Nueva Esperanza

Nueva Esperanza NUESTRA HISTORIA Uldorico BANDO PEREZ. Secretario: Sr. Alejandro JARAMILLO(menor de edad). Vocales: sr. Julián ICOCHEA ENCALADA; sr. Manuel Martinez y el sr.

El pueblo de Nueva Esperanza desde los albores de su fundación se denominó " SOCIEDAD DE AYUDA MUTUA Y COOPERATIVA DE LOS POBLADORES DE NUEVA ESPERANZA" . En la búsqueda de su nacimiento, encontramos que la última Junta Directiva, que se formó en Matute Bajo ( La Victoria) lugar de nuestro origen, estuvo conformado por los siguientes vecinos:
Presidente: Sr. Manuel ZAFRA BARRANTES. Fue el 08 de o

ctubre de 1950 cuando se recibe la notificación de desalojo. La penúltima asamblea se realizó en la casa del Sr. Manuel Martinez, recordamos con nostalgia aquella casa construida con adobes, donde se destacaba una gran ramada y en el techo tenía esteras y carrizos. En esta casa se encontraban los amigos para tomarse unos refrescosmuy agradables por cierto y siempre estuvo atendida por Esperanza hija de don Manuel Martinez. Preocupados por la notificación se acuerda convocar a una reunión en el que participaron 30 vecinos aproximadamente en el que se discutió abandonar el lugar y emigrar a otro lugar, pues el ocho de octubre de mil novecientos cincuenta se había recibido la notificación judicial, para que se desocupen los terrenos que se venían ocupando desde hace muchos añosen Matute Bajo. Nuestros dirigentes trataban de entrevistarse con la familia Prado, dueño de las tierras, pero solo lograban entrevistarse con un señor de apellido Ulloa. DOS COMISIONES UN SOLO OBJETIVO. En aquella reunión se formaron dos comisiones para la búsqueda del terreno, una de ellas estuvo dirigida por don Uldorico BANDO PEREZ, conformada por once(11) personas, quienes recorrieron las Pampas de Amancaes, Canto Chico, Caja de Agua, Santa Rosita, Leticia, Faldas del Cerro San CRistobal, Lurigancho, Santa Clarita, Canto Grande y zonas aledañas. La otra comisión estuvo integrada por don Francisco OSORIO ROJAS, conformada por ocho(8) personas, quienes recorrieron la faldas de El Agustino, San Juan de MIraflores, Villa María del Triunfo, Pamplona o quebrada Honda, Tablada de Lurín; fue esta comisión que encontró el " OJO DE AGUA" (manantial) como se llamó al principio, nombre que tomó la vertiente que queda al fondo de Virgen de Lourdes, actual cementerio( al fondo lado izquierdo), estas comisiones se reunieron en la noche para dar su informe en la asamblea de vecinos, siempre en la casa de don Manuel Martinez, quien era suegro del sr. Icochea. Pero en su afan de conseguir un terreno mas cercano a la ciudad de Lima, escogieron el terreno que esta a la entrada de la actual " Ciudad de Dios", lado izquierdo, colindante con la fabrica de tubos, que colinda con la parte del club de futbol de Miraflores y el terreno de quebrada honda, lo usarían para la agricultur, pues se pensó que el ( Ojo de Agua les proveería de agua ) recuerdan que muchos " Yanacochas no querían salir de Matute Bajo por tener muchas parcelas sembradas de pan llevar( alfalfa, maíz, habas, plátanos, nísperos etc. y querían que se les pagaran sus sembríos, lo cual después de muchos tanteos y regateos, las autoridades ordenaron que se les pagara 0.20 centavos por planta, previa tasasión de los técnicos del Ministerio de Agricultura con el fin de no perjudicarlos. EL PIONERO DON MANUEL ZAFRA BARRANTES. Se inicia el primer viaje con destino hacia la nueva ciudad, llevando toda su pertenencia, en tres camiones, estuvo dirigido por don Manuel Zafra Barrantes, comenzando a instalarse en los arenales construyendo sus casas con palos y esteras y hacer los primeros trazos de la futura ciudad, y cuando ya todo parecía estar seguro ocurrió lo inesperado llegó la policía para desalojarlos y después de algunos enfrentamientos con la fuerza del órden, los detuvieron y los llevaron presos a todo los invasores, quedando detenido en la comisaría de Surco, horas después fueron puestos en libertad y tuvieron que regresar al lugar donde los había cobijado Matute Bajo, y al llegar al lugar se dieron con la sorpresa de que ya habían empezado a destruir sus humildes viviendas con tractores y ayudados por la policía, agentes municipales y personal enviado por el poder judicial y de la familia Prado. Era la epoca de la revolución encabezada por el General de División don Manuel A. Odría, quien estaba en su apogeo político por lo que sin perder tiempo, recurrieron ante el suspremo gobierno y estos notables vecinos fueron recibidos y atendidos por el mismo General Odría en el Palacio de Gobierno, en dicha entrevista estuvieron don Antonio Gonzales Zavala; Francisco Osorio Rojas; Manuel Zafra Barrantes; Alejandro Jaramillo; Uldorico Bando; Dueñas Mancini; Fortunato Dupond; El sr. Salinas; el sr. Russo; el sr. Milla y muchos otros que se van perdiendo en la memoria de nuestra historia; quienes expusieron su situación ante la primera autoridad de la Nación. Como resultado de la conversación con el señor Presidente de la república, recibieron un respaldo total a su pedido y la promesa de que ningún vecino será detenido, y de inmediato ordena a su Edecán Presidencial Mayor E.P. don Manuel Perez Godoy para que le brinde las seguridad del caso a dicha comitiva, tal es así que en este segundo viaje parten del Palacio acompañados por patrulleros y camiones del ejército resguardando y dando seguridad a las familias, hasta llegar a la curva del Km. 20 de la carretera hacia Atocongo. y se procede a la entrega de las Pampas de Pamplona ( así se llamaba al principio) y a partir del momento que tomaron posesión de sus tierras permanecieron firmes trabajando cada día para mejorarla hasta convertir aquel arenal en un hermoso valle. Se trataba de familias constituidas por padres, madres e hijos, que luego del desalojo quedaron en el total desamparo, pasaron aquellos días y noches horas de angustía y de tristeza sin tener un espacio donde cobijar a sus familias ; pero..................

