10/07/2026
L a principal barrera con la que se topan las personas con síndrome
de Down en su deseo de incorporarse a la sociedad como lo que
son, ciudadanos de pleno derecho, anida y acecha en la mente de las demás personas. Todos los avances alcanzados en la aceptación familiar, donde ya no se las oculta como hace años; en la integración escolar, ya que son admitidas cada vez con más naturalidad en las escuelas; en la participación en actividades de ocio o en la incorporación a entornos laborales ordinarios;
todos esos logros, digo, no tienen ningún valor si no se consigue que todas y cada una de las personas con las que conviven cada día les acepten tal y como son. Se puede ubicar a las personas con síndrome de Down en la totalidad de los ambientes sociales posibles, pero será la actitud de quienes les rodeen en cada
circunstancia, la que convertirá la inclusión en un hecho real. No basta con que “estén” con el resto de la gente; tienen que “ser” ellos mismos, se hallen donde se hallen, de forma que los demás vean con normalidad su diferencia.
Una lectura dirigida a todas las personas interesadas en conocer mejor el síndrome de Down, y muy especialmente a las familias, que seguramente se verán reflejadas en muchas de sus páginas.
https://drive.google.com/file/d/1relMAPf8CUtrOWWxGkti2P7mZQvs4b76/view?usp=sharing