30/05/2026
‼️ En tiempos de una “economía de guerra” el poder se enriquece
📣 El FG sobre el crecimiento patrimonial de Santiago Peña
▪️El Paraguay atraviesa una de las etapas económicas más duras de los últimos años. El pueblo de a pie enfrenta salarios que no alcanzan, precios que suben sin freno, endeudamiento récord, y un gobierno que exige “economía de guerra” a quienes ya viven en guerra diaria contra el costo de vida.
▪️En este contexto de crisis social, emerge un dato que no puede ni debe pasar desapercibido: el meteórico crecimiento patrimonial de Santiago Peña. Según datos basados en declaraciones juradas difundidas por la prensa, el patrimonio de Peña pasó de aprox. G. 915 millones en 2014 a más de G. 23.000 millones en 2023. Un salto de más de 20 veces en menos de una década.
▪️Un crecimiento extraordinario que contrasta brutalmente con la realidad de millones de paraguayos. Este ascenso económico no ocurre en el vacío. Peña es considerado por analistas como el hijo político predilecto de Horacio Cartes, fue ministro de Hacienda, y declaró acciones millonarias en Ueno Holding, además de múltiples inmuebles, bonos y depósitos, este hecho constata el lucrativo negocio que, para algunos, representa la actividad política. Peña es solo la continuación de muchos otros casos, algunos también narcotraficantes, lavadores de dinero, privilegiados de licitaciones, traficantes de influencias, etc.
▪️Todo esto mientras el pueblo recibe discursos de austeridad y sacrificio. La pregunta es simple y legítima: ¿Cómo puede pedirse “economía de guerra” al pueblo cuando el patrimonio presidencial crece a una velocidad que ningún trabajador podría soñar?
▪️La desigualdad en Paraguay no es solo económica: es ética y moral. Es la desigualdad entre quienes deben elegir entre comer o pagar deudas, y quienes multiplican su fortuna desde la cúspide del poder. Es la desigualdad entre quienes viven con miedo a fin de mes, y quienes prosperan sin explicar cómo. Cuestionar este crecimiento patrimonial no es atacar. No es persecución. Es control democrático. Es el derecho —y el deber— de una ciudadanía que exige transparencia real, no discursos vacíos.
▪️Por eso afirmamos con claridad: La transparencia no es un favor del poder. Es una obligación con el país. Y cuando el pueblo se empobrece mientras el presidente se enriquece, la obligación de explicar se vuelve ineludible.
El Paraguay merece respuestas. El pueblo merece respeto.
Asunción, 30 de mayo de 2026
FRENTE GUASU