03/06/2026
La juventud es crítica cuando atentan contra sus derechos estudiantiles, pero también habrá a quien no le importe, jóvenes ustedes son el futuro de un México mejor!!
¿Y el Casco?
Mientras una parte del Instituto está sosteniendo una lucha que ya no puede ignorarse, hay escuelas que parecen vivir en una realidad paralela.
A unos pasos de Canal Once, donde estudiantes del IPN mantienen una protesta por demandas no atendidas y por las condiciones de sus planteles, la vida institucional en algunas unidades parece seguir como si nada: eventos, fotos, música, actividades de convivencia y discursos de normalidad. Pero la pregunta es inevitable: ¿Normalidad para quién?
Porque en ESCA Santo Tomás también hay problemas.
Hay jefaturas de carrera que aparecen para la foto, pero no para resolver. Hay procesos de titulación que se vuelven eternos. Hay falta de acompañamiento real en todas las carreras. Hay trámites que avanzan al ritmo de la burocracia, no al ritmo de la vida de los estudiantes. Hay maestros brillantes a los que son limitados, mientras otros perfiles permanecen años en las aulas sin actualizarse ni responder a las necesidades actuales de la formación profesional.
Y no se trata de atacar por atacar. Se trata de mirar los datos.
Según la Estadística Básica del IPN, al cierre 2024-2025 e inicio 2025-2026, la eficiencia terminal escolarizada de ESCA Santo Tomás fue de apenas 37.45% y en modalidad no escolarizada, la cifra baja todavía más: 21.10%. En CICS Santo Tomás, la eficiencia terminal escolarizada fue de 38.30%, y dentro de esa unidad, Psicología reportó apenas 8.01%. Estos datos no son rumores: son cifras oficiales del propio IPN.
Y entonces, ¿Cómo puede una escuela actuar como si todo estuviera bien cuando sus propios números dicen otra cosa?
El movimiento estudiantil no es un problema ajeno. No es “de los que están en paro”. No es “de los revoltosos”. No es “de los que no quieren estudiar”. Es el reflejo de un malestar institucional acumulado: falta de insumos, falta de transparencia, autoridades que no escuchan, trámites absurdamente lentos, decisiones tomadas desde arriba y comunidades escolares acostumbradas a sobrevivir en silencio.
Canal Once fue tomado por estudiantes del IPN que exige solución a un pliego petitorio relacionado con deficiencias que afectan a todos los planteles, con la remoción del director general y con aclarar las cuentas.
Por eso también preocupa que algunas unidades, como el CICS, reconozcan problemas internos y aun así acudan a mesas de diálogo con autoridades que una parte importante de la comunidad ya no reconoce por su desempeño. Dialogar no está mal. Lo cuestionable es dialogar sin fuerza colectiva, sin presión organizada y sin entender que, divididos, somos mucho más frágiles.
Porque este no es un asunto de “cállate, aguanta y egresa”.
No es “así funciona el Poli”.
No es “si protestas, nadie te va a contratar”.
No es “mejor paga el Tec de Monterrey si quieres algo distinto”.
No.
El Politécnico es una institución pública, construida con historia, lucha y comunidad. Y precisamente por eso no puede normalizar la mediocridad administrativa, la simulación académica ni la indiferencia estudiantil.
La ESCA, el CICS y cada escuela del IPN tienen que decidir de qué lado están:
del lado de la comodidad institucional o del lado de una comunidad que exige dignidad, transparencia y educación de calidad.
El cambio no va a caer del cielo, no lo van a regalar las direcciones, no lo van a empujar quienes llevan años cómodos en el mismo escritorio y no lo van a encabezar quienes solo aparecen cuando hay cámara.
La mayor fuerza, la mayor responsabilidad y la mayor posibilidad de transformación está en los estudiantes UNIDOS.
Involúcrate.
Pregunta.
Organízate.
Exige.
Únete.
Porque si el malestar es de todos, la respuesta también tiene que ser colectiva.
Los Egresados al Servicio de la Patria.