30/05/2025
Saber no siempre equivale a poder. Podemos tener las palabras justas, la teoría clara, el consejo sabio, y aún así tropezar con nuestras propias emociones, contradicciones y miedos. Lo que Farid Dieck nos muestra es esa vulnerabilidad tan humana, la distancia entre el conocimiento y la acción, entre lo que decimos y lo que logramos aplicar en carne propia.
Es fácil señalar caminos cuando no estamos cargando la mochila de quien los transita. Pero vivir lo que uno aconseja, eso es otra historia. Por eso, no se trata de descartar el valor de un consejo solo porque el que lo da no lo cumple. La sabiduría no se invalida por la fragilidad humana de quien la transmite.
A veces, quien más guía a otros es quien más lucha con sus propios demonios. Y eso no lo hace menos sabio. Lo hace REAL.