25/05/2026
ADIÓS A MI MADRE !!!
Hoy comparto el Día 3 de un relato que todavía me duele escribir.
No lo hago desde el rencor. Lo hago desde la memoria, desde el amor por mi madre y desde la convicción profunda de que ningún paciente debería perder su dignidad en una cama hospitalaria.
Ese día entendí que el dolor no solo lo produce la enfermedad. También lo produce la indiferencia, el silencio, la falta de cuidado y la ausencia de humanidad.
Hoy, más que ayer, me sigue sorprendiendo la falta de humanización, de cuidado, de empatía y de calidad en la atención del Hospital San José.
Me he quejado, he expuesto lo ocurrido y he esperado una respuesta seria, responsable y humana. Sin embargo, sus respuestas no han asumido los errores garrafales cometidos en su atención, ni mucho menos han presentado un verdadero plan de mejora que permita reconocer, corregir y evitar que otras familias vivan lo que nosotros vivimos.
Porque cuando una institución de salud responde sin reconocer el daño, sin asumir responsabilidades y sin transformar sus prácticas, el dolor de las familias se profundiza. La atención en salud no puede reducirse a procedimientos, turnos o trámites. La atención en salud debe tener humanidad, dignidad, cuidado y verdad.
Mi madre merecía alivio, respeto, abrigo, información clara y trato digno. Como ella, miles de pacientes y familias atraviesan momentos similares en silencio.
Este relato no busca borrar a quienes sí hicieron bien su trabajo. También los hubo. Y por ellos agradezco. Pero callar lo que falló sería permitir que vuelva a pasar.
Lo que ocurrió con mi madre no puede quedar en silencio. Y seguiré alzando mi voz, gritando y esperando que la salud de la ciudad blanca realmente piense en la gente.
Por mi madre.
Por todas las madres.
Por todos los pacientes.
Por una salud con humanidad, cuidado y dignidad.