La Conferencia Iberoamericana es la plataforma creada por los Jefes de Estado y de Gobierno de los veintidós países de Latinoamérica, de Andorra, de España y de Portugal, para debatir una agenda temática de interés común y definir programas que permitan avanzar hacia un espacio de bienestar y cohesión. Dicho foro, que ha venido fortaleciéndose gracias al constante apoyo proporcionado por los Jefes
de Estado y de Gobierno, así como por otras autoridades, ha servido de plataforma a discusiones e intercambios relacionados con asuntos cuya relevancia no se limita a espacios intrafronterizos, ni a la retórica pura. De esta suerte, del dicho se ha podido pasar al hecho, mediante la materialización de proyectos diversos, circunscritos a una infinidad de áreas, que hoy gozan de plena salud, para beneficio de los hombres y mujeres de Iberoamérica. La República del Paraguay es Secretaría Pro Témpore de la Conferencia 2011 y sede de la XXI Cumbre Iberoamericana, a celebrarse el 28 y 29 de octubre del corriente año. El lema situado en el centro de los debates adscritos a ambos eventos es: "Transformación del Estado y desarrollo". Su elección responde a la fuerte necesidad de avanzar en la construcción de Estados capaces de dar lugar a un desarrollo que englobe el crecimiento económico y el bienestar de la población. Aún cuando el binomio Estado – desarrollo ha tendido a permanecer en el centro del pensamiento académico y político, el momento actual se muestra particularmente propicio para un abordaje holístico de la cuestión, por varios motivos. En primer lugar, estamos ante un escenario en el que los paradigmas que hasta hace poco tiempo atrás alimentaban las políticas públicas han demostrado ser incapaces de responder a la pregunta de cómo debe comportarse un Estado frente a su obligación de generar bienestar. Segundo, Latinoamérica está pasando por un periodo de bonanza excepcional. El momento, por tanto, es propicio para concentrar esfuerzos en cursos de acción y políticas que tiendan a igualar en el mediano y largo plazo, mejorando la capacidad de respuesta de la región, y de cada país, dentro de ella, frente a los desafíos de la crisis que todavía permanece y de otras, que con seguridad se presentarán en el futuro. Finalmente, aún cuando la democracia instrumental ha logrado imponerse en América Latina, lo cierto es que no se ha sabido ahondar en el proceso de dotarla de calidad, profundizándola de manera uniforme y traduciéndola en un mundo de oportunidades reales para el conjunto social, sin distingos de naturaleza ninguna. Por lo dicho, se impone repensar el futuro de Iberoamérica en términos de un Estado eficiente, eficaz y efectivo, donde las fuerzas del mercado y del Estado se fusionan en el interés de crear una institucionalidad para y por la ciudadanía. A dicha tarea estarán abocadas las autoridades del más alto nivel de Iberoamérica a lo largo del 2011.