09/04/2026
Previsión jurídica después de los 60: una decisión de prudencia
En Puerto Rico, uno de los errores más frecuentes que observo tras décadas de práctica legal es la falta de planificación anticipada. Muchas personas esperan a enfrentar una crisis de salud o incapacidad para considerar asuntos que debieron atenderse con calma y lucidez. A partir de los 60 años —aunque realmente desde antes— la prudencia aconseja formalizar dos instrumentos esenciales: las directrices adelantadas y los poderes, especialmente el poder duradero.
Las directrices adelantadas permiten que una persona deje por escrito su voluntad sobre tratamientos médicos en caso de no poder expresarse. Más allá de su valor legal, cumplen una función profundamente humana: evitan que familiares tengan que tomar decisiones dolorosas en medio de la incertidumbre y garantizan que se respete la dignidad y autonomía del paciente.
Por su parte, el poder —y en particular el poder duradero— permite designar a una persona de confianza para manejar asuntos legales, financieros o patrimoniales incluso después de sobrevenida una incapacidad. Sin este instrumento, la familia puede verse obligada a recurrir a procesos más complejos, costosos y emocionalmente desgastantes para poder actuar.
Ahora bien, no basta con “hacer un poder”. El Código Civil de Puerto Rico exige precisión: un poder general no autoriza actos de disposición importantes, como vender o hipotecar bienes, a menos que se disponga expresamente. Asimismo, el poder duradero debe otorgarse en escritura pública y establecer claramente que subsiste aun en caso de incapacidad.
Estos documentos no implican pérdida de control. Mientras la persona conserve capacidad, puede modificarlos o revocarlos. Por el contrario, representan una forma de ejercer control anticipado sobre decisiones críticas.
En síntesis, preparar directrices adelantadas y un poder duradero no es un acto de temor, sino de responsabilidad. Es una manera de proteger la voluntad propia, ordenar los asuntos personales y evitar conflictos futuros. La mejor decisión no es la que se toma en medio de la crisis, sino la que se toma a tiempo.