09/06/2026
Se aumentó el monto de la fianza al obispo de Huejutla.
El juicio y posterior consignación del obispo de Huejutla, monseñor José de Jesús Manrique y Zárate continuó conmocionando a parte de la opinión pública nacional, sobre todo en los católicos, quienes consideraban como vejatorio el trato dado al prelado, pues consideraban que su postura encarnó la lucha en favor de la libertad religiosa. Su abogado defensor, el coronel asimilado Felipe N. Barros, también había sido consignado y dado de baja del ejército mexicano, acusado de contravenir “algunos artículos de la Ley de organización y competencia de los Tribunales Militares”. A finales de mayo de 1926, se notificó que la fianza fijada para que el obispo pudiera seguir su proceso en libertad había aumentado de dos mil quinientos pesos a cinco mil. Para el 5 de junio, esa cifra aumentó al doble: diez mil pesos. Así lo dio a conocer el diario El Porvenir el 6 de junio de ese año:
Nuevamente se cree que el Obispo de Huejutla, Monseñor José de Jesús Manrique y Zárate, sea internado en la cárcel pública, en vista de que no se ha admitido la fianza de diez mil pesos que han ofrecido varios capitalistas pachuqueños, y que la cantidad de dos mil quinientos pesos que depositó el Ing. Gómez Calvo no la considera suficiente el Agente del Ministerio Público.
Por otra parte, el obispo está dispuesto a afrontar todas las consecuencias, pues ayer dijo que está resuelto hasta sufrir la muerte antes de ceder en el cambio de sus ideas expuestas con respecto a la libertad religiosa.
Los católicos de Pachuca y de otras partes del Estado de Hidalgo han seguido ofreciendo a Monseñor Manrique cuanta ayuda necesita, dada la difícil situación en que se encuentra.
El seguimiento mediático al juicio de monseñor José de Jesús Manrique y Zárate provocó que muchos files sintieran gran indignación en contra de las acciones tomadas por el gobierno del general Plutarco Elías Calles en materia religiosa. También sirvió de propaganda para que gobiernos extranjeros, como el de Estados Unidos, Inglaterra, Italia y otros, acusaran al gobierno mexicano de intolerante y de promover la persecución religiosa. En la medida que se dio a conocer la prisión del obispo de Huejutla, muchos católicos le expresaron su solidaridad y algunos, más radicales, lo consideraron un mártir en la lucha por la defensa de su fe, por lo que el seguimiento a su caso siguió ocupando los titulares de la prensa de aquel año.
📷El obispo de Huejutla, monseñor José de Jesús Manriquez y Zárate, ca. 1920. Fotomecánico. Acervo INEHRM.