29/05/2024
DOCUMENTO FIRMADO POR JUAN REYNA. TESORO DOCUMENTAL DEL ARCHIVO HISTÓRICO DE TLAQUILTENANGO.
Dentro de los documentos identificados para el periodo de gobierno 1941-1942, que se resguardan en el Archivo Histórico del Archivo General Municipal de Tlaquiltenango, se encuentra un documento escrito a máquina de escribir con la firma autógrafa de Juan E. Reyna.
Juan Estevan Reyna Ocampo fue uno de los hijos de Crescencio Reyna, dueño de la hacienda de San Juan, que, a la muerte de su padre a finales del siglo XIX, formarían una “sociedad de hijos” que se encargaría de vigilar los destinos de la hacienda azucarera ubicada en el centro de Tlaquiltenango.
En este documento, Juan Reyna solicita al presidente municipal de Tlaquiltenango una copia certificada de su acta de nacimiento, asentada, según refiere, entre el día 26 de diciembre de 1878 y el 10 de enero de 1879. Manifiesta el nombre de sus padres y menciona que, en caso de no existir el libro, y por ende el acta, se le expida constancia justificando la inexistencia.
La respuesta a esta solicitud no ha sido encontrada, pero es posible que haya sido en sentido negativo. Lo anterior debido a que en peticiones similares y contemporáneas el municipio respondía que los libros del Registro Civil del siglo XIX y principios del siglo XX habían sido incendiados en diferentes hechos durante la revolución mexicana.
Aunque Juan Reyna nació en Tlaquiltenango, realizó sus estudios en la Ciudad de México y Estados Unidos, graduándose como ingeniero en la Universidad de Cornell en Nueva York. Fue el líder de la Sociedad de Hijos de Crescencio Reyna que fue dueña de la haciendita de Guadalupe y la hacienda de San Juan, así como gran parte de la propiedad privada del centro de Tlaquiltenango, incluido el ex convento de Santo Domingo de Guzmán.
Entre 1910 y 1911 despegó varios fragmentos de los códices que en 1909 descubrió el pbro. Agapito Minos en las paredes del antiguo claustro del convento de Tlaquiltenango. En un principio, Reyna donaría los fragmentos a cambio de la adjudicación de los hallazgos y de los estudios científicos, sin embargo, el estallido de la revolución y la toma de Tlaquiltenango por las tropas de Gabriel Tepepa el 07 de febrero de 1911, obligaron a la familia Reyna a huir de Tlaquiltenango y abandonar sus propiedades, por lo que Juan se vio en la necesidad de rematar los fragmentos y renunciar a su prestigio científico.
El documento está fechado el 28 de julio de 1941, y según manifiesta fue elaborado en Tlaquiltenango, por lo que es posible que Juan estuviera en la Villa de Tlaquiltenango en ese momento; treinta años después del estallido de la revolución.
Juan Reyna, junto con su familia, guardan una memoria con claroscuros dentro de la sociedad tlahuica; sin embargo, fueron los protagonistas de una de las etapas de mayor relevancia en la historia de nuestro pueblo, por lo que su presencia y testimonio dentro del Archivo Histórico corresponde a un tesoro para el conocimiento de nuestro pasado.
Azael Abdí Vázquez Román. Jefe de Departamento de Archivo y Cronista Municipal.