02/05/2026
330 Años de Historia Reconocida: Santos Reyes Nopala, Ayuntamiento desde 1696
El 2 de mayo de 2026 se conmemoran 330 años desde que Santos Reyes Nopala fue reconocido formalmente como ayuntamiento, marcando una larga trayectoria de organización y resistencia comunitaria. Esta fecha no solo remite a una formalización administrativa, sino también a un profundo legado cultural que se remonta siglos atrás, con raíces firmemente ancladas en la civilización chatina.
Los chatinos son considerados el primer pueblo indígena que se asentó en la región del Pacífico de Oaxaca, hacia el año 400 a.C. Desde entonces, establecieron relaciones comerciales y culturales con otros pueblos mesoamericanos, como los zapotecos, como lo evidencian hallazgos cerámicos en el Valle de Oaxaca. No obstante, estas dinámicas se vieron interrumpidas con la llegada de los conquistadores españoles.
En lo que hoy es Nopala, las comunidades predecesoras se establecieron desde la segunda fase de las aldeas de Oaxaca, entre los años 1250 a.C. y 850 a.C. Su historia puede dividirse en dos grandes etapas: la del Cerro Iglesia, que abarca hasta el año 800 d.C., y la de Arroyo de Piedra, que va del 800 al 1500 d.C. En la primera, los chatinos habitaron la cima del cerro, desde donde podían vigilar su territorio ante posibles invasiones. Más adelante, descendieron a las faldas del cerro, donde continuaron construyendo monumentos y grabados en piedra que aún hoy son testimonio de su presencia ancestral.
En décadas recientes, varios de estos grabados y monumentos fueron trasladados al palacio municipal de Nopala, donde su conservación es una prioridad. Allí no solo se resguardan como patrimonio, sino que también forman parte del contexto donde se toman decisiones comunitarias basadas en los usos y costumbres. Estos vestigios no son únicamente objetos arqueológicos: conservan una carga simbólica y ritual que sigue viva.
La historia de Nopala puede dividirse en distintos periodos: la época colonial, la transición de la Independencia a la posrevolución, y la etapa contemporánea. En cada una de ellas, la comunidad ha atravesado transformaciones, pero siempre preservando su identidad cultural. Hoy en día, los chatinos mantienen viva su lengua, sus danzas, música, mitos, creencias, tequios, vestimenta y tradiciones festivas, incluso mientras adoptan elementos culturales nuevos que conviven con lo tradicional.
Muchos aspectos del pasado de Nopala no están registrados en documentos escritos, sino que se conservan en la memoria de las personas mayores de la comunidad. Esta riqueza oral es fundamental para comprender la profundidad de su historia, que trasciende lo que está en los libros y se manifiesta en la vida cotidiana y en la espiritualidad del pueblo chatino.