11/09/2025
𝐇𝐔𝐀𝐍𝐂𝐀𝐑𝐐𝐔𝐈: ¡𝐓𝐈𝐄𝐑𝐑𝐀 𝐃𝐄 𝐁𝐑𝐔𝐉𝐀𝐒!
La majeña Marlene Cáceres Zúñiga llamó a su querido pueblo Huancarqui: “Tierra de Brujas”. Lo hizo evocando tanto las historias reales de brujas como la injusta fama que se le dio por la Ccara o mancha, y también por muchas leyendas atribuidas a los comentarios de sus vecinos de Aplao, quienes, aunque “queridos”, contribuyeron a difundir esa reputación. En su obra describe a Huancarqui como un lugar pintoresco y lleno de misterio. Desde la otra orilla del río Majes, el pueblo aparece custodiado por tres montañas que semejan pirámides, otorgándole majestuosidad y un halo de enigma.
Huancarqui es uno de los pueblos más antiguos de la provincia de Castilla. La gran cantidad de momias preincas encontradas, muchas de ellas bien conservadas, da testimonio de su antigüedad. Se presume que los primeros españoles fundaron su villa sobre antiguos cementerios incas. Con el tiempo, el 3 de mayo de 1955, la Ley 12301 lo elevó oficialmente a la categoría de Pueblo. A pesar de que sus calles y su plaza modesta lo hacen parecer un lugar apacible. Huancarqui guarda una belleza exótica y desconcertante, capaz de provocar reflexión y asombro en quienes lo visitan. Es un rincón aún virgen, poco explorado, en parte por la fama que lo rodea.
El origen de su nombre también envuelve misterio. Según el quechua, Huancar significa “tambor” y Canque, “tú”; de allí derivaría Huancarqui. En tiempos anteriores a 1800 se escribía con “G”, como Guancarqui, interpretándose como “llorar aquí”. Los pobladores insisten en que ese es su verdadero sentido, vinculado a antiguas leyendas y razones aún vivas en la memoria colectiva.
En época inca, Huancarqui fue un lugar estratégico. Se convirtió en cuartel general de los ejércitos que partían a conquistar a los collaguas y cabanas (kuntis). La zona recibió la influencia de culturas como la Wari y Tiahuanaco, lo cual quedó plasmado en textiles finos, cerámicas bellamente decoradas y otros objetos hallados en sitios como El Recodo, La Laja y Tomaca. Estos vestigios demuestran que Huancarqui fue un importante centro cultural antes y durante la dominación incaica.
Según relata el Inca Garcilaso de la Vega, hacia el año 1000 d.C. los capitanes de Cápac Yupanqui, quinto Inca del Tahuantinsuyo, conquistaron este territorio. Las huellas de esa época se observan en ruinas como La Collpa y Pueblo Viejo, así como en los caminos, cerámicas, textiles, armas y herramientas descubiertas en diferentes lugares del distrito. Lamentablemente, gran parte de este patrimonio arqueológico ha sido saqueado y comercializado por personas inescrupulosas, sin la debida protección de las autoridades.
Las etnias collaguas y cabanas también dejaron huella en Huancarqui. Se tiene noticia de ellas cuando, en 1549, los fundadores de Arequipa visitaron la zona de Caravelí, Camaná y Majes, llegando también a este valle. Más tarde, en 1573, por encargo del virrey, se realizó una visita general a las provincias collaguas. Se hablaba entonces de los caminos secretos y túneles subterráneos que unían a Huancarqui con otros pueblos de la región, pasajes que alimentan hasta hoy la magia y el misterio de este lugar.
Huancarqui es historia es leyenda: es memoria viva, es tierra de misterio y tradición. Un pueblo que, pese a la sombra de la fama injusta que lo nombra “tierra de brujas”, resplandece con la fuerza de su cultura, su paisaje y su gente, invitando a descubrirlo con la mirada limpia del alma.