LAS FAMILIAS RECIBIERON EL APOYO DEL GENERAL MANUEL APOLINARIO ODRIA, PRESIDENTE DE LA REPUBLICA


Fue el 18 de Noviembre de 1950, cuando los primeros pobladores comenzaron a posesionarse de estas tierras estériles, tierras cedidas por el gobierno y la familia Prado, que también era dueño de las tierras de Matute Bajo. Momentos inolvidables del inicio de Nueva Esperanza
El establecimiento de las familias fue en forma paulatina y por grupos y como muchos de ellos tuvieron que regresar a Lima por diferentes motivos, pero la mayoría seguía viviendo en Matute Bajo, por lo que se reunieron otra vez en casa del Sr. Martinez para tomar diferentes acuerdos, uno de ellos fue el de poner el nombre a la nueva ciudad a constituirse, fue en esta asamblea después de un debate y muchas propuestas se acepta el pedido de la Sra. Margarita Zavala Gil, fue ella quien propuso el nombre de NUEVA ESPERANZA, por la amistad con la esposa del Sr. Icochea quien se llamaba Esperanza, la propuesta fue aceptada y aprobada por unanimidad quedando para siempre este hermoso nombre de una dama del que quedó sellada y bautizada con el nombre de NUEVA ESPERANZA. ASÍ COMENZÓ NUEVA ESPERANZA

