21/07/2025
Después de las declaraciones del Dr. Vladimir Cerrón, muchos tránsfugas se han sentido aludidos.
No es para menos. Ellos llegaron al Congreso con el respaldo de un partido que juraron defender, comprometidos con el ideario y la ruta hacia la transformación del Perú. Sin embargo, cuando el poder tocó sus manos, se quitaron la careta y se pasaron a las filas de aquellos a quienes decían combatir.
Hoy se rasgan las vestiduras cuando se les dice la verdad: nunca tuvieron ideología, nunca defendieron el ideario. Aparentaron ser socialistas, fingieron estar del lado de las grandes mayorías, pero en la práctica transaban con los caviares, negociaban sus proyectos y modificaban sus votos en favor de los grupos de poder.
La lealtad es un valor que no conocen. Se pasaron a la derecha, esa misma derecha que tanto criticaban. Como trabajadores, vivimos en carne propia la traición de la congresista Margot Palacios, quien decía luchar por la eliminación de la ley Servir, pero que, justo antes de cambiarse de partido, modificó su proyecto de ley para simplemente hacer ajustes menores, y no eliminarla como había prometido.
Cuando fue vocera de Perú Libre, defendía el ideario con firmeza. Hoy camina de la mano con los caviares. Señora congresista: usted no solo traicionó al partido, traicionó a más de 350 mil trabajadores que confiaron en su palabra.
El tiempo ha desenmascarado su verdadera naturaleza: una figura sin ideología, sin principios, sin lealtad, completamente alejada del ideario que alguna vez fingió defender. Hoy su transformación política y su transfuguismo la colocan del lado de aquellos que juró combatir.