25/05/2026
«Si tú quieres, con la ayuda de Dios todo se puede».
Eduardo G.
Plenitud AA
Experiencia Diaria
¡Todo se puede!
24 de mayo del 2026
A los 18 años salí de Mazatlán rumbo a la Ciudad de México.
En ese momento era atleta, así que participé en pentatlones universitarios y recibí adiestramiento en defensa personal. La verdad me gustaba la milicia y pensaba en una carrera relacionada, pero el diablillo del alcohol tenía otros planes para mí.
Empecé a tomar y terminé por caer en las garras del alcohol. Me casé con la idea de que eso me iba a ayudar a dejar de beber, pero solo empeoró mi alcoholismo, y cuando llegó mi primer hijo, ya se imaginarán…
En medio de las fiestas fui perdiendo los valores. Durante las madrugadas, caminaba como lobo solitario, entrando a los cabarés cuando había dinero, pero también viviendo en la vagancia, con pleitos y mucha miseria en mi vida. Bien lo decía Bill, qué oscura es la noche antes del amanecer.
El lunes 18 de octubre de 1982, estaba acostado, bien crudo, cuando llegó la madre de mis hijos: «Levántate, te voy a llevar a donde vas a dejar de tomar». «¿Dónde?», le pregunté. «A Alcohólicos Anónimos». ¿Yo, el hijo del licenciado en Alcohólicos Anónimos?
Sin embargo, así fue cómo llegué al grupo «San Rafel Nogal y San Cosme». Me aplaudieron, me abrazaron y me motivaron a regresar al día siguiente. A partir de ese día mi vida cambió.
Si tú quieres, con la ayuda de Dios todo se puede. Gracias a todos los alcohólicos, a mi familia y a Dios, porque hoy estoy vivo y he aprendido que, si realmente quiero ser feliz, entonces debo servirles a los demás.
Eduardo G.
Sinaloa Tres
Plenitud AA es una publicación de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A.C.