En esa asamblea se disolvieron las dos comisiones que se formaron en la búsqueda del tan anciado terreno. La Comisión encabezada por don Francisco Osorio Rojas encontró el terreno y consiguió la movilidad sin costo alguno (gratis) para el traslado de todo los socios de Matute y por ello se ganó el aprecio y confianza de todo los vecinos. Inicialmente se habían calculado cuarenta lotes, para las cuarenta familias que conformaba el grupo; pero al momento del traslado estas se habían incrementado a sesenta familias( muchas de ellas se habían unido al grupo los que vivian en los alrededores de la Avenida México, Av. 28 de Julio y otros de La Victoria)
En esta última asamblea también se propuso de que el Aniversario del futuro pueblo se determinaría en el mismo terreno y en el mismo día que se eligiera la Nueva Junta Directiva, y que sería el día del Aniversario. Fue un domingo 26 de Noviembre de 1950, día soleado y caluroso, que se llamó a la Asamblea General a los que vivían en estas tierras eriazas y a los que todavía vivían en Lima; los trabajos que se venían realizando en las vertientes, se paralizaron momentáneamente, pues uno de los primeros trabajos fue conseguir el vital líquido elemento, reuniéndose todo los convocados bajo una choza que se había construido con palos y esteras. Esta choza estuvo a la altura donde hoy, se encuentra construido la Institución Educativa Nº 6011 ( según la versión de don Arcadio Tamaríz) o a la altura del Estadio de futbol ( según versión de don Manuel Zafra Barrantes ) o frente al Bazar y peluquería "Miguelito" ( según don Antonio Gonzales) pero la versión mas razonable es que esta choza estuvo ubicada al frente de la I.E. Nº 6011 a la altura del lote de la Sra. Margarita Meoño. Por fin llegó el 26 de Noviembre de 1950 donde se reúnen los vecinos y se procedió a la FUNDACIÓN para tal efecto se levanto y transcribió el ACTA DE FUNDACIÓN.

27/05/2026

La ley revela al hombre sus pecados, pero no dispone ningún remedio. Mientras promete vida al que obedece, declara que la muerte es lo que le toca al transgresor. Solo el evangelio de Cristo puede librarle de la condenación o de la mancha del pecado. Debe arrepentirse ante Dios cuya ley transgredió, y tener fe en Cristo y en su sacrificio expiatorio. Así obtiene «remisión de los pecados cometidos anteriormente», y se hace partícipe de la naturaleza divina. Es un hijo de Dios, pues ha recibido el espíritu de adopción, por el cual exclama: «¡Abba, Padre!»
¿Está entonces libre para violar la ley de Dios? El apóstol Pablo dice: «¿Abrogamos pues la ley por medio de la fe? ¡No por cierto! antes bien, hacemos estable la ley». «Nosotros que morimos al pecado, ¿cómo podremos vivir ya en él?» Y San Juan dice también: «Este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos». Romanos 3:31; 6:2; 1 Juan 5:3 (VM). En el nuevo nacimiento la mente viene a quedar en armonía con Dios, al estarlo con su ley. Cuando se ha efectuado este gran cambio en el pecador, entonces ha pasado de la muerte a la vida, del pecado a la santidad, de la transgresión y rebelión a la obediencia y a la lealtad. Terminó su antigua vida de separación con Dios; y comenzó la nueva vida de reconciliación, fe y amor. Entonces «la justicia que requiere la ley» se cumplirá «en nosotros, los que no andamos según la carne, sino según el espíritu». Romanos 8:4 (VM). Y el lenguaje del alma será «¡Cuánto amo yo tu ley! todo el día es ella mi meditación». Salmo 119:97.
«La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma». Salmo 19:7 (VM). Sin la ley, los hombres no pueden formarse un justo concepto de la pureza y santidad de Dios ni de su propia culpabilidad e impureza. No tienen verdadera convicción del pecado, y no sienten necesidad de arrepentirse. Como no ven su condición perdida como violadores de la ley de Dios, no se dan cuenta tampoco de la necesidad que tienen de la sangre expiatoria de Cristo. Aceptan la esperanza de salvación sin que se realice un cambio radical en su mente ni reforma en su vida. Así abundan las conversiones superficiales, y multitudes se unen a la iglesia sin haberse unido jamás con Cristo (El conflicto de los siglos, pp. 461, 462).
Muchos de los que pretenden creer y enseñar el evangelio caen en un error similar. Ponen a un lado las escrituras del Antiguo Testamento, de las cuales Cristo declaró: «Ellas son las que dan testimonio de mí». Juan 5:39. Al rechazar el Antiguo Testamento, prácticamente rechazan el Nuevo; pues ambos son partes de un todo inseparable. Ningún hombre puede presentar correctamente la ley de Dios sin el evangelio, ni el evangelio sin la ley. La ley es el evangelio sintetizado, y el evangelio es la ley desarrollada. La ley es la raíz, el evangelio su fragante flor y fruto (Palabras de vida del gran Maestro, p. 99).

