11/10/2021
10 DE OCTUBRE DE 1923 – FALLECE EL GRAN MARISCAL DEL PERÚ ANDRÉS AVELINO CÁCERES DORREGARAY, HÉROE DE GUERRA HISPANO-SUDAMERICANA, HÉROE DE LA GUERRA DEL PACÍFICO, MÁXIMO LÍDER DE LA CAMPAÑA DE LA BREÑA, EX PRESIDENTE DEL PERÚ Y PATRONO DEL ARMA DE INFANTERÍA DEL EJÉRCITO PERUANO.
Nació el 10 de noviembre de 1836. Sus padres fueron Domingo Cáceres y Oré, hacendado de Ayacucho, y Justa Dorregaray Cueva, hija del Coronel español Demetrio Dorregaray. Cáceres cursó sus estudios escolares en el Colegio San Ramón de su ciudad natal.
PRIMERAS ARMAS
En 1854, junto con otros jóvenes, se sumó a un motín que estalló en Ayacucho en apoyo de la revolución liberal conducida por el Gran Mariscal Ramón Castilla contra el presidente José Rufino Echenique. Poco después, llegó a Ayacucho el ejército rebelde encabezado por el mismo Castilla, entonces Cáceres abandonó sus estudios y se enroló en el ejército.
Cáceres ingresó como Cadete en el batallón Ayacucho. Luchó en batalla de La Palma, librada el 5 de enero de 1855, resultando herido en un pie. Por su actuación destacada fue ascendido a Subteniente. En 1857 ascendió sucesivamente a Teniente graduado y Teniente efectivo.
Entre 1856 y 1858 apoyó activamente al gobierno de Ramón Castilla contra la rebelión de Manuel Ignacio de Vivanco en Arequipa. Participo en el asalto final de Arequipa, entre el 6 y el 7 de marzo de 1858, por lo que fue ascendido a Capitán. Durante este último combate, fue herido bajo el ojo izquierdo, quedándole una cicatriz. A pesar de que aún estaba convaleciente, fue uno de los primeros en marchar a la campaña del Ecuador (1858-1860).
Tras un viaje a Francia regreso al Perú en 1862, integró la plana mayor del batallón Pichincha N.º 3 acantonado en Huancayo, al que organizó sus cuadros de reclutas y se trasladó con ellos a Lima. En 1863 fue ascendido a Sargento Mayor graduado.
LA GUERRA CONTRA ESPAÑA
Se opuso al tratado firmado por el gobierno del General Juan Antonio Pezet. Por lo que fue exiliado a Chile junto con otros oficiales, pero todos ellos consiguieron regresar al Perú, para luego unirse a la Revolución encabezada por el Coronel Mariano Ignacio Prado (1865).
Durante la campaña revolucionaria ascendió sucesivamente a Mayor efectivo y a Teniente Coronel graduado. Participó en la ocupación de Lima y más tarde, ya con Prado como Dictador, en el Combate del Dos de Mayo de 1866 contra la Escuadra Española del Pacífico en el Callao. En 1870, se casó en Ayacucho con Antonia Moreno Leyva con quien tuvo tres hijas: Aurora Cáceres, Rosa Amelia Cáceres y Lucila Hortensia Cáceres.
DEFENSOR DE LA LEGALIDAD
En 1868 decidió abandonar la carrera militar y regresar a Ayacucho para dedicarse a la agricultura. Pero en 1872 retornó al servicio, para enfrentar la rebelión de los Coroneles Gutiérrez, originado por el descontento de un sector del ejército por la elección de Manuel Pardo y Lavalle. Su respaldo al presidente Pardo le ganó la simpatía de los líderes civilistas y fue nombrado subjefe del Batallón Zepita, acuartelado en San Francisco, en Lima.
Con el mismo batallón marchó hacia Tarma y Chanchamayo para entrenar a sus soldados en trabajos de colonización. En 1874 fue uno de los encargados de sofocar la revolución de Nicolás de Piérola. Por esta acción fue ascendido a Coronel graduado, en 1875. Reteniendo el mando del Batallón Zepita, asumió la prefectura y la comandancia militar del departamento del Cuzco, cargo que desempeñaba al estallar la guerra con Chile.
GUERRA DEL PACÍFICO
-Campaña del Sur
Tras el comienzo de la Guerra del Pacífico el 5 de abril de 1879, Cáceres fue enviado a la cabeza del Batallón Zepita en defensa del Departamento de Tarapacá. Fue nombrado comandante de la 2.ª División del Ejército del Sur y ascendido a Coronel efectivo.
