09/04/2026
La percepción como campo de batalla: Michoacán y la disputa por el 2027.
La política, en gran medida, es de percepción. Es en ese terreno intangible donde se construyen hegemonías, se derrumban mitos y se deciden futuros. Rumbo al 2027, México disputará diecisiete gubernaturas. Diversas casas encuestadoras coinciden en un dato que reconfigura el tablero nacional, morena aparece como favorito para alzarse con quince de esas diecisiete gubernaturas. El mapa, pues, se tiñe de un color dominante.
De cara a esa contienda, Michoacán no deja de ser lo que históricamente ha sido: punta de lanza política del país. En cada coyuntura crítica, el estado ha operado como termómetro y como trinchera. Y hoy, nuevamente, concentra la atención del espectro nacional.
Es ahí donde la derecha fascista del país atisba una luz, acaso su última esperanza. Desplazada en la mayoría del territorio, derrotada en la narrativa y en la correlación de fuerzas, ha decidido concentrar su artillería en Michoacán. A raíz de la tragedia de Carlos Manzo, ha echado a andar una estrategia mediática para posicionar el denominado “movimiento del sombrero”. Políticamente, lo reconocemos por su nombre técnico, una estrategia de aire. Carece de estructura territorial, de bases orgánicas y de la masa crítica necesaria para sostenerla. Es ruido sin cimiento, pirotecnia sin ejército.
Indudablemente, la inteligencia artificial jugará un papel protagónico en esta contienda. Porque si la política es percepción, la IA es hoy la gran manufacturera de percepciones. Y ahí radica el riesgo, buena parte de quienes consumen información en redes no verifican, no contrastan, no dudan. La información tendenciosa, muchas veces inverificable, se convierte en tendencia. Y la tendencia, sin sustento, se disfraza de verdad.
Por ello, el cuidado con lo que observamos, compartimos y creemos no es un lujo intelectual, es un imperativo democrático. No dejarnos engañar por estrategias de aire exige un ejercicio elemental pero cada vez más escaso, analizar. Analizar qué es lo mejor para el país, contrastar cómo estábamos antes y cómo estamos ahora, y, sobre todo, definir con lucidez hacia dónde queremos ir.
A manera de reflexión. Cuando la política se reduce a percepción, el ciudadano deja de ser elector para convertirse en espectador. Y un pueblo que solo mira, pero no discierne, termina eligiendo su propio espejismo.
*Moraleja* En tiempos de algoritmos, la soberanía empieza en la duda. Quien no verifica, no decide: solo obedece la tendencia que otro diseñó para él.