Nuestra Centenaria y Benemérita Escuela Normal para Profesores de Toluca nació en 1882 como institución, pero su edificio fue cimentado casi tres décadas después. La proximidad del Centenario de la Independencia de México fue la motivación que propició la construcción de este edificio majestuoso, como símbolo de la Independencia de nuestro país. El trabajo fue encomendado al arquitecto Vicente Suá
rez Ruano, cuya tarea fue más allá de edificar paredes y techos, pues su diseño se consolidó en uno de los edificios emblemáticos de la ciudad de Toluca, capaz de albergar no sólo a las personas, sino a los ideales liberales que le dieron vida a la institución, y en el mejor marco para dar cabida a las tareas pedagógicas para contribuir a la construcción del futuro que es nuestro presente. Hace cien años se erigió en piedra el recinto que habría de acoger a la errante Escuela Normal para Profesores, para convertirlo en la joya más bella de Toluca. Paseando por los altos pisos de este edificio, tocando el filigranado herraje, desfilando escaleras abajo hollando el espléndido mármol de los peldaños e iluminados por el trasluz de la cúpula colmada de vitrales, podemos percibir el espíritu de la época porfiriana, imbuido del Art Nouveau tan en boga en Francia. Aún ahora, éste es uno de los pocos edificios en los que se previó lo necesario y lo justo en dimensiones adecuadas. Desde la inauguración del edificio y hasta la fecha, esta Escuela Normal para Profesores ha vivido las vicisitudes de una sociedad cambiante, pero nunca ha abandonado los ideales que le dieron vida: ser la fuente generadora de conocimientos, y formadora de docentes comprometidos con la noble tarea magisterial. Como símbolo de una época, fue un gran voto a la educación, y se ha convertido en un lugar de paso que solicita a los jóvenes al heroísmo de la labor cotidiana en las aulas, tal como reza su Himno de Paz: “Ya se irán en caravanas / difusoras cada quien / dando lampos de alfabeto / que harán luz en la nación”.