24/09/2023
Las Salineras de Maras se ubican a 50 km al noreste de la ciudad del Cusco, a una altura de 3,200 m.s.n.m. Geográficamente se localizan en la parte baja de la sub-cuenca y margen izquierda del riachuelo Salineras, hacia su desembocadura en el rio Vilcanota, en la jurisdicción de las comunidades campesinas de Maras y Pichingoto, entre las quebradas de los cerros Qaqahuiñay, Cruz Mocco, Llully Mocco y Chupayoq. Presenta tres vías de acceso: desde el pueblo de San Francisco de Maras, por el camino de herradura o runañan a las salineras, el camino carretero afirmado desde el pueblo de San Francisco de Maras, y cruzando el puente inca de Tarabamba por la comunidad de Pichingoto.
Las salineras propiamente dichas están constituidas por un conjunto de aproximadamente 4,500 pozas de sal emplazadas en forma de terrazas escalonadas en la falda media del cerro Qaqawiñay con pendientes de 20 grados de inclinación hasta el fondo de la quebrada en la margen izquierda del riachuelo Salineras, con dimensiones que fluctúan alrededor de los 5 metros lineales, ocupando una extensión total aproximada de 1.5 a 2 hectáreas.
Las terrazas están conformadas por muros de contención de piedra irregular asentadas con mortero de barro formando diques que delimitan las pozas a manera pequeños reservorios de 5m2 aproximadamente. El sistema de conducción del agua salada desde su captación se realiza a través de una canal principal de riego, el cual se ramifica en varios pequeños canales que alimentan las pozas. La conducción y mantenimiento del canal de agua salada está asociada a un camino que por su traza y características se presume de origen prehispánico. Esta tecnología es similar al del riego en andenes agrícolas prehispánicos caracterizados por la conducción y distribución equitativa del agua. Por la parte superior de las Salineras cruza un camino de origen prehispánico en dirección al puente K’arachaka (Media Luna). De este camino salen varios ramales para la circulación entre las pozas. El conjunto de pozas y canales está en perfecto funcionamiento continuo desde el periodo preinca hasta la actualidad.
Es notorio el efecto muy particular y de gran valor paisajístico que produce el conjunto de pozas escalonadas que se perciben como la suma de numerosas cuadrículas blancas, cremas o marrones, dispuestas con cierto orden siguiendo la topografía de una ladera del cerro Qaqawiñay, la mayoría de las cuales luce inundada con agua y otras secas con la sal en su superficie, destacando la particular configuración del conjunto y el contraste cromático con el entorno natural provisto de vegetación arbustiva baja.
La producción de la sal se realiza una vez al mes y está marcada por el calendario de las estaciones del año. Es así que en la época de seca (mayo a octubre) la acumulación de la sal es rápida, hay mayor producción y se obtiene sal de mejor calidad de color “blanco o rosado que caracteriza comercialmente esta sal”, en cambio en la época lluviosa (noviembre a abril) se dificulta la producción y el color de la sal muestra color marrón en varias tonalidades.
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