12/03/2022
Iseños, mañana domingo, 9 am, como todas las semanas, estaremos nuevamente los , reflexionando sobre lo que el Covid se llevó.
Así como en lo que el viento se llevó, aquí también la pandemia se llevó muchas más cosas que mu***os y enfermos. Se llevó sobre todo el trust de la sociedad, esto es el pegante que mantiene a una sociedad unida y confiable para que sus acuerdos libres y voluntarios se produzcan.
Se llevó la confianza en la gobernanza. Sea uno del espectro político o filosófico que sea, en general se coincide que algo de gobierno es al menos importante para arbitrar entre unos y otros. El anarcocapitalismo es quizás el pensamiento que podría decirnos "te lo dije", pero en general, algo de gobierno, limitado es aceptado. Sin embargo, hasta en los países con gobierno más limitado que en estas latitudes, afloró el autoritarismo.
Y esta pérdida de confianza que nos trajo el Covid nos golpea ahora: una guerra unilateral declarada por Rusia invadiendo Ucrania lleva a planteos acerca de la propiedad privada, el principio de no agresión, el inicio de la fuerza en legítima defensa y nuevamente posiciones enfrentadas en la sociedad sobre el rol de la mass media, las motivaciones para la guerra , pero seguimos sin discutir el rol del estado y las acciones necesarias para que una sociedad sea pacífica y cooperante.
Porque la crisis energética la agudizará Putin, pero ya las bases venían sentándose desde hace décadas de malas decisiones empujadas por los gobiernos y no por la gente. Porque la crisis alimentaria que se avecina también es planificación global centralizada, desde cuotas preferenciales de la OMC hasta impuestos y aranceles globalizados que impiden el flujo libre de bienes y servicios. Lo hacen regulados, pero no libres.
Y como el Covid se llevó la libertad y les quitó a muchos ciudadanos la confianza del uno al otro, les trajo la confianza en un mayor gobierno y la disminución del ejercicio de la libertad en los individuos. Una inmensa porción de ciudadanos de este planeta accedió a ceder su libertad a cambio de una pequeña porción de seguridad sanitaria que le impiden ahora ser responsables de sus actos. Primero piden permiso al estado y luego actúan en consecuencia. Una sociedad más mansa que está dispuesta a cumplir órdenes sin detenerse mucho a pensar en la moralidad de la misma.
Por eso vemos ahora en Ucrania muchas de estas consecuencias: crisis energética, crisis humanitaria, crisis alimentaria, crisis en fin, del ser humano como tal. El dejarse dominar por un gobierno produce tiranos; autoritarios que no tendrán escrúpulo alguno para hundir al que se le oponga a cualquier plan o sueño imperial. Hoy es Putin, pero antes ya fueron Stalin, Hi**er o Pol Pot sólo por nombrar algunos. Lamentablemente la lista es larga, mucho más larga de lo que quisiéramos.
Y luego nos preguntamos: ¿pero cómo es que llegamos nuevamente a un totalitario como Putín?. Y la respuesta es siempre la misma: porque lo dejamos, porque siempre pensamos que el gobierno puede suplantar al individuo y sus relaciones. Porque pensamos que con cada nuevo gobierno "esta vez sí va a funcionar". Y seguimos entregándole a cada gobierno nuestra libertad, de a poco, sobre todo a los gobiernos buenistas y empujados por una clase dirigente (los influencers de ahora) que nos empuja a elegir un gobierno de los buenos, cuando en realidad deben empujarse el gobierno de las instituciones, aquellas que respetan la vida, propiedad, libertad y el derecho de cada uno a perseguir su felicidad.
Los invitamos a debatir, reflexionar con nosotros, como todos los domingos y esta vez, junto a Raul Eduardo Molina, un Inbueno del primer día.