21/05/2026

Dios está sacando a un pueblo del mundo y guiándolo a la plataforma exaltada de la verdad eterna, los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Él disciplinará y capacitará a su pueblo. No estarán en desacuerdo, uno creyendo una cosa y otro teniendo fe y puntos de vista enteramente opuestos, cada uno avanzando independientemente del cuerpo. A través de la diversidad de los dones y de los tipos de administración que él ha colocado en la iglesia, llegarán todos ellos a la unidad de la fe. Si un hombre toma sus ideas de la verdad bíblica sin tener en cuenta las opiniones de sus hermanos, y justifica su conducta alegando que tiene el derecho de sustentar sus propias ideas peculiares, y luego quiere imponérselas a otros, ¿cómo puede estar cumpliendo la oración de Cristo? Y si surge otro y aún otro, cada uno afirmando su derecho a creer y hablar lo que le agrada sin referencia a la fe del cuerpo de creyentes, ¿dónde estará esa armonía que existió entre Cristo y su Padre, y por la que Cristo oró para que pudiera existir entre sus hermanos?
Dios está guiando a un pueblo y estableciéndolo en la única y gran plataforma de fe, los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús. Le ha dado a su pueblo una cadena confiable de la verdad bíblica, clara y bien eslabonada. Esta verdad es de origen celestial y se la ha buscado como a un tesoro escondido. Ha sido desentrañada mediante una investigación cuidadosa de las Escrituras y a través de mucha oración (Testimonios para la Iglesia, t.3, pp. 490, 491).

07/05/2026

Dios nos habla por la naturaleza y por la revelación, por su providencia y por la influencia de su Espíritu. Pero esto no basta; necesitamos abrirle nuestra mente. A fin de tener vida y energía espirituales debemos tener verdadero intercambio con nuestro Padre celestial. Nuestra mente puede ser atraída hacia él; podemos meditar en sus obras, sus misericordias, sus bendiciones; pero esto no es, en el sentido pleno de la palabra, estar en comunión con él. Para ponernos en comunión con Dios debemos tener algo que decirle tocante a nuestra vida real.
Orar es el acto de abrir nuestra mente a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirle. La oración no baja a Dios hacia nosotros, antes bien nos eleva a él.
Cuando Jesús estuvo sobre la tierra, enseñó a sus discípulos a orar. Les enseñó a presentar a Dios sus necesidades diarias y a confiarle toda su solicitud. Y la seguridad que les dio de que sus oraciones serían oídas nos es dada también a nosotros.
El Señor Jesús mismo, cuando habitó entre los hombres, oraba frecuentemente. Nuestro Salvador se identificó con nuestras necesidades y flaquezas al convertirse en un suplicante que imploraba de su Padre nueva provisión de fuerza, para avanzar vigorizado para el deber y la prueba. Él es nuestro ejemplo en todas las cosas. Es un hermano en nuestras debilidades, “tentado en todo así como nosotros”, pero como ser inmaculado, rehuyó el mal; su alma sufrió las luchas y torturas de un mundo de pecado. Como humano, la oración fue para él una necesidad y un privilegio. Encontraba consuelo y gozo en la comunión con su Padre. Y si el Salvador de los hombres, el Hijo de Dios, sintió la necesidad de orar, ¡cuánto más nosotros, débiles mortales, manchados por el pecado, no debemos sentir la necesidad de orar con fervor y Constancia!
Nuestro Padre celestial está esperando para entregar a nosotros la plenitud de sus bendiciones. Es privilegio nuestro beber abundantemente en la fuente del amor infinito. ¡Cuán extraño es que oremos tan poco! Dios está pronto y dispuesto a oír la oración de sus hijos, y no obstante hay de nuestra parte mucha vacilación para presentar nuestras necesidades delante de Dios. ¿Qué pueden los ángeles del cielo pensar de unos seres humanos pobres y sin fuerza, sujetos a la tentación, y que sin embargo oran tan poco y tienen tan poca fe, cuando el gran Dios lleno de infinito amor se compadece de ellos y está pronto para darles más de lo que pueden pedir o pensar? Los ángeles se deleitan en postrarse delante de Dios y en estar cerca de él. Es su mayor delicia estar en comunión con Dios; y con todo, los hijos de los hombres, que tanto necesitan la ayuda que solo Dios puede dar, parecen satisfechos con andar privados de la luz de su Espíritu y de la compañía de su presencia (El camino a Cristo, pp. 93, 94).

