04/04/2026
OPINIÓN
José Caraballo Cueto
Injusto menosprecio al proyecto cultural más importante del país
“En esta época de la posverdad, hay quien quiere igualar un comentario basado en anécdotas con un estudio publicado en una revista científica revisada por pares. Así ocurre con un estudio que publiqué con la doctora Eileen Segarra Alméstica en la revista Research in Higher Education, clasificada entre las tres más prestigiosas a nivel mundial en temas de educación universitaria.
Primero, los recortes impuestos por la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) a las remesas enviadas desde el gobierno central hacia la Universidad de Puerto Rico (UPR) no tienen comparación a nivel de Estados Unidos o del mundo. En la actualidad la UPR recibe cerca del 4% del fondo general del gobierno, mientras NASBO halla que los gobiernos locales de los estados de Estados Unidos envían en promedio el 8.8%. Este recorte “draconiano”, como le llamó el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, fue parcialmente cubierto con un aumento sustancial en el costo de la matrícula.
Segundo, la JSF triplicó el costo del crédito en un periodo marcado por los desastres post-María, post-terremotos y post-pandemia. La JSF no presentó estudio alguno que justifique el recorte a estas remesas ni el aumento al costo del crédito; nosotros tuvimos que enviarle el estudio a los consultores de la JSF para que evaluaran el impacto de sus decisiones. La JSF solo comenta que en Estados Unidos las universidades públicas reciben más dinero de sus estudiantes, como si no supiesen que el ingreso por hogar en Puerto Rico es una fracción del de Estados Unidos.
Tercero, la UPR es el sistema universitario más prestigioso de Puerto Rico, no solo en términos de patentes descubiertas, sino también de publicaciones académicas y tasa de éxito en las reválidas. Cuarto, el aumento en el costo del crédito tuvo un impacto negativo en los estudiantes que se matricularon tanto a nivel subgraduado como graduado. Estos resultados fueron obtenidos de regresiones agregadas, regresiones por recintos (donde se incluyeron las universidades privadas) y del modelo de duración, donde se consideraron múltiples variables como el estatus socioeconómico, la reducción poblacional y el impacto de los desastres. Esta relación negativa entre el aumento en el costo y la matrícula se ha encontrado en otras jurisdicciones.
Hay quien no leyó nuestro estudio, pero comentó que las huelgas son las causantes de la baja en la matrícula estudiantil. La última huelga terminó en junio de 2017 y en agosto de 2017 hubo más estudiantes (1,801) matriculados que en agosto de 2016. La huelga que quizás tuvo un impacto sobre la matrícula fue la de 2010, pero fue en el año siguiente. Ese efecto no se pudo trasladar al impacto de la matrícula ocurrido en agosto de 2018, cuando la JSF estableció el primer aumento en el costo del crédito.
El auditor externo de la UPR entiende que las remesas actuales son tan bajas que no se podrán costear las operaciones universitarias y su plan de retiro. Esto a pesar de que se congelaron las plazas competitivas que atraían académicos de prestigio mundial y de los recortes en el gasto de mantenimiento. Cierto que la UPR tiene muchas áreas para mejorar, pero ninguna de las propuestas que leí van a compensar todas las remesas pérdidas. Por ejemplo, cerrar un recinto no economiza mucho, a menos que se despida su personal y no se admitan sus estudiantes en otro recinto. Por eso no hubo economías con las escuelas cerradas. El atraer estudiantes internacionales tampoco compensará mucho ya que la administración de Trump impuso trabas mayores a las visas estudiantiles. Sí se pueden crear más programas en inglés para atraer estudiantes de Estados Unidos, pero eso tomará tiempo.
Hay unos comentaristas ideologizados que odian la UPR porque creen que todos los profesores son ideologizados. En la UPR han trabajado funcionarios públicos del Partido Nuevo Progresista (José Garriga Picó y Angélica Varela), del Partido Popular (Margarita Ostolaza y Linda Colón) como del Partido Independentista (Fernando Martin) y de Victoria Ciudadana (Rafael Bernabe). Pero si la preocupación es la politización, se puede rescatar el proyecto del Senado 172 presentado por senadores de distintos partidos para despolitizar la UPR.
No hay argumentos que justifiquen el menosprecio al proyecto cultural más importante de Puerto Rico.”