarnición, han
Transmitido a la civilidad el sentir tan particular de la gente de armas y contribuyen a rememorar nuestra gloriosa historia. A su vez, desde los primeros maestros y directores, muchas veces extranjeros y particularmente entre ellos italianos, han puesto una nota simpática y vistosa a los desfiles y conmemoraciones militares, han llenado las paginas de nuestras canciones patrióticos constituyendo el orgullo y tradición viva de nuestro Ejercito y se han hecho muchas veces acreedores a anécdotas, motes y sobrenombres que, aunque pícaros siempre refleja el afecto que por ellos se profesa.