23/11/2020
En la adquisición de libros, no todo se reduce sólo al dinero o a la competencia. Ni siquiera estos dos elementos bastan por sí solos para cimentar una biblioteca auténtica, que guarda siempre algo de impenetrable al mismo tiempo. Para comprar sobre catálogo, es preciso tener también, además de lo que se acaba de nombrar, un olfato especial. Las fechas, los lugares, los formatos, los propietarios anteriores, las encuadernaciones, etc., todo esto debe hablar al comprador, y decir las cosas no asépticamente como datos aislados y objetivos, sino, al contrario, como informaciones consonantes, y él, por su parte, debe saber reconocer, en virtud de la armonía y la intensidad de la consonancia, si ese tipo de libro se ajusta o no a lo que él está buscando... En cambio, se cuenta entre los mejores recuerdos del coleccionista el instante en que acudió en ayuda de un libro al que tal vez nunca en su vida había dedicado un pensamiento, y mucho menos un deseo, sólo por haberlo visto abandonado en el libre mercado y sentirse incitado a comprarlo, igual que en los cuentos de Las mil y una noches el príncipe puede comprar una hermosa esclava para darle la lbertad. Para el coleccionista de libros, en efecto, la verdadera libertad de los libros se encuentra en algún lugar de sus estanterías.
DESEMBALO MI BIBLIOTECA
Walter Benjamín.