30/04/2026

Según la ley de Dios, la fuerza para la mente y el alma, lo mismo que para el cuerpo, se adquiere por medio del esfuerzo. El desarrollo se obtiene por medio del ejercicio. De acuerdo con esta ley, Dios ha provisto en su Palabra los medios necesarios para el desarrollo mental y espiritual.
La Biblia contiene todos los principios que los hombres necesitan comprender, a fin de prepararse para esta vida o para la venidera. Estos principios pueden ser comprendidos por todos. Nadie que tenga disposición para apreciar su enseñanza puede leer un solo pasaje de la Biblia sin obtener de él algún pensamiento útil. Pero la enseñanza más valiosa de la Biblia no se obtiene por medio de un estudio ocasional o aislado. Su gran sistema de verdad no se presenta de tal manera que pueda descubrirlo el lector apresurado o descuidado… Las verdades que forman el gran todo deben ser buscadas y reunidas “un poquito allí, otro poquito allá”. Isaías 28:10.
Una vez buscadas y reunidas, corresponderán perfectamente unas a otras. Cada evangelio es un complemento de los demás; cada profecía, una explicación de la otra; cada verdad, el desarrollo de otra verdad. El evangelio explica los símbolos del sistema judaico. Cada principio de la Palabra de Dios tiene su lugar; cada hecho, su relación. Y la estructura completa, tanto en su propósito como en su ejecución, da testimonio de su Autor. Solo el Ser infinito pudo concebir y dar forma a esa estructura.
Al buscar las diferentes partes y al estudiar su relación, entran en actividad las facultades superiores de la mente humana. Nadie puede emprender ese estudio sin que se desarrolle su mente.
Y el valor intelectual del estudio de la Biblia no consiste solamente en investigar la verdad y descubrir su estructura íntima, sino también en el esfuerzo requerido para abarcar los temas presentados. La mente ocupada solamente con asuntos vulgares se empequeñece y debilita. Si nunca se empeña en comprender verdades grandes y de vasto alcance, después de un tiempo pierde la facultad de crecer. Como salvaguardia contra esa degeneración, y como estímulo para el desarrollo, nada puede igualar al estudio de la Palabra de Dios. Como medio de educación intelectual, la Biblia es más eficaz que cualquier otro libro o que todos los demás libros juntos… Ningún otro estudio puede impartir poder mental como el que imparte el esfuerzo que se realiza para abarcar las estupendas verdades de la revelación. La mente que en esa forma se pone en contacto con los pensamientos del Ser infinito no puede sino desarrollarse y fortalecerse (Reflejemos a Jesús, 28 de mayo, p. 154).

