07/06/2026
Esta página no existe para debatir si las infancias merecen o no sus derechos. Esos derechos ya están reconocidos por la ley, por los tratados internacionales y por el simple sentido de humanidad.
Aquí defendemos el derecho de niñas, niños y adolescentes a recibir cuidados, presencia, responsabilidad y alimentos de quienes son sus progenitores. Punto.
Por esa razón, los comentarios que busquen justificar el abandono, minimizar el incumplimiento de obligaciones parentales, atacar a quienes ejercen la crianza en solitario o defender a deudores alimentarios no serán debatidos. Serán ignorados y, cuando corresponda, eliminados o bloqueados.
No porque falten argumentos. Sobran.
Simplemente porque esta página no existe para educar a personas que creen que las necesidades, comodidades o caprichos de los adultos están por encima de los derechos de las infancias.
Si alguien quiere hacer corajes, comentar justificando el abandono o explicar por qué un progenitor no debería cumplir con sus responsabilidades, es libre de hacerlo. Pero será el equivalente a discutir con una pared: no obtendrá atención, respuesta ni validación.
Pueden escribir párrafos enteros.
Pueden indignarse.
Pueden hacer corajes.
Pueden inventar historias.
Pueden intentar provocar.
La respuesta será exactamente la misma: ninguna.
Escriban todo lo que quieran si eso les ayuda a sentirse mejor. Será como reclamarle a una pared.
La energía de este espacio está puesta en algo mucho más importante: visibilizar una realidad que afecta a miles de niñas y niños y defender su derecho a crecer con dignidad.
Esta página no fue creada para convencer a quienes creen que abandonar a un hijo tiene justificación. Fue creada para defender a las infancias, visibilizar una realidad que muchos prefieren ignorar y exigir que quienes trajeron niñas y niños al mundo asuman las responsabilidades que les corresponden.
Hay personas que se sienten incómodas cuando se habla de pensiones alimenticias impagas, de abandono afectivo o de responsabilidades parentales incumplidas. Y esa incomodidad dice mucho más de ellas que de esta causa.
Aquí no se protege el ego ni la billetera de los adultos.
Aquí se defienden los derechos de las infancias.
Y eso no está sujeto a negociación.
Las infancias primero. Siempre.