18/07/2024
: SI LA GENTE QUIERE, LA GENTE PUEDE.
El 18 de julio de 1994, hace 30 años, fue creada TRANSPARENCIA por un grupo de personalidades de diferentes especialidades y procederes, entre los que destacaban los maestros Luis Jaime Cisneros; Felipe Mac Gregor S.J., Alberto Giesecke, Francisco Miro Quesada Canturías; otro grupo mas joven como Salomón Lerner Ghitis, Rafael Roncagliolo, Federico Velarde, Fernando Rospigliosi, Raúl Valenzuela, etc.; con la finalidad de procurar elecciones transparentes, libres y justas ante la realidad de la candidatura a la primera reelección presidencial de Alberto Fujimori en 1995.
A los pocos días tuve la dicha, de que Luis Jaime y el Padre Felipe, me invitaran a conformar la Secretaria Técnica conjuntamente con los fundadores Rafael Roncagliolo y Federico Velarde. Honor de honores para un joven catedrático ser parte de un sueño democrático con personalidades y profesionales que ya se habían logrado en la vida. Entusiasmado, con mi vocación de esponja, me integre con todo y dispuesto a todo. Mi crítica al autogolpe del 5 de abril de 1992, de la reelección consagrada en la constitución de 1993 y de la futura realidad de la candidatura a la primera reelección de Fujimori encontraba un cauce democrático con personalidades ajenas al quehacer político partidario de esos años.
El reto era maravilloso, crear un movimiento cívico nacional de voluntarios que luche justamente para que las elecciones de 1995 sean transparentes, libres y justas. Es decir que existan voluntarios defendiendo la libertad y el secreto del voto. Parecía una quimera. La gran aceptación ciudadana del gobierno fujimorista y la ya enorme crisis de los partidos políticos de oposición, podían llevar a vernos, en el mejor de los casos como ilusos o soñadores. Desde el gobierno trataron de calificarnos como “TRAMPARENCIA”. Y los políticos de oposición como unos advenedizos, algunos “reciclados”, que pretendían disputarles su espació y quizás promover alguna candidatura subalterna. Peor todavía, cuando iniciamos nuestra tarea de convocar voluntarios cívicos nos encontramos con la terrible frase nacional “para cojudos los Bomberos”. A mi familia le dolió verme renunciar a un buen trabajo para sumarme a “una causa perdida” y a muchos de mis amigos les pareció una locura extemporánea justificable como ilusión estudiantil pero no de un joven profesional y docente universitario.
El inicio más que duro, fue lento muy lento. Aprendimos de experiencias similares de otros países como Saka en Paraguay, NAMFREL en Filipinas, Alianza Civil en México y Participa en Chile. Mejoro nuestra pisada y andar. El gobierno nos tomó más en cuenta, la oposición nos miró menos de reojo. Quisimos convocar alrededor de 1500 voluntarios para hacer un conteo rápido en el país. Y, poco a poco, departamento por departamento, provincia por provincia fuimos apareciendo, con orgullo y sin miedo, el día de las elecciones fuimos más de 14,000 voluntarios en todo el país. Ni los materiales nos alcanzaron. En muchos lugares del país nuestros voluntarios fotocopiaban los materiales y mandaron hacer sus propias credenciales. En otros lugares nuestros chalecos de yute fueron cortados en dos para alcanzar a más voluntarios. La transmisión de resultados para el conteo, cuando la cobertura telefónica no es la de hoy, fue muchas veces heroica: caminando horas en la noche, yendo del pueblo a la ciudad a caballo o cruzando ríos. Pero se logró. Miles de peruanos nos habíamos juntado para tener autoridades democráticas y legítimas. Queríamos un país diferente al que en ese momento teníamos. El día de las elecciones la oposición, los medios de comunicación y hasta las empresas encuestadoras y el gobierno reeleccionista esperaban nuestros resultados de conteo rápido. Nuestro anuncio sirvió para que Javier Pérez de Cuellar reconozca la reelección de Fujimori, para que el gobierno “legitime” su triunfo y para que, los ciudadanos, unos con dudas, asuman los resultados electorales sin mayor conflicto. TRANSPARENCIA había nacido.
TRANSPARENCIA, logro todo ello, porque fue capaz de articular una enorme red de ciudadanos e instituciones que tenían el mismo sentimiento y sueño que ella pero no sabían donde y como expresarlo: el cansancio y hartazgo de un gobierno autoritario, la poca credibilidad en las autoridades e instituciones estatales, la deslegitimación de los líderes y organizaciones políticas y la gran apatía ciudadana respecto de los males nacionales. Fue una red de redes. Fue un “ejercito de voluntarios” cuidando el voto ciudadano. Fue la firme expresión de que los peruanos en todo el país, sin importar su preferencia política, posesión social, nivel o profesión podemos unirnos para fortalecer la democracia en nuestro Perú. “Si la gente quiere, la gente puede” fue nuestro grito de participación.
Lugo vinieron la elecciones municipales de 1996 y 1999, crecimos, fuimos más voluntarios y aprendimos a observar el proceso electoral y no solo el acto electoral. La voz de TRANSPARENCIA era más y mejor escuchada. El gobierno igual nos seguía mirando mal o peor que antes, los partidos políticos de oposición también porque dudaban si presentaríamos candidatos. Había ya un movimiento cívico de voluntarios pro democracia liderado por TRANSPARENCIA.
La elecciones del 2000 encontraron una institución madura, todos sus procesos y procedimientos de observación del proceso y del acto electoral de la segunda reelección de Fujimori fueron impecables. Los medios de comunicación esperaban el Boletín “Datos Electorales” cada semana. El Conteo Rápido llevo al gobierno aceptar la segunda vuelta que no la quería y al candidato de oposición a retirarse anticipadamente de la misma. Esas elecciones fuimos más de 33,000 voluntarios a nivel nacional bregando por elecciones transparentes, libres y justas. Por tener autoridades legítimas y por tener una democracia que cada día se fortalece. Fuimos un ejército de voluntarios cívicos procurando recuperar y construir democracia; Luis Nunes nos llamo “Los Angeles Azules”.
Han pasado tres décadas de aquella gesta ciudadana, nuestra democracia recuperada parece haberse extraviado en la falta de representación, ineficiencia burocrática, crisis política, corrupción, informalidad y, lo que es peor, en la criminalidad. El Perú ha mejorado tanto en varios aspectos y empeorado en otros. Hoy no hay dictadura como la de Fujimori, hoy nuestra democracia y gobierno han sido capturados por las organizaciones criminales; criminocracia la llamo. El abuso y corrupción autoritaria de os 90 es la ineficiencia. debilidad y criminalidad gubernamental actual. Quizás sea otra vez la hora en que la sociedad civil deba asumir con responsabilidad sus obligaciones cívicas. Sabemos que se remara contracorriente, pero ya hay experiencia, hay una institución que conoce este tema, existe una red innumerable de personas e instituciones dispuestas a asumir el reto pero sobre todo existimos millones de peruanos que queremos vivir de la democracia y en democracia. “Si la gente quiere, la gente puede”. Feliz 30 años TRANSPARENCIA, Felices fiestas patrias querido Perú.
Por. Dr. Rudecindo Vega Carreazo