Es un sitio arqueológico ubicado en el distrito de Chavín de Huántar, provincia de Huari, departamento de Ancash. El lugar tiene una elevación de 3.177 metros sobre el nivel del mar, en el callejón de Conchucos en el flanco oriental de la Cordillera Blanca. La ubicación de la ciudad en la confluencia de los ríos Huacheksa y Mosna, en la cuenca principal del río Marañón, entre la costa y la selva,
le hizo una localización ideal para la recolección y comercio de bienes. Pedro Cieza de León (1520-1554), cronista español, fue el primer occidental en referir su existencia. En 1616, Antonio Vázquez de Espinosa, realizó una descripción del templo según sus habitantes vecinos. En 1873 visitó el sitio el explorador italiano Antonio Raimondi, que quedó impresionado pero a la vez lamentó el estado en que se encontraba así como hizo notar que los pobladores lo usaban como cantera para abastecerse de piedras para la construción de sus casas. Más tarde, en 1883, el alemán Ernst Wilhelm Middendorf peruano Julio César Tello, este centro mágico-religioso fue construido aproximadamente en el año 327 a. Sus muros son de piedra y sus estructuras piramidales. A pesar de no ser el sitio arqueológico más antiguo, ni el más grande, ni el más vistoso del Perú antiguo, se le consideró como un centro de peregrinación así como testimonio más temprano de la civilización en América.