10/04/2024
EL FRACASO DE LOS PACTOS Y LA TRAICIÓN A LA REVOLUCIÓN.
Fragmento de la carta que dirige Emiliano Zapata a Pascual Orozco.
Campamento en Morelos, abril 7 de 1913.
(…)
Yo pertenezco, señor, a una raza tradicional que jamás ha degenerado ni ha podido traicionar las convicciones de una colectividad, y las de su propia conciencia; prefiero la muerte de Espartaco acribillado a heridas en medio de la libertad, antes que la vida de Pausanias encerrado vivo en una tumba por su madre en representación de la patria.
Quiero morir siendo esclavo de los principios, no de los hombres.
Me dice usted que el gobierno de Huerta ha sido emanado de la revolución, como si la defección o deslealtad del ejército que originó ese poder, mereciera ese nombre que usted inmerecidamente le aplica.
Al ver la actitud de usted y de otros iconoclastas de nuestros ideales, nos preguntamos: ¿ha triunfado la revolución, o los enemigos de ella? Y nuestra contestación es obvia: la revolución no ha triunfado; usted la ha conducido a la catástrofe más espantosa.
(…)
Si el pacto Madero-Díaz en Ciudad Juárez fue vergonzoso y nos trajo una derrota de sangre y desventuras, el convenio Orozco-Huerta que se me ha propuesto, nos precipitaría a un suicidio nacional.
Si Madero traicionó a la revolución, usted y los que se han sometido al cuartelazo acaban de hacer lo mismo.
Si la República y Madero fueron al as*****to vil por haberse entregado a los enemigos de la revolución, la revolución entregada por usted a los mismos enemigos, seguirá por segunda vez ese camino si no tuviéramos suficientes energías para seguir enarbolando el estandarte de sus salvadores principios.
El convenio Orozco-Huerta podrá ser gloriosísimo y tiene buena oportunidad para realizarlo, siempre que haga triunfar los principios donde radica la reforma y la evolución política que proclamamos.
Cuando llegaron noticias a este campamento, relativas a que usted había entrado en ajustes de paz con el gobierno del general Huerta, me llamó la atención que no consultó usted, para realizar este acto trascendental, a los núcleos revolucionarios de todo el país, como jefe supremo de la evolución.
Ahora se dirige usted a esos elementos, cuando la revolución por parte de usted todo lo ha perdido, hasta el honor.
Al pueblo ya no le ofrece usted libertades sino cadenas.
FUENTE: Magaña Gildardo. Emiliano Zapata y el agrarismo en México. México, INEHRM [Revolución. Obras Fundamentales], 1937. 5 tomos.