27/04/2026

Nada está calculado para fortalecer el intelecto como el estudio de la Biblia. Ningún otro libro tiene tanto poder para elevar los pensamientos, para vigorizar las facultades, como las amplias y ennoblecedoras verdades de la Biblia. Si se estudiara la Palabra de Dios como se debe, los seres humanos poseerían una amplitud de mente y una nobleza de carácter que rara vez se ven en estos tiempos.
No hay conocimiento tan firme, tan consistente, de tan largo alcance, como el que se obtiene del estudio de la Palabra de Dios. Si no existiera otro libro en todo el mundo, la Palabra de Dios, vivida mediante la gracia de Cristo, haría perfecto al hombre en esta tierra, dotándolo de un carácter apto para la vida futura e inmortal. Los que estudian la Palabra de Dios, tomándola por fe como la verdad, y recibiéndola en el carácter, serán completos en aquel que es todo en todo. Gracias a Dios por las posibilidades que se han colocado ante la humanidad… El tiempo que se dedique al estudio de la Palabra de Dios y a la oración producirá una cosecha del ciento por uno.
La Palabra de Dios es la semilla viviente, y a medida que se la siembre en la mente, el agente humano deberá cuidar diligentemente las etapas sucesivas de su desarrollo. ¿Cómo debe ser hecho esto? Después que se ha recibido la Palabra con oración, se la debe apreciar y cultivar en la vida diaria. Necesita crecer y producir fruto, siendo primero hierba, luego espiga, y después grano lleno en la espiga.
No basta estudiar la Biblia como se haría con cualquier otro libro. Para que se la pueda comprender salvadoramente, el Espíritu Santo necesita descender sobre la mente del creyente. El mismo Espíritu que inspiró la Palabra debe inspirar al lector de la Palabra. Entonces se escuchará la voz del cielo. “Tu Palabra, oh Dios, es la verdad”, será el lenguaje del alma.
La mera lectura de la Palabra no producirá los resultados previstos por el cielo; debe ser estudiada y alimentada en la mente. El conocimiento de Dios no se obtiene sin un esfuerzo mental. Debemos estudiar la Biblia con diligencia, pidiéndole a Dios la ayuda de su Santo Espíritu, para que seamos capaces de comprenderla. Deberíamos tomar un versículo y concentrar la mente en la tarea de descubrir cuál es el pensamiento que Dios ha colocado para en dicho versículo. Debemos meditar en ese pensamiento hasta que llegue a ser nuestro, y sepamos “lo que dice el Señor” …
La Palabra de Dios es el pan de vida. Los que la coman y la digieran, transformándola en una parte de cada acción y de cada atributo del carácter, crecerán vigorosos en la fortaleza de Dios. Ella le concede un vigor inmortal al alma, perfecciona la experiencia y produce un regocijo que permanecerá para siempre (Exaltad a Jesús, 7 de abril, p. 105).

22/04/2026

La vida de Cristo, que da vida al mundo, está en su palabra. Fue por su palabra como Jesús sanó la enfermedad y echó los demonios; por su palabra calmó el mar y resucitó los mu***os; y la gente dio testimonio de que su palabra era con autoridad. Él hablaba la palabra de Dios, como había hablado por medio de todos los profetas y los maestros del Antiguo Testamento. Toda la Biblia es una manifestación de Cristo, y el Salvador deseaba fijar la fe de sus seguidores en la Palabra. Cuando su presencia visible se hubiese retirado, la Palabra sería fuente de poder para ellos. Como su Maestro, habían de vivir «con toda palabra que sale de la boca de Dios». Mateo 4:4.
Así como nuestra vida física es sostenida por el alimento, nuestra vida espiritual es sostenida por la palabra de Dios. Y cada alma ha de recibir vida de la Palabra de Dios para sí. Como debemos comer por nosotros mismos a fin de recibir alimento, así hemos de recibir la Palabra por nosotros mismos. No hemos de obtenerla simplemente por medio de otra mente, Debemos estudiar cuidadosamente la Biblia, pidiendo a Dios la ayuda del Espíritu Santo a fin de comprender su Palabra, Debemos tomar un versículo, y concentrar el intelecto en la tarea de discernir el pensamiento que Dios puso en ese versículo para nosotros. Debemos espaciarnos en el pensamiento hasta que venga a ser nuestro y sepamos «lo que dice Jehová».
En sus promesas y amonestaciones, Jesús se dirige a mí. Dios amó de tal manera al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que, creyendo en él, yo no perezca, sino tenga vida eterna. Lo experimentado según se relata en la Palabra de Dios ha de ser lo que yo experimente. La oración y la promesa, el precepto y la amonestación, son para mí. «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí». Gálatas 2:20. A medida que la fe se recibe y se asimila así los principios de la verdad, vienen a ser parte del ser y la fuerza motriz de la vida. La Palabra de Dios, recibida en el alma, amolda los pensamientos y entra en el desarrollo del carácter.
Mirando constantemente a Jesús con el ojo de la fe, seremos fortalecidos. Dios hará las revelaciones más preciosas a sus hijos hambrientos y sedientos. Hallarán que Cristo es un Salvador personal. A medida que se alimenten de su Palabra, hallarán que es espíritu y vida. La Palabra destruye la naturaleza terrenal y natural e imparte nueva vida en Cristo Jesús. El Espíritu Santo viene al alma como Consolador. Por el factor transformador de su gracia, la imagen de Dios se reproduce en el discípulo; viene a ser una nueva criatura. El amor reemplaza al odio y la mente recibe la semejanza divina. Esto es lo que quiere decir vivir de «toda palabra que sale de la boca de Dios». Esto es comer el Pan que descendió del cielo (El Deseado de todas las gentes, pp. 354, 355).

