09/08/2020
PRONUNCIAMIENTO EN LA ACCIÓN GLOBAL CONTRA LOS MEGAPROYECTOS
A los pueblos, comunidades, organizaciones, colectivos e individuxs que habitan la Ciudad de México,
Al CNI, al EZLN y a sus redes de rebeldía y resistencia,
A los pueblos hermanos de todo el mundo interesados en la justicia ambiental y territorial.
Hermanas y hermanos:
En el marco de la Acción Global contra los Megaproyectos y el llamado a gritar colectivamente ¡NADA QUE CELEBRAR! este 9 de agosto “Día Internacional de los Pueblos Indígenas”, cuando continúan asesinando con total impunidad a las y los guardianes de la tierra, como es el caso de nuestro hermano Samir Flores y permanece la destrucción de la Casa de los Pueblos, de nuestra Madre Tierra, nosotras y nosotros, pueblos Originarios de Hidalgo y el Estado de México rechazamos tajantemente el proyecto de acueducto del Valle de Mezquital, requisito indispensable para poder desarrollar de manera «sustentable» el actual proyecto aeroportuario de la Ciudad de México.
Denunciamos que el actual gobierno federal está desarrollando la construcción de un proyecto aeroportuario situado en las instalaciones de la base aérea militar no. 1, Santa Lucía, Zumpango, Estado de México el cual, entre otras muchas afectaciones ambientales graves (y soslayadas en la autorización ambiental emitida por SEMARNAT el 17 de julio de 2019) pretende llevar a cabo la construcción de un acueducto desde el acuífero Valle del Mezquital hacia un territorio definido como la Zona Norte del Valle de México, la cuál se calcula, incrementará su población en más de un millón de habitantes en los próximos 10 años, motivo por el cual se requerirán de 30 hectómetros cúbicos de agua al año, es decir, casi la mitad de las aguas residuales que expulsa por otras vías la Ciudad de México hacia la cuenca del río Tula, dónde se encuentra el acuífero Valle de Mezquital.
Ambos proyectos (tanto el aeropuerto en construcción como el acueducto proyectado) los consideramos megaproyectos de muerte por razones fundadas y estas razones se resumen en que se estará rompiendo el equilibrio ecológico en todos los sentidos; principalmente en la capacidad de recarga de agua de los mantos acuíferos, que es mucho menor que toda la que se necesita para satisfacer las necesidades de 1 millón y medio de población que se espera llegará a esta región en la próxima década.
Rechazamos igualmente la forma en que los gobiernos federal, estatal y municipal conciben el desarrollo urbano, dejando a un margen a los pueblos, haciendo invisible la voz de sus demandas y pisoteando sus derechos como pueblos.
Repudiamos concretamente el hecho de que el asesor del proyecto urbanizador de nuestro territorio sea el Banco Interamericano de Desarrollo, mientras que a las organizaciones de los pueblos y comunidades inmersas en el área de influencia directa, se les menosprecia y se le niegan sus derechos colectivos.
Condenamos así mismo la falta de transparencia y de acceso a la información pública con la que se ha venido desarrollando la construcción del nuevo aeropuerto en Santa Lucía, poniendo como pretexto la seguridad nacional.
Nosotros los pueblos, continuaremos defendiendo el territorio, los bienes comunes, nuestra identidad y la vida. A las autoridades les advertimos que no permitiremos un desarrollo que se haga sobre la base del despojo.