07/04/2026
🇳🇮🇻🇦El destierro de monseñor Carlos Enrique Herrera y los judas dentro de la Iglesia.
Solo en Nicaragua, bajo la bota infame de la dictadura atea y criminal se pretende tocar a Dios con las manos manchadas de sangre.
La dictadura ortega Murillo ha cometido gravísimos pecados contra Dios y contra el cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia, de un régimen totalitario y represor todo es posible, porque el sandinismo es una ideología en contraposición de Cristo, de la Fe y de la Iglesia y cualquier atropello es posible viniendo de ese infame partido político.
Pero aquellos judas que han comido el cuerpo y la sangre de Cristo, les recordamos lo que el apóstol san Pablo dice en la primera Carta a los Corintios, capitulo 11: el que come el cuerpo y bebe la Sangre de Cristo indignamente, come y bebe su propia condenación.
Cuando el sacrílego y usurpador de la alcaldía de Jinotega, el cobarde Leonidas Centeno, mando secuestrar al pastor de la diócesis de Jinotega, ese día eligió su condenación eterna, porque dice la Sagra Escritura en Hechos 20,28: "a los Obispos los ha puesto el Espíritu Santo". y por consecuencia el paramilitar Leonidas Centeno ya eligió su camino junto al diablo por toda la eternidad.
Pero junto a este infame personaje, también le hicieron coro Rafael Ríos y Mauricio Pérez y como aves de rapiña se abalanzaron sobre la martirizada diocesis y así se cumplió el pasaje del profeta: heriré al pastor y se dispersaran la ovejas.
Juntos a estos judas, también otros justificaron semejante infamia y como traidores adoraron al oprobioso becerro de oro, rojo y negro y también se unieron al selecto grupo de lucifer, que esperan la condenación eterna.
El pueblo de Dios llora en silencio, la ausencia de su pastor y como dice el Salmo: al ir iban llorando llevando las semillas, al volver cantando, trayendo la gavillas.
El día y la hora del triunfo del Señor, no lo sabemos, pero aguardamos como el centinela a la Aurora, el retorno de nuestro amado pastor a su diócesis y junto a su rebaño.
Viva Cristo Rey.
Viva la Iglesia Católica.
Viva Monseñor Carlos Enrique Herrera, obispo de Jinotega hasta que Dios quiera.