Luchó contra el ejército chileno en las batallas de San Francisco (19 de noviembre de 1879) y Tarapacá (27 de noviembre de 1879). En esta última, su intervención fue decisiva para sellar la victoria peruana. El 26 de mayo de 1880, se libró la batalla del Alto de la Alianza, donde Cáceres, otra vez al frente de batallón Zepita, tuvo una notable participación. Propuso reforzar la plaza de Arica, pero el comando dio por terminada la campaña y Cáceres se encaminó a Lima para ayudar a organizar su defensa, llegando en agosto de 1880.
-Campaña de Lima
En Lima, Cáceres fue nombrado comandante de la 5.º división de la reserva. Pasó a Huaral para entrenar a sus tropas. Por el camino iba reclutando los restos del ejército peruano junto a civiles que armaba. El dictador Nicolás de Piérola Villena, quien dio un golpe de Estado al gobierno de Mariano Ignacio Prado Ochoa, preparó la defensa de Lima.
Cáceres participó en las batallas de San Juan (13 de enero de 1881) y en la batalla de Miraflores (15 de enero de 1881), en esta última batalla Cáceres sufrió la perforación del fémur derecho. Acudió al puesto ambulatorio establecido en la calle de San Carlos y luego al ubicado en el colegio de San Pedro. Pronto los chilenos inquirieron sobre su estado de salud, por lo que temió ser capturado, escondiéndose entonces en la celda del padre superior del Convento de San Pedro. El 15 de abril de 1881, todavía convaleciente y con la ayuda de su esposa y algunos amigos, salió de Lima, dirigiéndose hacia Jauja, en la sierra central.
CARGOS POLÍTICOS
El 26 de abril de 1881, el presidente Piérola lo nombró Jefe Político y Militar de los Departamentos del Centro de la República. Por su parte, la Asamblea Nacional reunida en Ayacucho lo ascendió a General de Brigada (26 de mayo de 1881), por su heroísmo demostrado en batalla.
CAMPAÑA DE LA BREÑA (1881-1884)
Con fuerza y mucho carisma, Cáceres pudo levantar a las poblaciones de la cordillera para resistir la invasión chilena. Dominaba el quechua, por lo que tuvo gran influencia sobre la población indígena, a base de la cual formó un ejército regular, apoyado por guerrillas o montoneras. Fue conocido por sus soldados como «Taita Cáceres», mientras que los chilenos le apodaron «El Brujo de los Andes», debido a que solía evadir las maniobras envolventes planeadas con mucho celo por los Generales chilenos, y porque actuaba con tanta fluidez que parecía estar presente en todas partes. En dicha campaña obtuvo el triple triunfo de Pucará, Marcavalle y Concepción, y aunque fue derrotado en Huamachuco, no se rindió y continuó organizando la resistencia.
Su esperanza radicaba en el llamado Ejército del Sur, estacionado en Arequipa y bajo el mando de Lizardo Montero. Pero dicho ejército se disolvió sin disparar un tiro y fue entonces cuando Cáceres vio perdida toda posibilidad de ganar la guerra.
Solo después de la total repatriación de las fuerzas chilenas y ante los hechos consumados, fue que Cáceres se vio obligado a reconocer el tratado de Ancón, pues consideró que era necesario iniciar de una vez la reconstrucción del país. Pero no reconoció al gobierno firmante, es decir, el gobierno de Iglesias, y se empecinó en desalojarlo del poder.
LA GUERRA CIVIL DE 1884-1885
La oposición de Cáceres al gobierno de Iglesias originó una guerra civil. Cáceres atacó Lima, el 27 de agosto de 1884, pero fue rechazado. Se retiró entonces hacia el interior y reorganizó sus fuerzas. Las fuerzas gobiernistas, confiadas en su superioridad, partieron a combatirle. Entonces Cáceres mediante una maniobra militar conocida como la «huaripampeada», engañó a las fuerzas de Iglesias atrayéndolas hacia las vecindades de Jauja (sierra central) y dejándolas allí aisladas, mientras él y sus fuerzas marchaban a Lima. Iglesias fue cercado en Palacio de Gobierno; viendo que el descontento hacia su gobierno era generalizado, renunció el poder el 3 de diciembre de 1885 y pasó al exilio. Se hizo cargo del poder el Consejo de Ministros, presidido por Antonio Arenas Merino, quien se encargó de convocar a elecciones generales.