19/04/2026

14/04/2026

Usted piensa que sus errores y transgresiones han sido tan gravosos al Señor, que él no… lo salvará. Cuanto más se acerque a Jesús, tanto más culpable aparecerá ante sus propios ojos, porque su visión será más clara, y sus imperfecciones serán vistas en un contraste más nítido con su perfecta naturaleza. Pero no se desanime. Esta es una evidencia de que los engaños de Satanás han perdido su poder; de que la influencia vivificante del Espíritu de Dios está surgiendo en usted, y que su indiferencia y despreocupación están desapareciendo.
Ningún amor profundo por Jesús puede morar en la mente de aquellos que no ven ni comprenden su propia pecaminosidad. El alma que es transformada por la gracia, admirará su carácter divino; pero si no vemos nuestra propia deformidad moral, es una evidencia inequívoca de que no hemos tenido una visión de la belleza y excelencia de Cristo. Cuanto menos cosas de estima veamos en nosotros mismos, tanto más veremos para apreciar en la infinita pureza y amor de nuestro Salvador. Una visión de nuestra propia pecaminosidad nos conduce hacia Aquel que puede perdonar…
Dios no trata con nosotros de la manera en que un hombre finito trata con otro. Sus pensamientos son pensamientos de misericordia, amor y tierna compasión… El dice: «Yo deshice como a nube tus rebeliones…». Isaías 44:22.
Mire hacia arriba, Usted que está en dificultades, tentado y desanimado. Mire hacia arriba. Siempre es seguro mirar hacia arriba; mirar hacia abajo resulta fatal. Si Usted mira hacia abajo, la tierra vacila y se bambolea; debajo de Usted, ninguna cosa es segura. Pero el cielo, por encima de Usted, está en calma y firme, y hay ayuda divina para todo aquel que sube. La mano del Infinito se extiende desde las almenas del cielo para asir la suya en un fuerte apretón. El poderoso Ayudador está cerca para bendecir, levantar y animar a los que más yerran, a los más pecadores, si ellos quieren contemplarlo por fe. Pero el pecador debe contemplarlo (Nuestra elevada vocación, 21 de enero, p. 29).

07/04/2026

01/04/2026

Ir a Cristo debe ser un ejercicio de la fe. Si lo incorporamos a los quehaceres diarios, tendremos paz, gozo y por experiencia, conoceremos el significado de sus palabras: “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor”. Juan 15:10. Nuestra fe debe aferrarse a las promesas para que podamos permanecer en el amor de Jesús. Cristo dijo: “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”. Juan 15:11.
La fe obra por amor y purifica al creyente. Mediante la fe el Espíritu Santo tiene acceso a la persona y desarrolla la santidad interior. A menos que esté en comunión con Dios mediante el Espíritu, el hombre no puede llegar a ser un agente que haga las obras de Cristo. Seremos preparados para el cielo únicamente mediante la transformación del carácter. Si deseamos tener acceso al Padre, debemos exhibir las credenciales de la justicia de Cristo. Participaremos de la naturaleza divina cuando huyamos de la corrupción que hay en el mundo por causa de la concupiscencia. Diariamente necesitamos ser transformados por el Espíritu Santo, cuya misión es elevar el gusto, santificar la mente y ennoblecer al ser entero para que podamos representar la incomparable hermosura de Jesús.
Debemos mirar a Cristo y por la contemplación seremos transformados. Tenemos que ir a él como una fuente abierta e inagotable de la que podemos beber una y otra vez, y de la cual disfrutaremos siempre del fresco suministro. Necesitamos responder a la atracción de su amor para poder alimentarnos del Pan de vida que descendió del cielo, y beber del Agua de la vida que mana del trono de Dios. Si deseamos que la fe nos una a su solio, mantengámonos mirando hacia arriba. Si miramos hacia abajo, quedaremos atados a la tierra. No examine su fe como si fuera una flor para saber si tiene raíces. La fe crece imperceptiblemente (Recibiréis poder, 9 de marzo, p. 79).

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