02/09/2026
Mensaje a los miembros del Ejército de Nicaragua
Con ocasión del Día del Ejército — 2 de septiembre
En este Día del Ejército de Nicaragua, transmitimos nuestro saludo a los oficiales, clases y soldados que aún honran lo que significa ser militar: disciplina, sacrificio y lealtad a la Patria, no a un apellido ni a un partido. A ustedes, hombres y mujeres de uniforme que no tienen las manos manchadas por la represión, les extendemos un saludo de respeto.
Ser militar profesional es, ante todo, una cuestión de decoro. Ese decoro es precisamente lo que el régimen de Ortega y Murillo ha traicionado al desvirtuar la naturaleza de la institución armada y convertirla en un instrumento de represión política y de protección de un proyecto familiar. Lamentablemente muchos miembros de la cúpula militar se han prestado para servir a los intereses de la familia Ortega Murillo.
La dictadura se ha encargado de mostrar, con hechos, que no conoce la lealtad que exige:
• Sometió al general Álvaro Baltodano y a otros oficiales en retiro a juicios sumarios, sin garantías ni defensa, condenándolos por "traición a la patria".
• Mantiene en condición de desaparecidos al Cnel. (r) Carlos Brenes, al Cnel. (r ) Víctor Boitano y al Mayor (r) Eddie González
• Dejó morir en prisión en un cruel encierro y como preso político, al general Hugo Torres, uno de los fundadores del Ejército.
• Mantuvo como preso político, hasta su muerte, al propio general Humberto Ortega.
• Mandó a matar en el exilio del mayor Roberto Samcam, oficial retirado que un día vistió el mismo uniforme que ustedes.
Ningún militar de honor debería sentir que ese es el trato que merece a cambio de una vida de servicio.
Por eso, en esta fecha, les hacemos un llamado de dignidad: el verdadero honor militar no está en sostener a quienes han desprestigiado a la institución, sino en ponerse, en el momento decisivo, del lado de la justicia y la dignidad. Ese es el aporte que Nicaragua espera de ustedes: no las armas contra sus hermanos, sino el criterio profesional para acompañar una transición ordenada y sin más violencia.
En la nueva Nicaragua habrá un lugar de respeto para el militar profesional: el de una institución subordinada al poder civil, ajena a la política partidista, y reconocida por el pueblo. Ese es el Ejército que Nicaragua merece, y ese es el legado que ustedes pueden dejar.