01/02/2016
Edad Media
Alta Edad Media: Durante el Periodo de las grandes migraciones, los eslavos emigraron a los Alpes al iniciarse la expansión de los ávaros en el siglo VII, mezclándose con la población celto-románica, y establecieron el reino de Karantania, que abarcaba gran parte del territorio austríaco del este y central. Mientras, la tribu germánica de los bávaros se había hecho fuerte en los siglos V y VI en el oeste del país y en Baviera, en tanto que el actual Vorarlberg había sido ocupado por los alamanes. Estos grupos se mezclaron con la población retorrománica.
Karantania, bajo presión de los ávaros, perdió su independencia ante Baviera en 745 y pasó a ser un margraviato. Durante los siglos siguientes, los asentamientos bávaros descendieron por el Danubio y ascendieron por los Alpes, un proceso por el cual Austria pasó a ser el país de habla germana que es hoy en día.
Los bávaros pasaron a estar bajo el control de los Carolingios y, en consecuencia, formaron un Ducado del Sacro Imperio Romano Germánico. El Duque Tasilón III de Baviera, que quería mantener la independencia bávara, fue derrotado y el poder pasó a Carlomagno en 788.
Carlomagno: Carlomagno conquistó la zona en 788 y alentó a la colonización y el cristianismo. Como parte oriental de Francia, los principales ámbitos que ahora abarcan Austria fueron legadas a la casa de Babenberg. La zona era conocida como la Marchia Orientalis y fue entregado a Leopoldo I de Austria en 976.
El primer vestigio con el nombre de Austria es de 996 en el que está inscrito como Ostarrîchi, refiriéndose al territorio de la marca de los Babenberg. El término occidental "Austria" no es históricamente determinado aunque, al parecer, es una traducción de "Marchia orientalis", que sólo llegó hasta mucho más tarde.
En la Edad Media, el Imperio carolingio se estableció en la región. Desde el siglo X al XIII Austria estuvo bajo el dominio de los Babenberg, que fueron sucedidos por la casa de los Habsburgo, cuya historia a partir de este momento y hasta el final de la Primera Guerra Mundial se funde con la de Austria.
Los siguientes siglos se caracterizan en primer lugar por la conformación del país. En 1156 el Privilegium Minus Austria eleva al territorio a la categoría de ducado. En 1192, la familia Babenberg también adquirió el ducado de Estiria.
Con la muerte de Federico II en 1246, la línea Babenberg fue extinguida. Otakar II de Bohemia efectivamente controló la Prusia de Austria, Estiria y Carintia después de eso. Su reinado llegó a su fin con su derrota en Dürnkrut en la mano de Rodolfo I de Habsburgo en 1278. De allí en adelante, hasta la Primera Guerra Mundial, Austria fue en gran parte la historia de su dinastía gobernante, los Habsburgo.
Habsburgo: En los siglos XIV y XV, los Habsburgo empezaron a acumular otras provincias en las proximidades del Ducado de Austria. En 1438, el duque Alberto V de Austria fue elegido como sucesor de su suegro, el emperador Segismundo. Aunque el propio Alberto sólo reinó durante un año, a partir de entonces todos los emperadores del Sacro Imperio fueron Habsburgo, con una sola excepción.
Asimismo, los Habsburgo comenzaron a acumular territorios lejos de sus tierras hereditarias. En 1477, el archiduque Maximiliano, hijo único del emperador Federico III, se casó con la heredera de Borgoña y, por lo tanto, adquirió la mayor parte de los Países Bajos para la familia. Su hijo Felipe el Hermoso, casado con la heredera de la Corona de Castilla y de Aragón, amplió las posesiones territoriales de los Habsburgo, sobre todo de los españoles. En 1526, a raíz de la batalla de Mohács, los gobernantes de Austria extendieron sus territorios, con lo que la parte de Bohemia y de Hungría no ocupada por los otomanos quedó bajo su dominio. La expansión otomana en Hungría dio lugar a frecuentes conflictos entre las dos potencias, particularmente evidente en la llamada Guerra Larga de 1593 a 1606.
En los siglos XVII y XVIII los Habsburgo ampliaron enormemente sus territorios ante la descomposición del poder otomano (1699 y 1718) y por los repartos de la herencia hispana (1713-1714) y de Polonia (1772 y 1795). Los reinados de María Teresa I (1740-1780) y de su hijo José II (1765-1790) fueron un periodo de gran desarrollo social y político en la monarquía (abolición de la servidumbre, libertad de culto, abolición de la tortura, reformas administrativa y judicial, centralización administrativa, etc.) dentro del espíritu del Despotismo Ilustrado.
Las guerras napoleónicas fueron una dura prueba para la supervivencia de la monarquía. Se disolvió el Sacro Imperio y se creó el Imperio austríaco, de menores dimensiones, pero la victoria reforzó a los Habsburgo, que con su canciller Metternich se convirtieron en los garantes de la restauración (1815-1848). El surgimiento de los nacionalismos y las derrotas exteriores entre 1848 y 1866, que la alejaron definitivamente de Alemania, llevaron a la reorganización de la monarquía, naciendo el Imperio austrohúngaro que ocuparía el último periodo de la monarquía de los Habsburgo (1867-1918), caracterizado por los problemas políticos entre las diversas nacionalidades, pero también por un gran desarrollo económico y social y un mayor desarrollo aún en el ámbito de la cultura.