10/05/2026
Cierre del ciclo escolar.
Vs
Realidad.
Les comparto un post q comparti por Facebook leanlo es muy interesante.
Asi nuestros excelentes padres familia.
— Eliminaron evaluaciones educativas y muchos padres no dijeron nada.
— Cambiaron la forma de medir el aprendizaje y muchos padres no preguntaron cómo iban realmente sus hijos.
— Se volvió casi imposible reprobar alumnos, aunque no entreguen trabajos, no asistan o no alcancen los aprendizajes, y muchos padres no dijeron nada.
— Se relajaron los reglamentos de formación educativa: presentación personal, corte de cabello, revisión de mochilas, disciplina, puntualidad, conducta y responsabilidades básicas, y muchos padres no dijeron nada.
— Se eliminaron o suavizaron los retardos, y hoy algunos alumnos llegan a la hora que quieren, como si la escuela fuera opcional, y muchos padres no dijeron nada.
— Se eliminaron escuelas de tiempo completo, que para muchos niños representaban alimento, apoyo, cuidado y más oportunidades, y muchos padres no dijeron nada.
— Hay alumnos que reciben beca aunque apenas asistan, aunque no se esfuercen, aunque no cumplan, y muchos padres no dijeron nada.
— Hay niños que llegan sin desayunar, sin útiles, sin tareas, sin dormir bien, sin límites y sin acompañamiento en casa, y muchos padres no dijeron nada.
— Hay alumnos que no respetan al maestro, no respetan a sus compañeros, no respetan el aula, no respetan ni su propio proceso educativo, y muchos padres no dicen nada.
— Hay niños que pasan horas pegados al celular, viendo basura, durmiéndose tarde, consumiendo contenido sin control, y muchos padres no dicen nada.
— Hay padres que no van a reuniones, no firman avisos, no revisan libretas, no contestan mensajes, no apoyan actividades, no preguntan cómo va su hijo, pero eso sí: son los primeros en aparecer cuando sienten que la escuela ya no les resuelve la vida.
— Hay padres que nunca preguntan:
“¿Mi hijo está aprendiendo?”
“¿Mi hijo respeta?”
“¿Mi hijo trabaja?”
“¿Mi hijo cumple?”
“¿Mi hijo necesita ayuda?”
Pero apenas les dicen que el ciclo escolar termina antes, ahí sí aparecen los especialistas en educación, los indignados de Facebook, los defensores del calendario, los que nunca pisan la escuela pero de pronto aman profundamente el sistema educativo.
Entonces la pregunta es muy simple:
¿Realmente les importa la educación de sus hijos o solamente les estorban?
Porque la escuela no es guardería.
La escuela no es bodega de niños.
La escuela no es estacionamiento de responsabilidades familiares.
La escuela no está para sustituir lo que no se hace en casa.
La escuela enseña, acompaña, orienta y forma; pero no puede cargar sola con lo que una familia abandonó.
Y sí, hay que defender la educación.
Pero defenderla no es exigir que el niño esté más días sentado en un salón mientras en casa nadie le pregunta ni qué aprendió.
Defender la educación es levantarse temprano con él.
Es mandarlo desayunado.
Es revisar su mochila.
Es ponerle límites.
Es enseñarle respeto.
Es presentarse cuando la escuela llama.
Es apoyar al maestro, no verlo como enemigo.
Es dejar de pensar que educar es aventar al niño por la puerta de la escuela y recogerlo horas después como si nada.
Porque muchos se quejan del calendario, pero no se quejan de la irresponsabilidad en casa.
Se quejan de que salen antes, pero no de que llegan tarde.
Se quejan de que no habrá clases, pero no de que sus hijos no leen.
Se quejan de que pierden días, pero no de que pierden años completos sin hábitos, sin disciplina y sin acompañamiento.
Ahí está el verdadero problema.
No es solo cuántos días van a la escuela.
Es qué hacen con la escuela.
Es qué hacen con sus hijos.
Es qué tanto se involucran.
Porque la educación no se salva con gritos en redes sociales.
La educación se salva con responsabilidad diaria.
Y eso empieza en casa.
Lo que es lo mismo.
La escuela es el segundo hogar.
Pero la familia
La primera escuela.
Saludos