ELECCIONES PRESIDENCIALES DE 1886
La postulación de Cáceres a la presidencia fue hecha por su partido, el Constitucional. La candidatura de Cáceres no tuvo rivales; solo el Partido Demócrata de Piérola formó la oposición, aunque sin lanzar candidatos. La elección de Cáceres fue pues inevitable.
PRIMER GOBIERNO (1886-1890)
Cáceres asumió el mando el 3 de junio de 1886. Su mandato (de cuatro años, según la Constitución de 1860) significó la liquidación de la situación caótica originada por la guerra y a la vez el restablecimiento de la paz interna. Fue entonces cuando se sentaron las bases de la Reconstrucción Nacional. En este primer mandato se firmó el polémico pero necesario Contrato Grace.
ELECCIONES PRESIDENCIALES DE 1890
Cáceres designó a su vicepresidente y partidario Remigio Morales Bermúdez como su candidato para las elecciones presidenciales del 13 de abril de 1890. Como Nicolás de Piérola, se mostraba como el favorito de los votantes, el gobierno se propuso ponerlo fuera de juego. Contando, pues, con el control total del proceso electoral, Morales Bermúdez resultó elegido presidente de la República para el período 1890-1894.
Tras entregar el poder a su sucesor, Cáceres pasó a ejercer como ministro plenipotenciario en Inglaterra y Francia. En 1892 fue elegido Diputado por la provincia de Andahuaylas y en 1894 fue elegido como senador por Ayacucho.
SEGUNDO GOBIERNO (1894-1895)
Cáceres retornó en 1894, cuando finalizaba el gobierno de Morales Bermúdez, iniciando su campaña electoral para volver a la presidencia. Este, contando con el apoyo de todo el aparato gobiernista, triunfó y asumió el poder el 10 de agosto de 1894.
LA GUERRA CIVIL DE 1894-1895
El segundo gobierno de Cáceres carecía de legitimidad y popularidad. La oposición fue liderada por el caudillo Nicolás de Piérola, fundador del Partido Demócrata, que se había unido a los civilistas, formando así la llamada la Coalición Nacional. Desde Chincha, Piérola avanzó con sus montoneras hacia Lima donde entró encabezando a sus huestes por la Portada de Cocharcas, el 17 de marzo de 1895. Durante tres días se prolongó la lucha en la capital donde se calcula que murieron alrededor de mil personas. Cáceres, al ver que la mayoría del país estaba en su contra, renunció y partió al extranjero. Finalizó así la guerra civil, que propició la ascensión de Nicolás de Piérola, inaugurándose un nuevo período en la historia republicana del Perú (La República Aristocrática).
POST PRESIDENCIA
Luego de vivir en Buenos Aires de 1895 a 1899, Cáceres regresó al Perú y residió en Tacna y Arica, las provincias entonces bajo administración de Chile. Como jefe del Partido Constitucional, Cáceres tuvo influencia en la política nacional durante la llamada República Aristocrática, época de predominio del civilismo. Fue elegido senador por El Callao entre 1901 y 1906.Fue ministro plenipotenciario en Italia (1905-1909) y Alemania (1911-1914) y, de regreso al Perú, presidió la convención de partidos que en 1915 designó a José Pardo y Barreda como candidato a la presidencia de la República. Pero desde 1918 conspiró contra este gobernante y apoyó el golpe de estado de Augusto B. Leguía.
La Asamblea Nacional, por ley N.º 4009 del 10 de noviembre de 1919, y en reconocimiento a su brillante conducción de la campaña de la resistencia contra Chile, le confirió el grado de Gran Mariscal del Perú. Fue el único militar de la Guerra del Pacífico (incluyendo a los de Chile) que llegó a ese máximo grado.
Se retiró al balneario de Ancón, donde falleció el 10 de octubre de 1923, a la edad de 90 años. Su muerte y entierro dieron lugar a una jornada de duelo nacional. Los restos de este insigne patriota descansan en la Cripta de los Héroes del Cementerio Presbítero Maestro.
LEGADO
Cáceres es visto como un símbolo de la resistencia contra Chile, un héroe que nunca se doblegó y que hasta el último instante organizó fuerzas para mantener viva la resistencia, pese a los reveses. Su figura es ampliamente recordada en la memoria colectiva de los pobladores de la sierra peruana, muchas veces a través de las tradiciones orales legadas por los descendientes de quienes conformaron el Ejército del Centro y las fuerzas guerrilleras de cada pueblo; otras veces mediante variadas manifestaciones culturales y folklóricas, como es el caso de las existentes en los Valles de Yanamarca-Acolla, San Jerónimo de Tunán, Hualhuas, Pucará, Chupaca y Sicaya en el valle del Mantaro.