08/03/2022
La rapiña voraz y el secuestro de los partidos políticos en Zacatlán como medio de subsistencia política.
Los diferentes cambios por los que México como sistema político ha atravesado, llevan a la presente reflexión, en cuanto a ¿Por qué en una democracia seguimos teniendo gobiernos despóticos y autoritarios? Basta hacer una remembranza en nuestra historia para darnos cuenta que en los años de 1940 y 1950 la forma de gobierno local iba enfocada hacia los llamados “Caciques”, figuras que resaltaron en nuestro México, como latifundistas que poseían innumerables tierras, basta con leer el libro John Kenneth Turner- México Bárbaro, para darnos cuenta que este tipo de personajes, explotaban y asesinaban a sus empleados. La explotación caciquil quedó muy marcada en esta época porfirista.
Con el paso de los años estos “caciques” mutaron en una nueva corriente, es decir, dejaron los huaraches y se volvieron catrines, Pablo González Casanova en su fabuloso libro- La Democracia en México, menciona: “Se trata, sin embargo, de supervivencias parciales, resquebrajadas, muy lejanas de ese dominio total, propio de los verdaderos cacicazgos del pasado, todo dependía del cacique: la riqueza, los puestos, el honor de las familias, el futuro político.
La influencia del cacique subsiste sin embargo en los gobiernos locales y las pequeñas comunidades de las zonas más atrasadas del país.
Hoy en día estas figuras todavía persisten en nuestros municipios, está muy marcado que los límites del poder han quedado muy por encima de estas personas quienes se han adueñado de nuestros recursos y sobre todo del poder, la soberanía popular debe recaer en el pueblo, a este caso añadimos que en una democracia todos tenemos derecho a elegir y a participar en los asuntos públicos.
En el caso de Zacatlán, siendo uno de los municipios más importantes del País, la trasparencia y la pluralidad han quedado secuestrados por un “grupo de alfiles” que se apropian de los partidos y los secuestran para fortalecer a quienes “saben pagar muy bien”, siendo esto una herencia del viejo régimen que en nuestro país no hemos sabido sobrepasar, nuestro municipio necesita ser de nosotros, debemos recuperar los espacios donde la crítica constructiva, la discusión de ideas y propuestas sean lugares abiertos a todos y no se cierren ante quienes se inclinan a los latifundistas para no ser siervos de la Nación, sino siervos de quienes ostentan el poder, y quienes confunden lo ILEGAL con lo LEGAL.
La justicia es lenta pero no olvida, hoy tenemos un gobierno Nacional, que ante las críticas debe demostrar que la imparcialidad y la trasparencia deben hacer eco a nivel municipal, donde aún se refugian aquellos quienes viven de erario público y se niegan a desaparecer para subsistir de las cenizas del aquel viejo régimen de hacendados, quienes legaron la herencia maldita del partido despótico por excelencia.